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31 Jan 2016 - 2:00 a. m.

El costo de ajustarle el IVA a la canasta familiar

José Antonio Pulido, empresario que lidera la compañía con más del 50% del mercado de harina, la materia prima necesaria para hacer las arepas, habla de los alimentos a los que ya se les cobra ese impuesto y de lo grave que sería elevar del 5% al 10% a los que ya lo pagan.

Edwin Bohórquez Aya

José Antonio Pulido ya tiene unos buenos años en Colombia. Es venezolano, lidera la operación de Alimentos Polar en este país y sabe, como pocos, el impacto que tiene la inflación en el país por cuenta, precisamente, del aumento en el precio de los alimentos. La compañía que representa tiene más del 50% del negocio de la harina en Colombia, la base con la que se hace la arepa, posiblemente el producto más tradicional del plato de comida y con el que se mide el costo de vida nacional. En entrevista con El Espectador, Pulido explica por qué la propuesta de ponerle IVA a toda la canasta familiar no es descabellada, pero elevarla más allá del 5% sí puede resultar fatal.

¿Cómo lee a Colombia en la coyuntura que vivimos?

El mundo desarrollado va a crecer más que los emergentes, entonces las reglas de juego han cambiado. Hay que reconocer que el Gobierno tuvo visión, abrió las puertas a esos mercados, y lo que hay que hacer es capturarlos. Los colombianos merecen la paz, entonces son dos temas importantes.

Este es un país que depende de commodities y todavía se niega a ajustarse el cinturón. Todavía seguimos con un ritmo de gastos de cuando el precio del petróleo estaba a US$120. El problema que eso genera es que, si se tienen menos ingresos y se quiere mantener el gasto, teniendo en cuenta que ese gasto debe aumentar para cubrir el proceso de paz, el déficit se va a abrir mucho más.

Hay que buscar la manera de cubrir ese hueco, y ese hueco lo están cubriendo a punta de devaluación. Cuando hay devaluación, es verdad que se hace más competitiva la industria, pero hay que recordar que la industria consume productos dolarizados, no sólo los que importan, muchos proveedores también compran afuera para poder atender a los industriales, o simplemente, también, esos proveedores pueden vender afuera, les van a pagar un mejor precio. La base de costos aumenta en la medida que aumenta la devaluación. Y ahí lo que pasa es inflación. Con esta nueva escalada del dólar, seguirá subiendo, y a lo que más le pega es a los alimentos. Con la alta inflación, los salarios pierden poder adquisitivo.

Desde su experiencia en el negocio, ¿cómo distribuye un colombiano de bajos ingresos su dinero?

El 35% en alimentos, el 39% en vivienda y el 5% en salud (son los rubros más importantes). Esos componentes están creciendo más arriba de la inflación. Y cuando eso pasa, el colombiano de bajos recursos, de clases 1, 2 y 3, se ve afectado, porque allí la inflación es más allá del 6,77%. A esas personas hay que protegerlas. Colombia ha sacado bastantes personas de la pobreza, pero lo que está pasando es que el país está perdiendo el logro de los gobiernos anteriores, y eso fue sacar unos cinco millones de colombianos de la pobreza. Tenemos que actuar y proteger a las clases menos favorecidas. Se está deteriorando el poder adquisitivo de la mayoría de la población, que es la más vulnerable.

Y la industria en la que usted está, ¿cómo se ve afectada?

Cuando esas personas de estratos 1, 2 y 3 se ven afectadas, pues no tienen el dinero suficiente para comprar, se vienen problemas de nutrición y claramente no pueden consumir. Las empresas empezamos a producir menos y ya hemos visto en muchos rubros de consumo masivo básicos que los crecimientos están cayendo. Por ejemplo, en el mercado de harinas ya se está empezando a contraer el consumo. Y la reducción de producción vulnera el empleo.

¿La gente no está comprando harina en el mercado?

La gente está empezando a dejar de comer arepa, que es un alimento básico para el colombiano.

¿Van a eliminar puestos de trabajo?

No. Afortunadamente estamos creciendo, pero las empresas que no tienen estrategias de crecer vía nuevos portafolios, o que no crezcan en su distribución o no exporten, están viendo que su torta se hace cada vez más pequeña. A veces las cosas no son tan buenas. Vendrán tiempos mejores, pero aquí hay que tomar decisiones duras, todos debemos poner, hay que apretarse el cinturón. Si no se hace así, el hueco fiscal, a punta de más impuesto o de devaluación, hará que la economía se enfríe. Y así no se generará empleo, riqueza, que es la que permitirá que ese déficit se reduzca. Todos debemos tener una cuota de sacrificio.

Ahora está en debate la reforma tributaria. ¿Usted qué propone en ese sentido?

Hay que ampliar la base de contribuyentes. Nadie pone en duda que, aparte de apretarse el cinturón y reducir los gastos, que va a doler, mucha gente no paga impuestos, hay evasión, y eso hay que trabajarlo.

Proponen ponerle IVA a productos básicos, de los que ustedes venden. A la canasta familiar. ¿Cómo la ve?

Hemos realizado unos análisis de los ingresos de la DIAN del año pasado. Hay $1.334 billones que registra como las ventas de los diferentes sectores. De ese monto, solamente $900 billones son los gravables, porque lo otro son exportaciones, operaciones de descuentos y cosas que no van. Entonces la base sobre la que se va a gravar es el 67% de esos $1.334 billones.

De esos $900 billones, el 43% está en exentos y excluidos. Entendiendo que todos tenemos que poner carne en el asador, todos debemos poner una cuota de sacrificio protegiendo a la clase menos favorecida. Y hay 43% que no paga. Entonces, ¿cuánto tendrán que subirle a lo que sí pueden gravar? Será algo monstruoso. Las empresas van a vender mucho menos y, otra vez, ¿qué va a pasar con el consumo y con el empleo?

De ahí la necesidad de gravar aunque sea un poquito. Eso no es malo. Cuando yo vendo un bien que no tiene IVA, no puedo descargar todo el IVA que pago en servicios y lo tengo que meter en el costo. Entonces, al final, esos bienes que no cobran IVA le terminan saliendo más caros a la gente.

¿Qué consume la gente de menores recursos?

El 35% de sus ingresos es comida, pero ellos no comen caviar. Ellos comen arepa, arroz, yuca, pagan arriendo, que es el 39%. Nuestra sugerencia es proteger lo que come esa gente.

¿Cómo proteger a las clases 1, 2 y 3 si se habla de ponerle IVA a la canasta familiar?

Lo que nosotros decimos es: veamos qué comen. Todos son productos básicos. A esos pónganle la tarifa menor de IVA, el 5%. Ese es el sacrificio que ellos van a hacer y en muchos casos no lo van percibir porque las empresas van a compensar. Ese IVA no necesariamente será un incremento en el costo final del producto. Eso le traerá un alivio a la empresa.

¿Usted cree que se le puede poner el 5% a la canasta familiar sin que la gente, el consumidor final, note que le subieron el precio?

Algunos van a pasar desapercibidos, otros subirán un poquito. Por ejemplo, los areperos, somos parte de las arepas, eso no va aumentar el costo, porque yo me voy a chupar todo el costo del IVA en la producción que pago y no tengo un IVA que cobrar, entonces ahí no habrá problema. Se compensa lo que se recibe con lo que se va a cobrar.

¿Ustedes están de acuerdo con el IVA del 5% a la canasta familiar?

Muchos productos ya lo tienen, hay otros que no. A los que lo tienen, que se los mantengan. Lo que proponen es ponerle el 5% a todo. Y a los que tienen el 5% ponerle 10%. Ojo, revisen bien cuáles son los productos que se comen, porque entre esos están la harina, la avena, el arroz, la yuca, el pescado, los huevos, que revisen, y a eso que le dejen el 5%. Le cuento: con ese 5% no los aprietas más allá de lo que están; se ayuda a aumentar consumo y empleo. Y a los bienes suntuarios, adelante, la tarifa que consideren. Si te puedes comer un cereal Quaker, adelante, paga más IVA. Muchas personas de estratos 5 y 6 lo pueden hacer (ver grafico).

Ustedes hablan de un plato saludable. ¿Qué representa ese plato dentro de esos $1.334 billones de las ventas que registra la DIAN?

El plato que consumen los estratos 1, 2 y 3 representa unos $49 billones en ventas de los $1.334 billones, eso es 4%. De esos $49 billones, ya hay un pedazo exento, otro que ya paga el IVA del 5%. Esto da un pequeño incremento en el recaudo.

¿Cuál es el plato saludable?

Tiene seis grupos principales: cereales y tubérculos, frutas y verduras, lácteos, carnes, huevos y leguminosas, y grasas y azúcares. Ese plato lo creó el ICBF, obviamente en diferentes proporciones.

¿Se le puede poner el 5% del IVA a ese plato saludable sin que haya una afectación significativa? Ustedes dicen que hay unos que sí pagan IVA y otros no. ¿Cuáles?

La harina de maíz precocida paga 5%. La avena también paga 5%. El arroz está excluido. Las carnes excluidas, el azúcar, el café, el chocolate, la pasta, el trigo… Seguramente hay que hacer un reajuste.

Si pasa la reforma como la proponen, ¿los colombianos van a cambiar sus hábitos alimenticios? ¿Van a dejar de comer ciertas cosas?

Es que no hay sustitutos, la gente deja de consumir. Cuando a la gente se le descuadra, pues hay una caída. Es elasticidad de la demanda: ante un pequeño aumento de precio, el consumo cae. Por eso tenemos que hacer que eso sea muy pequeño, porque si pasan del 5% al 10%, ahí sí que vas a ver una caída de consumo fuerte. Si eres de un estrato alto y te suben los cereales listos un 30%, los sigues comprando, pero si a una persona que está en condición de vulnerabilidad le subes 30% el kilo de harina, deja de comer.

¿Los productos que hoy tienen el 5% de IVA deberían subir al 10%?

Sugerimos que el plato saludable esté al 5%. Lo que consume el colombiano de a pie. El mayor consumo de arepa está en los estratos 1, 2 y 3 porque es el carbohidrato más barato que hay en Colombia. Hacer arepa con harina de maíz precocida es la opción más económica que encuentra el colombiano hoy. Por eso subir del 5% al 10% no va bien.

¿Qué pasará si la gente deja de consumir esa ración básica?

Se perderá el esfuerzo del Gobierno de sacar a cinco millones de personas de la pobreza. El país va a retroceder; todos estos problemas de desnutrición infantil, diabetes, todos esos se van a incrementar, con el costo que eso trae en el sistema de salud. No va pasar nada bueno.

Y para las empresas, porque al final eso es lo que representa usted, ¿cuál es el riesgo de subir ese IVA más allá del 5%?

Los volúmenes van a caer como una roca. Para una persona de altos ingresos, la comida no representa el 35%, es menos del 10%, entonces si te suben el precio, sigue comprando. Pero para el señor que cuenta con ese dinero para comprar el kilo de harina, sí le pega. Si los volúmenes de venta caen, entonces hay una capacidad ociosa en la empresa y hay que salir de gente, eliminar puestos de trabajo. Hay que tomar decisiones duras, pero no donde está la gente más necesitada.

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