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El 72% de trabajadores teme perder oportunidades si habla de su salud mental

El Índice de Salud Mental de Telus advierte que la salud mental se ha convertido en una variable crítica para la productividad. Colombia se encuentra por encima del promedio regional y se ubica en la categoría de “vulnerable”.

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Diego Ojeda
03 de septiembre de 2026 - 02:44 p. m.
Tres de cada diez trabajadores en Colombia asegura sentirse ansioso y nervioso.
Tres de cada diez trabajadores en Colombia asegura sentirse ansioso y nervioso.
Foto: Pixabay
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El cuidado de la salud mental debe ser un asunto de especial interés en Colombia. Cifras del Consejo Colombiano de Seguridad muestran que, entre 2015 y 2024, se registró un aumento sostenido en la demanda de atención en salud mental, así como en los impactos económicos asociados a esta problemática.

Los datos más recientes, con corte a 2024, indican que más de 83.000 personas en edad de trabajar fueron atendidas por episodios depresivos, lo cual duplica los registros que se tenían hace una década. De esta población, las mujeres representan el 70 % de los casos, mientras que los jóvenes entre 15 y 19 años concentran la mayor proporción de atenciones (16,7 %).

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Recientemente se publicaron los resultados del Índice de Salud Mental de Telus 2026, elaborado por AON (compañía global de servicios profesionales) y Telus Health (firma referente en servicios y tecnología de salud y bienestar).

Este estudio, basado en las respuestas de 10.000 empleados de diez países de América Latina, incluida Colombia, concluye que la salud mental se ha convertido en un factor crítico para la productividad, la gestión del talento y la sostenibilidad de las organizaciones.

Para interpretar mejor este índice, es importante tener en cuenta que 0 corresponde al nivel más bajo de salud mental y mayor riesgo, mientras que 100 representa el nivel más alto de salud mental y menor riesgo. El indicador se construye a partir de las respuestas de los trabajadores, que son convertidas en puntajes y luego promediadas para obtener un resultado sobre 100.

El más reciente reporte señala que Colombia obtuvo un puntaje de 66, lo que ubica a la nación por encima del promedio regional (65) y la posiciona en la categoría de “vulnerable”.

“El 52% de los trabajadores se ubica en un nivel de riesgo moderado y el 27% en un nivel alto. Estos indicadores destacan la relación entre el bienestar emocional de los empleados, el desempeño organizacional y la continuidad operativa”, explica AON.

Sobre el estado emocional, el 30 % de los trabajadores colombianos señaló sentirse ansioso y nervioso; el 35% dice que experimenta sentimientos frecuentes de desesperanza; el 31% asegura que se siente aislado con frecuencia, y 29% manifiesta sentirse abrumado o bajo estrés constante en el trabajo.

El componente económico también tiene un peso importante y se mantiene como uno de los principales detonantes del estrés. Así lo reflejan algunas de las cifras del estudio: el 51 % de los trabajadores en Colombia no cuenta con ahorros de emergencia, mientras que el 37 % identifica sus finanzas personales como su principal fuente de tensión.

El costo de la salud mental para la productividad

El impacto de la salud mental en la productividad es cada vez más evidente. Un artículo de investigación publicado en el Journal of Economic Behavior and Organization encontró una relación significativa entre el deterioro de la salud mental y una menor productividad laboral. Según sus estimaciones, las pérdidas de productividad asociadas a este deterioro equivalen, en promedio, a unos 54 minutos por semana.

Otro estudio, publicado en el American Journal of Preventive Medicine, estimó que las pérdidas anuales de productividad asociadas al trastorno depresivo mayor entre los adultos estadounidenses ascienden a cerca de US$119.000 millones, equivalentes a unos US$5.824 por cada adulto afectado.

El estudio precisa que los costos derivados de la incapacidad laboral representan el 44 % de las pérdidas totales de productividad, seguidos por el presentismo (33 %), el absentismo (18 %) y la pérdida de productividad en el hogar (5 %).

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Aunque durante años la salud mental fue tratada como un tabú, las cifras globales muestran que es un tema que debe abordarse con seriedad. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que cerca de 840.000 personas mueren cada año en el mundo por problemas de salud asociados a riesgos psicosociales vinculados al trabajo.

Si bien las muertes por accidentes o enfermedades físicas laborales siguen siendo mayores, esta cifra deja claro que los riesgos psicosociales no solo afectan la salud, sino que también pueden costar vidas.

Los datos también señalan que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo reporta haber sufrido algún episodio de violencia o acoso en su lugar de trabajo, mientras que uno de cada tres señala haber trabajado más de 48 horas semanales, lo que implica una sobrecarga laboral que genera estrés, cansancio y efectos tanto físicos como mentales.

Para el caso colombiano, no abundan los datos específicos sobre riesgos psicosociales, pero sí existen algunos indicadores indirectos. Un ejemplo de ello es que, según el Instituto Nacional de Salud, entre enero y septiembre de 2025 se registraron 28.290 intentos de suicidio. Por su parte, Medicina Legal reportó que durante todo el año pasado se presentaron 2.984 suicidios, lo que representó un aumento del 24,2 % frente a 2024.

El mencionado Índice subraya que, en Colombia, el 26% de los empleados afirma que su salud mental impacta en su rendimiento. Entre los países que registran niveles más bajos pueden llegar a perder hasta 110 días laborables al año, frente a los 10 días entre quienes presentan niveles más altos.

El reto de las empresas: hablar de salud mental sin estigmas

Parte del problema radica en que los temas de salud mental siguen siendo evadidos en los entornos de trabajo. Según el Índice, el 72 % de los empleados cree que sincerarse con sus empleadores sobre estos asuntos puede llegar a limitar sus oportunidades profesionales.

Sin embargo, esto no quiere decir que este problema quiera ser invisibilizado por los trabajadores, ya que el 42 % señala que recibir un mejor apoyo para su bienestar sería más importante que obtener un aumento salarial del 10 %.

“Estos resultados confirman que la salud mental de los empleados influye directamente en la productividad, la continuidad del negocio y la capacidad de las empresas para atraer y retener talento. El desafío para los líderes está en transitar de iniciativas puntuales hacia una estrategia integral, con indicadores claros, líderes preparados y soluciones que respondan a las necesidades reales de su gente”, señaló Francisco Bravo, Head de Capital Humano para Hispanic South America en Aon.

Para esta compañía, este panorama plantea prioridades y oportunidades de mejora tanto para las empresas como para los líderes en las compañías. Se recomienda, por ejemplo, incorporar la salud mental en los indicadores de desempeño organizacional; capacitar a los líderes para reconocer señales de malestar e iniciar conversaciones; diseñar soluciones personalizadas y basadas en evidencia, y fomentar culturas laborales en las que hablar de salud mental no represente un riesgo para el desarrollo profesional.

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