Los desafíos de los nuevos líderes

El emprendimiento que busca alargar la vida útil de sus muebles

María Angélica Sánchez creó Recupera Tu Silla, un emprendimiento social que tiene como fin arreglar muebles en mal estado de la mano de personas víctimas del conflicto armado, quienes las reparan. 420 empresas son sus aliadas.

En Recupera Tu Silla trabajan 17 personas, 11 de ellas víctimas del conflicto armado, dice María A. Sánchez. / CortesíaPixabay

¿Quién es María Angélica Sánchez?

Soy la directora ejecutiva de Recupera Tu Silla. Una mujer de 30 años, soñadora, disciplinada, persistente, carismática y apasionada por las causas sociales. Desde niña, siempre he sido feliz ayudando a la gente.

¿Cómo fue su formación profesional?

Soy abogada en derecho de los negocios internacionales y candidata a máster en finanzas corporativas del Colegio de Estudios Superiores de Administración (CESA). Trabajé cuatro años para una empresa italiana de I+D+I (investigación, desarrollo tecnológico e innovación), en Milán. Durante ese tiempo seguí todos los acuerdos de distribución y negociación de patentes en Latinoamérica. Aprendí de la mano de científicos italianos mucho sobre teoría de la complejidad, que a la final es la base de la innovación.

¿Y qué es Recupera Tu Silla?

Es un emprendimiento social que ofrece un servicio para alargar la vida útil de los muebles ahorrándoles hasta un 75 % en gastos a las empresas. Renovamos las estructuras deterioradas con materiales de primera calidad para garantizar un uso mínimo de dos años. Esto nos permite generar oportunidades de empleo para víctimas del conflicto armado en nuestro país.

¿Cómo nace la idea de negocio?

Nació porque yo trabajaba en el 2015 como abogada en una multinacional. Un día me dio un dolor de espalda y fui al médico y me dijo que era por causa de la silla. Pedí a recursos humanos que me la cambiaran. Me dijeron que no era posible y me mandaron a buscar una silla en la bodega. Cuando llegué vi un cementerio de muebles: sillas, pupitres, lockers, escritorios, cajoneros, en fin. Y mi papá tenía una fábrica de muebles desde hace como 26 años, entonces hice clic y lo primero que pensé fue: “Si esta gente arreglara todo esto, se ahorraría mucho dinero y le haríamos un bien al planeta”. Y ahí empezó todo. Renuncié convencida de mi idea, apliqué todo lo que había aprendido en Italia de innovación y me fui a crear Recupera Tu Silla.

¿Cómo funciona el sistema de recuperación?

Hacemos todo lo que sea necesario para recuperar algo que una empresa considera basura. Higienizamos, cambiamos piezas ausentes o dañadas y personalizamos de acuerdo con la marca. Es como hacer magia. La gente se sorprende porque siempre piensa que lo mejor es botar y comprar nuevo.

Lo llamo sistema de recuperación, porque muchas empresas en ocasiones no quieren recuperar sus muebles para ellos mismos. Entonces los recibimos en donación, financiamos su recuperación y los llevamos a hospitales, fundaciones o colegios de bajos recursos que sí los necesitan. No es lo mismo esperar en el piso de un hospital atención a esperar en una camilla remanufacturada.

¿Cuántas empresas se han vinculado al emprendimiento?

Hemos logrado aliar a 420 empresas a nuestra iniciativa, como Tigo Une, Bayer, el hospital San Ignacio, el hospital Mederi, la Universidad Jorge Tadeo Lozano, etc. En este proceso se han recuperado cerca de 12.500 muebles.

¿El CESA influyó en la creación de este emprendimiento?

Con el CESA estoy infinitamente agradecida. Llegué a sus paneles de validación sólo con una idea: arreglar muebles. Y ellos vieron el potencial, me escogieron y a través de Incuba, que es su centro de innovación, me dieron toda la técnica y me presentaron profesionales muy expertos para enseñarme a construir todo el modelo de negocio.

Toda organización tiene un modelo de liderazgo. ¿Cuál es el de Recupera Tu Silla?

Mi papá, quien tenía toda la experiencia en el negocio, durante años había adoptado un modelo de liderazgo muy tradicional. Sin embargo, Recupera Tu Silla también nos ayudó a adaptarnos un poco más a los modelos emergentes. Creo que aunque no hemos dejado del todo el estilo que la tradición de la empresa traía, tenemos ahora un modelo de liderazgo más carismático, tratamos de impregnar e inspirar de energía y optimismo a todo el equipo.

¿Qué tan sostenible es el proceso que realizan?

Nuestro servicio es un llamado a la acción para que las empresas tomen conciencia de todo el daño ambiental que estamos causando con el consumo indiscriminado de muebles. Somos una alternativa amigable con el medio ambiente. En Colombia se desechan al año unos 10 millones de piezas de muebles, cuya huella de carbono es equivalente a la contaminación que producen 49 millones de vehículos sumados que circulan en Brasil, México y Colombia durante un día.

En cifras, ¿cómo han ayudado en la conservación del medio ambiente?

Hemos evitado la emisión de 405.440 k de CO2 al medio ambiente. Para eliminarlos habría que tener 18 millones de árboles respirando CO2 durante un día.

¿Cómo es su sistema de innovación?

Innovamos en toda nuestra cadena y modelo de negocio. Desde el modelo financiero, la cultura empresarial, pasando por la cadena de logística y nuestro sistema de responsabilidad social. Resolvimos un problema de la industria en el cual nadie había pensado. Hemos trabajado muy duro en un primer pilar, que fue generar un cambio en las empresas para que se aprovechen las estructuras y les den una segunda oportunidad. La industria tenía la mentalidad de que es más económico comprar algo nuevo que restaurarlo. En síntesis, pusimos a disposición una serie de aliados y recursos con el fin de cumplir una de nuestras promesas de valor, ahorrar dinero, por el bien de la gente y el planeta.

Este sistema de recuperar muebles dañados, ¿funciona con la cultura de un país como Colombia?

Ha sido difícil cambiar la cultura, pero ese es el reto. Hace 10 días fuimos ganadores del Premio Stephan Schmidheiny, fuimos a Costa Rica a representar al país y recibirlo de manos de Viva Idea (fundación que otorga el premio), la Universidad para la Paz (universidad de la ONU) y la Carta de la Tierra. Es el mayor premio a la innovación social que se entrega en América Latina. Y lo ganamos precisamente porque nuestro emprendimiento tiene un alto potencial de impacto y es susceptible de ser replicado en toda la región.

En el tema social, ¿cuál es el aporte de Recupera Tu Silla?

La gente también tiene con nosotros una segunda oportunidad. Generamos oportunidades para víctimas del conflicto armado en nuestro país y personas en condiciones de vulnerabilidad. Creemos que, así como las personas merecen una segunda oportunidad, los muebles también. Por eso nos encargamos de enseñarles oficios como tapicería, pintura, metalmecánica, etc., con el fin de que encuentren una oportunidad para mejorar sus ingresos y salir adelante. Actualmente tenemos 11 personas que han sido víctimas del conflicto.

¿Se ven como un negocio que brinda felicidad?

Somos una cadena transformadora a partir de algo que era considerado basura por muchas empresas. Encontramos una oportunidad para ahorrar dinero y en la “magia” de la recuperación siempre encontramos muchas sonrisas.

Recupera Tu Silla les ha dado esperanza nuevamente a muchas personas. Aquí transformamos vidas. La familia de uno de nuestros colaboradores es de Barranco de Loba (Bolívar) y ya están creando una granja con lo que su hijo ha trabajado y les ha podido enviar, mejorando así los ingresos de todos.

Muchos tienen el sueño de regresar a sus casas después de un tiempo con algo de dinero para mejorar esa casa de bahareque y volverla de material, como dicen.

Otros vuelven cargados de regalos y sueños para sus hermanitos. Ahora todos son más felices. No sólo lo digo, estoy segura de que es un negocio que les da felicidad a muchos y ayuda a construir un mejor país.

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