
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), la probabilidad de que se materialice un fenómeno de El Niño este año supera el 80 % a partir de mayo.
La intensidad todavía se discute: la probabilidad de un evento muy fuerte, es decir, más intenso que el anterior, alcanzaría su pico alrededor de enero de 2027, con un 31 %. Aun así, las alertas están prendidas en el agro colombiano.
Este es el estado del agro en el primer trimestre y los frentes de mayor riesgo de cara a lo que viene.
Los cultivos que más tienen que perder
En términos generales, un fenómeno de El Niño trae consigo períodos de sequía, altas temperaturas y menor disponibilidad de agua. Tres variables que están directamente relacionadas con el desempeño del agro.
Según la Radiografía Trimestral del Sector Agropecuario Colombiano de Bancolombia, el arroz es uno de los más expuestos a las sequías, en especial el cultivado bajo sistema secano, que no cuenta con riego y depende directamente de las lluvias.
El sector arrocero en Colombia podría llegar a un fenómeno de El Niño con su área sembrada ya reducida: cayó 11 % en 2025 por el retroceso en los precios del arroz paddy. Con la amenaza de mayores costos de fertilización encima, el informe de Bancolombia advierte que podría haber un mayor retroceso en siembras, especialmente en el primer semestre de 2027.
El banano y el plátano también están entre los más expuestos. El Niño suele afectar el llenado del fruto, sobre todo en cultivos sin sistema de riego. Cabe recordar que el sector bananero venía con buen momento: las exportaciones en volumen crecieron 108 % a marzo de 2026, pero esa dinámica podría verse comprometida si el fenómeno se intensifica.
La palma africana enfrenta un panorama similar. El sector atravesaba un buen momento de mercado, impulsado por el alza en precios de aceites vegetales derivada del conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, El Niño usualmente impacta negativamente la productividad del cultivo, y el informe no descarta que 2027 sea un año de menor producción.
La ganadería también aparece entre los sectores históricamente perjudicados en períodos de sequías prolongadas.
Los cultivos que podrían salir mejor librados
Según el informe de Bancolombia, mientras el fenómeno de El Niño no sea extremo, el café, el aguacate y los cítricos podrían beneficiarse. En estos cultivos, las condiciones más secas favorecen la floración y el control de plagas, dos factores que inciden directamente en la productividad.
El café, de hecho, viene de un primer trimestre difícil. Las lluvias de inicio de año impactaron negativamente la floración de los cafetales y el PIB real del sector cayó 30,5 % en el primer trimestre de 2026. Un El Niño moderado podría darle al grano las condiciones climáticas que necesita para recuperar terreno.
Así mismo, la producción de azúcar también podría verse favorecida. El sector azucarero atraviesa un momento complejo por la apreciación del peso y los bajos precios globales del dulce, pero para 2027 algunos analistas empiezan a proyectar un balance azucarero menos excedentario, en parte por el impacto que El Niño tendría en la producción de Asia. Eso podría traducirse en una recuperación de precios.
El informe aclara, sin embargo, que ni la literatura ni las cifras permiten afirmaciones en blanco o negro. Todo dependerá de la intensidad del fenómeno. En cualquier caso, un evento extremo, advierte Bancolombia, sería perjudicial para todos.
Fertilizantes más caros, otra de las alertas
El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha generado bloqueos en el Estrecho de Ormuz, paso marítimo por el que transita una proporción importante de fertilizantes y materias primas para su producción, como el gas natural.
Desde que comenzó el conflicto, los precios de la urea y el DAP, dos de los fertilizantes más usados en el agro, han subido más del 25 %.
Según el informe de Bancolombia, cuando los precios internacionales suben, el mercado local tarda entre tres y cinco meses en ajustarse completamente. El precio internacional de la urea a abril fue 82 % superior al de febrero; en el mercado nacional, la diferencia fue del 19 % en el mismo período. La brecha se irá cerrando.
Hay un agravante adicional. A diferencia del petróleo, donde es posible activar reservas estratégicas de los países productores, en el negocio de fertilizantes no existen inventarios almacenados para eventualidades. Cuando se agoten las existencias en bodega, los importadores tendrán que salir a comprar a precios más altos, o simplemente racionalizar las compras y esperar mejores condiciones.
El encarecimiento de los fertilizantes también desincentiva nuevas siembras de cultivos transitorios. Si eso ocurre, advierte el informe, el mundo podría empezar a sentir en los próximos meses el efecto de una menor oferta de alimentos, con la consecuente presión sobre los precios.
El PIB del agro se frenó en seco
Después de jalonar el crecimiento económico del país en 2025, el sector agropecuario registró un decrecimiento en su PIB real de 1,4 % en el primer trimestre de 2026. El principal responsable fue el café: su PIB real cayó 30,5 %, arrastrado por el impacto negativo de las lluvias en la floración de los cafetales.
No fue el único cultivo en rojo. El arroz retrocedió 17,5 %, el cacao 22,8 % y los cítricos 4,5 %. Sin embargo, otras actividades compensaron parte del golpe: las leguminosas crecieron 14,7 %, la caña panelera 7,6 %, las flores 7,3 % y otras frutas 4,1 %, lo que le permitió a la rama de cultivos sin café crecer 3,8 % en conjunto.
Donde el sector sí mostró músculo fue en la producción pecuaria. Después de crecer 8,1 % en 2025, el PIB real de la ganadería avanzó 6,4 % en el primer trimestre. El ganado porcino lideró con 16,4 %, seguido por la leche cruda con 8,3 %, los huevos de gallina con 6,6 % y el pollo con 3,5 %.
La pesca y la acuicultura, en cambio, sorprendieron negativamente con una caída de 19,5 %. Bancolombia señala que, a menos que se trate de un efecto prolongado del último fenómeno de El Niño, la explicación más probable es un efecto base tras el buen desempeño de 2025.
Las exportaciones del agro
2025 fue un año excepcional para las exportaciones agropecuarias. Según el DANE, las exportaciones agregadas de productos agropecuarios, alimentos y bebidas crecieron 33 % en dólares, mientras que los combustibles cayeron 8 % y las manufacturas avanzaron apenas 5 %.
Para 2026, sin embargo, el panorama es más exigente: mayores costos laborales, tarifas de servicios más altas, combustible más caro, tasas de interés al alza y una tasa de cambio que ha retrocedido frente al promedio de 2025.
El café, el principal renglón exportador del agro colombiano, arrancó 2026 con dificultades. El volumen exportado cayó 18 % en el acumulado a marzo, muy probablemente por el impacto de las lluvias en la floración de los cafetales.
Bancolombia estima que, como ha ocurrido con fenómenos de La Niña anteriores, lo que viene sería un desplazamiento de la cosecha en el tiempo y una recuperación gradual de la productividad.
El banano, en cambio, mostró cifras llamativas: las exportaciones en volumen crecieron 108 % a marzo de 2026, en parte gracias a una mejora en productividad que ya se venía registrando. Las flores también mantienen su dinamismo, con un crecimiento en volumen del 8 % a marzo, en un mercado estadounidense que sigue fuerte. Colombia es el principal proveedor de flor cortada en ese país.
El aguacate Hass creció 7,1 % en volumen a marzo, a pesar de que 2025 fue un año de retroceso en precios de exportación. La maduración de los huertos y el aumento de productividad están ayudando a compensar ese factor.
Pollo, cerdo y res siguen creciendo
La producción nacional de proteína animal lleva una década en expansión. La producción agregada en toneladas de pollo, res, cerdo y huevo en 2025 fue 40 % superior a la de diez años atrás. La carne de cerdo es el caso más llamativo: se duplicó en dicho período. La ganadería bovina, medida como peso en canal, ha permanecido prácticamente estable.
El crecimiento ha sido posible, en buena parte, por la estabilidad en los costos del alimento balanceado (el que se les da a los animales de cría). Durante 2025, la variación anual del índice de precios del alimento para animales fue de apenas 1,36 % en promedio.
La apreciación del peso colombiano y un mercado global bien abastecido en maíz y torta de soya han ayudado a mantener esos costos bajo control. Pero esa estabilidad no está garantizada para 2027, dado el impacto que el alza en fertilizantes y combustibles podría tener sobre las siembras de cereales, especialmente el maíz amarillo.
Los negocios pecuarios también tienen la mirada puesta en los mercados externos. La ganadería bovina exportó USD 326 millones entre carne y animales en pie en 2025.
Pero sobre todo ese dinamismo pesan tres amenazas: un fenómeno climático de intensidad incierta, fertilizantes que seguirán encareciéndose en los próximos meses y unas tasas de interés que, según Bancolombia, difícilmente comenzarán a bajar antes de 2027. Cabe recordar que las tasas altas encarecen el crédito para los productores del campo, una presión adicional si estos campesinos necesitan invertir para capear las amenazas de El Niño.
💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas? Lo invitamos a verlas en El Espectador.