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En Colombia los nacimientos siguen cayendo y la pirámide poblacional empieza a invertirse sin mucho ruido.
En 2025 se registraron 433.678 nacidos vivos, una reducción de 4,5 % frente al año anterior, según cifras preliminares de Estadísticas Vitales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). La caída ya no es tan abrupta como en años anteriores —cuando llegó a rozar el 12 %—, pero la tendencia no se ha revertido.
Al mismo tiempo, la mortalidad sube. El país reportó 283.378 defunciones no fetales en 2025, un aumento de 2,8 % frente a 2024, con una tasa bruta de 5,3 muertes por cada mil habitantes.
Colombia entra en una transición demográfica acelerada
El cruce de ambas curvas acelera una transición demográfica que Colombia venía acumulando desde hace más de una década.
Ese cambio ya se siente en la estructura de la población. Hoy, cerca del 15 % de los colombianos tiene más de 60 años, según el DANE y el Observatorio de Desarrollo Económico de Bogotá, que además calcula que solo en la capital viven más de 1,2 millones de personas en ese rango de edad. Las proyecciones coinciden en que esa proporción se duplicaría en las próximas dos décadas, en línea con estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para la región.
Ese giro abre dos frentes al mismo tiempo. El primero es fiscal. Menos nacimientos implican menos cotizantes en el futuro, mientras el gasto en salud y pensiones crece con la longevidad. El sistema pensional cubre apenas a 3 de cada 10 de las personas mayores de 60 años, lo que obliga a una gran parte de esa población a seguir generando ingresos por fuera del sistema.
El segundo frente es laboral. La reducción de la población joven empieza a estrechar la oferta de trabajadores.
En ese sentido, Colombia avanza hacia un escenario de envejecimiento poblacional, de modo que la fuerza productiva del país será cada vez más vieja. Y eso obliga a replantear el enfoque.
Ahí entra la llamada economía plateada. El concepto agrupa todos los bienes y servicios orientados a la población mayor: salud, tecnología, vivienda, turismo, educación, servicios financieros y cuidado. En economías desarrolladas, este segmento ya representa el 40 % del PIB, según estimaciones del BID.
El desfase es evidente. También el potencial.
El mercado que crece con el envejecimiento
Uno de los principales cuellos de botella no es económico, sino cultural. El “edadismo”, conocido como la discriminación por edad, sigue marcando el mercado laboral. De acuerdo con datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cerca del 80 % de las personas mayores de 50 años en Colombia ha enfrentado barreras para acceder a empleo.
Esa exclusión tiene efectos concretos. Reduce la formalidad, debilita la base de cotizantes y deja por fuera la experiencia acumulada durante décadas. En Bogotá, por ejemplo, solo el 23,8 % de las empresas tiene propietarios mayores de 60 años, según cifras de la Cámara de Comercio de Bogotá, pese a que este grupo representa cerca de una cuarta parte de los emprendedores formales.
El contraste es llamativo. Las personas mayores no solo consumen. También producen. Diversos informes de centros de pensamiento, incluyendo ANIF, coinciden en que los trabajadores mayores de 50 años presentan mayores niveles de estabilidad laboral y aportan valor en actividades intensivas en conocimiento. En un país que empieza a envejecer, ese capital humano deja de ser marginal.
Sectores que ya se están moviendo: vivienda, fintech y cuidado
Mientras el mercado laboral se ajusta lentamente, algunos sectores ya empezaron a moverse.
La economía plateada comienza a tomar forma en nichos concretos.
En tecnología, aparecen soluciones diseñadas para reducir la barrera digital. La startup colombiana Glya, por ejemplo, implementa sistemas de monitoreo remoto de salud en hogares de adultos mayores mediante dispositivos conectados y comunicación por WhatsApp, sin necesidad de aplicaciones complejas, según reportes de iniciativas de innovación como Región Plateada.
En el sistema financiero, el cambio también es visible. En 2021, la fintech Avista registró un crecimiento de 350 % al enfocarse en créditos de libranza para pensionados. A esto se suma la expansión de KOA, tras su integración con ExcelCredit, que ofrece préstamos descontados directamente de la mesada pensional por montos de hasta COP 150 millones.
En vivienda, surgen modelos de “senior living” y adaptaciones urbanas pensadas para movilidad reducida. La Cámara de Comercio de Bogotá estima que más de 1.100 empresas podrían beneficiarse directamente del desarrollo de productos y servicios dirigidos a esta población.
El turismo también empieza a ajustarse. El llamado “consumidor plateado” demanda experiencias con menor exigencia física, mayor seguridad y servicios médicos cercanos. La industria empieza a responder con paquetes especializados, aunque el mercado aún es incipiente.
La inversión, por ahora, es selectiva. El año pasado, el BID Lab, el brazo de innovación del Banco Interamericano de Desarrollo, lanzó junto con la Fundación Arturo Sesana la iniciativa Región Plateada, que ofrece financiamiento de hasta USD 100.000 a startups enfocadas en soluciones para población mayor. El programa recibió alrededor de 1.800 postulaciones en su primera convocatoria, según datos de la propia iniciativa.
En política pública, el país tiene avances dispersos. El Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026 y la Política Nacional de Envejecimiento y Vejez, como el Decreto 681 de 2022, incluyen líneas para fortalecer la seguridad económica de los mayores, según documentos oficiales. La Ley 2040 de 2020, por su parte, establece incentivos para la contratación de adultos mayores, aunque su implementación ha sido limitada.
A nivel local, se han puesto en marcha programas de formación digital para población sénior y esquemas piloto de empleo flexible. Más recientemente, la Cámara de Comercio de Bogotá lanzó en este año un clúster de economía plateada, reconociendo el peso creciente de este segmento en la estructura productiva de la ciudad.
Así, mientras Colombia se acerca a su pico poblacional y entra en una fase en la que el crecimiento dependerá menos del tamaño de la población y más de su productividad, la economía plateada deja de ser un nicho y una necesidad coyuntural. Es, sobre todo, una población con potenciales para la economía y las necesidades de las sociedades.
El envejecimiento y la relación con la población mayor de 60 años definirán el tipo de economía que viene.
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