Banco Central y Minhacienda, con posiciones enfrentadas

El debate de fondo por las críticas al DANE

Un comentario del gerente del Banco de la República frente al desempeño de la economía abrió la puerta para que le llovieran críticas al Gobierno: al DANE, por dar relevancia a unas cifras por encima de otras, y al Ministerio de Hacienda, por no reconocer que hay un estancamiento.

Juan Daniel Oviedo, director del DANE. / Óscar Pérez - El Espectador

En un hecho sin precedentes, Juan José Echavarría, gerente del Banco de la República, no solo desestimó la percepción que el Gobierno tiene del desempeño de la economía al decir, la semana pasada, que se había “estancado”, sino que aseguró que el DANE debe contribuir más a la discusión, pues de las dos cifras que utiliza para revelar la variación del Producto Interno Bruto (PIB), le da más importancia a la menos acertada.

Las declaraciones de Echavarría respecto a que el crecimiento del último trimestre (enero-marzo de 2019) fue “bastante malo” contradicen el buen momento por el que según el Gobierno está pasando el país y dificultan llegar a la meta de 3,6 % que se planteó el presidente Iván Duque. Un día más tarde, el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, rechazó estas “opiniones cortoplacistas y efectistas” e insistió en que la cifra rebotará, apreciación que fue apoyada por Duque al decir que las declaraciones de Echavarría no son precisas y que Colombia, de hecho, crece por encima del promedio regional.

Los indicadores económicos bien podrían darles la razón a ambos. Por ello, el debate está en el uso que se les da a las cifras para presentar hechos reales o verdades acomodadas, pues, en el fon do, cada vez que se cuestiona al DANE se pone en tela de juicio su verdadera independencia.

Hace un mes, cuando el instituto nacional de estadística presentó los resultados del desempeño de la economía en el primer trimestre de 2019, dijo que esta había crecido 2,8 %. El problema con la cifra es que no está ajustada al efecto que tiene, por ejemplo, la Semana Santa, que no siempre cae en el mismo mes. Una vez se aplican esos filtros (lo que técnicamente se conoce como desestacionalización), la variación baja a 2,3 %. Ambos datos son válidos, ambos son oficiales y ambos se divulgaron; el error, para los expertos, fue que se destacara la más alta, que es, al mismo tiempo, la menos certera.

Rudolf Hommes, ministro de Hacienda entre 1990 y 1994, considera que este debate es más bien “una trivialidad”. En su opinión “le han dado una importancia gigantesca” cuando en realidad “el resultado no es bueno”, como tampoco lo es “compararnos con América Latina en lugar de hacerlo con el mundo”. También defendió el derecho de Echavarría a hacer una advertencia ante riesgos y problemas en política económica, aun si el Gobierno no quiere, así como su posición de “no ser complacientes con el resultado”.

Los economistas utilizan las series desestacionalizadas en sus análisis porque eliminan el efecto calendario, es decir, la diferencia entre los meses vacacionales y los laborales, por mencionar un caso, lo que permite comparaciones más certeras. Para evitar estas confusiones, los institutos de estadística en todo el mundo publican ambas, incluso algunos publican una tercera para días hábiles, y todas tienen metodologías estandarizadas internacionalmente.

El Espectador revisó los boletines técnicos de los últimos tres años y encontró que el DANE, si bien publica las dos cifras, desde 2018, cuando se modificó la metodología por una más acertada, por recomendación del Fondo Monetario Internacional, le da prioridad a la original, que no está desestacionalizada. Además, en las últimas presentaciones proyectadas el día que se revela el dato ante la opinión pública, solo se muestra la serie original.

El director de la entidad, Juan Daniel Oviedo, aseguró que el DANE utiliza los datos sin ajustar de la estadística básica que produce Colombia, pues cifras como la producción de café, las cabezas de ganado o las cosechas de arroz no se estacionalizan; lo propio sucede con el índice de producción industrial y las encuestas manufacturera, de comercio y servicios. Sobre estos se aplica un procedimiento econométrico de ajuste estacional para hacer la síntesis de cuentas nacionales.

Oviedo cree que el día que se garantice que toda la estadística básica fue producida con ajuste estacional, esta serie paralela se podrá utilizar en Colombia. “Para llegar a ese 2,3 %, el DANE primero tuvo que haber llegado al cálculo de 2,8 %; para que el país cuente con la información más precisa se requiere todo un análisis”, aclaró el funcionario. También señaló que “más allá de pensar que es un sesgo una equivocación metodológica”, lo cierto es que los dos conjuntos de información se deben producir.

Para el caso particular del primer trimestre del año, la estacionalización permitió corregir el hecho de que en 2018 la Semana Santa fue en el primer trimestre (marzo), mientras que en 2019 fue en el segundo trimestre (abril), por lo que se entiende que la variación esté por debajo de la del año anterior. Esto se refleja en las estadísticas de manufacturas, un sector que pasa de un crecimiento de 3 % a 2,3 % cuando se estacionaliza.

Oviedo fue enfático en que tales críticas no tienen fundamento, pues las dos cifras están llamadas a convivir porque son reflejo de lo que produjo la economía colombiana y porque se dispone de ambas de diferente manera. “Todo el país, desde la base 2005, siempre ha hecho sus análisis de coyuntura con la variación anual del PIB trimestral calculado en su serie original, aunque algunos usuarios estadísticos deben mirar el ajuste estacional”, explicó.

Incluso señaló que las apreciaciones de Echavarría fueron tomadas fuera de contexto y que muchas personas asumieron que se trataba de cifras diferentes, una calculada por el DANE y otra por el Banco de la República. “Ambas cifras se han publicado históricamente. Tanto como decir que estamos escondiendo o maquillando la información. No. Oportunista sería que un trimestre diera el dato de la serie original y el siguiente el de la serie estacional para que diera más alto”.

De hecho, Oviedo se reunirá con Echavarría la próxima semana para explorar el cálculo del PIB y revisar en general las cifras con las que cuenta la entidad, pues para el director del DANE no hay sustento con el cual se pueda decir que la economía está estancada, sino que se trata de unos “nubarrones importantes” sobre tres sectores fundamentales (construcción, manifactura y explotación de minas y canteras) que se despejaron trascendentalmente. “Tenemos una evidencia contundente de que está saliendo el sol”, concluyó.

El economista José Roberto Acosta cree que el error fue de Oviedo, quien, “teniendo la posibilidad, alternativa y discrecionalidad de escoger una cifra, escogió la que más le venía al Gobierno; un dato sin purificar. Ahí pecó el director, aún teniendo todo el criterio, tomó una decisión política, no técnica, tomó partido, lo que desató la controversia y debilitó su credibilidad como persona al no mostrar al país lo dulce y lo amargo sino solo lo dulce”.

Para Acosta, revelar solo una parte de la información implica parcialización, eso puede encubrir realidades y poner en juego la credibilidad del Dane. “El director tiene que limitarse a dar las cifras sin ponerle música, que sean los analistas los que musicalicen porque se termina armando una sinfonía que no tiene nada que ver con la realidad económica”, dijo.

Jorge Restrepo, también economista, considera que, aunque no puede hablarse de una manipulación, sí hay una falta de conciencia en la divulgación y presentación de la información: “A veces se incluyen gráficas, a veces no. Si el DANE decide abandonar una cifra desestacionalizada o cambiar la manera en que se hace, debería informarlo previamente y permitir que un comité de usuarios de los datos acompañe esas modificaciones”.

El académico destacó que en este gobierno se han presentado más cambios metodológicos que en el anterior, lo que ha minado la credibilidad de la entidad, “la gente duda con tantos cambios y más cuando se hacen así en lugar de hacer una revisión general”.

Le puede interesar: “El Congreso no aprueba un censo desde 1964”: director del DANE

Oviedo aseguró que a pesar de estas y otras críticas a los procedimientos del DANE, que se han conocido en las últimas semanas, no se quedará como la “víctima de un fuego cruzado” por estos ataques. “Lo que ha hecho el DANE, más allá de polemizar, hacer oídos sordos, decir si está de acuerdo o responder a críticas, es revisar estos comentarios con el mayor detalle para dar las explicaciones técnicas y de rigor sobre lo que estamos haciendo, y atender a las inquietudes con precisiones metodológicas”, concluyó.

Acosta cree que detrás del choque de trenes hay una posición sesgada y parcializada de Echavarría quien de manera controversial “rompió la prudencia que ha caracterizado a los gerentes del Banco Central”. Sin embargo, contrario a lo que dijo Carrasquilla, cree que son discusiones que al hacerse públicas se vuelven más constructivas: “Echavarría puso al país a hablar de un tema tan delicado como el manejo de la credibilidad del Dane, que creo tenemos que defenderla independientemente de quién se encuentre al frente”.

En ello coincidió Restrepo, quien opina que “es muy útil y positivo para el país que haya debates sobre el estado de la economía y la calidad de la metodología en la producción de la información. No debemos tenerles temor, pero sí conducirlos con profesionalismo y sin politizar”.

865449

2019-06-11T22:00:43-05:00

article

2019-06-11T22:48:44-05:00

[email protected]

none

Paula Delgado Gómez / @PaulaDelG.

Economía

El debate de fondo por las críticas al DANE

44

10402

10446