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'El contrabando me quita el sueño'

El jefe del Grupo Corona tiene misiones como liderar el acceso al mercado de Brasil y poner en marcha inversiones por $300.000 millones para 2014.

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Héctor Sandoval Duarte
19 de enero de 2014 - 09:00 p. m.
Carlos Enrique Moreno, presidente del Grupo Corona.   / Cortesía Semana
Carlos Enrique Moreno, presidente del Grupo Corona. / Cortesía Semana
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Después de más de 132 años de existencia del Grupo Corona —que en sus comienzos surgió como la Compañía Cerámica Antioqueña—, el empresario Carlos Enrique Moreno tiene claro hacia dónde va la organización que comanda y no deja de mirar nuevas oportunidades de negocio. Por ejemplo, sabe que tiene complejas tareas como la incursión en mercados como Brasil y la ejecución de inversiones por $300.000 millones este año.

También le contó a El Espectador que la reconversión industrial del conglomerado no puede aplazarse. Sin embargo, como empresario, reclama una política industrial de largo plazo y advierte que el contrabando es uno de los grandes males para el empresariado.

Es usted el responsable de comandar un grupo que lleva 132 años vigente. ¿Cuáles son los desafíos de la próxima década?

Tenemos desafíos. Lo primero, seguir con Colombia hasta el fondo del alma; creemos en este país. También, internacionalizar a Corona para convertirla en verdadera multilatina. Otra cosa es seguir en lo que tiene que ver con sostenibilidad ambiental y social. También, llevamos años dándole duro al tema de la innovación.

¿Cómo entra Victoria Capital Partners a darle un nuevo aire al negocio industrial de Corona?

Esto permite multiplicar por varias veces el nivel de inversión para terminar la transformación tecnológica que empezamos y permitir un proceso para consolidar las líneas de negocios de sanitarios, lavamanos, griferías y lo que tiene que ver con el baño y la cocina. También, de químicos, construcción, materiales y pinturas.

¿Cómo va la reconversión de la compañía en tiempos difíciles para la industria?

Uno decide si participa o no en la crisis. Sacamos centenares de productos, activamos el tema de mercadeo, de go to market e innovación. El año pasado se adelantaron 160 procesos de transformación tecnológica. Muestra de ello fue haber comprado una fábrica de pisos en Grecia que tenía seis meses de uso; la instalamos en Sopó (Cundinamarca). Se han hecho cambios de inyectoras, de fundición de grifería; de modelos de robótica. Hay nuevos sistemas en sanitarios, la ampliación de Mansfield en EE.UU., la terminación de la fábrica de Brasil y el montaje de la planta de pinturas en el oriente antioqueño.

Nos metimos por todos lados a reconvertir el cuento. Logramos crecer al 7% en la parte industrial, lo cual es un logro en un país que estuvo en crisis. Y el Ebitda aumentó más del 20%.

Bajo ese panorama, ¿cómo cerraron el año pasado y cómo vislumbran el que ya arrancó?

Las ganancias fueron mejores que las del 2012, aunque no puedo decirlas hasta la Asamblea. El año 2014 arrancó muy bien y estamos teniendo un crecimiento importante. El negocio consolidado crece a más de 10%.

Cuando se habla de inversiones para 2014, ¿qué está pendiente?

Hay un tema de adquisiciones que cuando se concreten se mencionará. Las inversiones deberían estar cercanas a los $300.000 millones este año.

¿Estamos hablando de mercados diferentes a EE.UU. y Colombia?

Sí. Para poder hacer eso tenemos que entrar a otros mercados; es lo que estamos estudiando. Mercados de nuestro interés son Brasil, Estados Unidos y Centroamérica. Nos gustaría hacer algo en México o Perú. Lo que es Alianza Pacífico, más EE.UU. y Brasil.

El presidente de la Andi decía hace poco que es necesario crear una política industrial de Estado…

Pese a los problemas de la industria, esperaríamos medidas que la ayuden a ser más competitiva. Una política industrial moderna la tienen países que han querido salir de la trampa de ingresos medios en la que está metida Colombia.

Esa política debe tener varios pilares. Primero, costo país a costos internacionales; no podemos tener energía ni gas al doble del precio de los países con los que estamos compitiendo. También, el costo logístico está al triple de los países de la OCDE.

¿Qué le quita el sueño como hombre de negocios?

Me quita el sueño la vulgaridad de contrabando que está entrando a Colombia. Este país está rodeado de economías dolarizadas. Muchos de esos recursos están entrando y la economía está siendo afectada por el contrabando. Este tema es dramático. El sistema judicial está en una situación crítica de ineficiencia, corrupción y politización. Hay un ambiente propicio para que lo ilegal le compita al sector legal.

Particularmente, en el sector en que se mueve Corona, ¿qué tanto ha perjudicado el contrabando?

Indudablemente, en todo. Se oye decir que llegan de Buenaventura tractomulas con pisos que son pagados en efectivo; un metro vale $7.000. Eso genera informalidad. Ahí tienen que estar lavando dinero, porque cómo se explica eso. El impedimento número uno para el desarrollo económico colombiano es no contar con un sistema judicial eficaz, moderno y que no sea corrupto. 

Por Héctor Sandoval Duarte

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