En Colombia hay cerca de 914.00 hectareas de café

El infinito universo del café

Londono’s Coffe, Café Tres Montes y Asopep son tres de los emprendimientos que están reinventando el mercado de este producto a través de la innovación y la asociatividad.

Mesa hecha con madera de los troncos de Café de Risaralda. / Cortesía Londono´s Coffee

¿Qué hacer con los palos de las matas de café cuando terminan su ciclo de productividad? ¿Cómo evitar que estos desechos se pudran en las cañadas de las fincas o se conviertan en carbón? ¿Cómo transformar esta materia prima en un producto novedoso y atractivo para el mercado internacional?

Estas fueron algunas de las preguntas que le dieron origen a Londono’s Coffee, una empresa familiar de Santa Rosa de Cabal, Risaralda, que reutiliza la madera de los troncos del café para hacer muebles y accesorios de exportación.

“Nos dimos cuenta de que después de los siete años que dura una planta de café en producción, la mayoría de las familias cultivadoras talaban los árboles y tiraban los palos a la basura o, en el mejor de los casos, los usaban como leña para cocinar”, dice Mauricio Londoño, uno de los jóvenes empresarios, durante la feria Cafés de Colombia Expo 2017, que recién finalizó en Bogotá.

Londoño aseguró que desde hace 10 años la compañía está trabajando con los campesinos del Eje Cafetero para recuperar la madera de los cultivos, procesar los troncos y construir y diseñar piezas de alta calidad. “En 2014 ganamos la primera bienal de diseño de Artesanías de Colombia y en junio de este año ganamos un concurso organizado por el gobierno chino para visitar las fábricas y los procesos de industrialización de la guadua y el bambú. El objetivo de la experiencia era tratar de replicar las estrategias y la tecnología para hacer algo similar con la madera del café”.

Después de un recorrido de tres meses por siete ciudades chinas, Londoño confirmó la hipótesis que tenía desde hace tiempo: “A los extranjeros les gusta mucho la madera del café, se ven muy cautivados por los colores, los nudos y las vetas. Es una madera exótica, tiene buenos acabados y cada vez hay más espacio en el mercado internacional para vender sillas, mesas, marcos y todo tipo de mobiliario y decoración para el hogar.

Café Tres Montes

En otro de los puestos de Corferias, Heriberto Romero, dueño de la marca Café Tres Montes y líder del programa “Amigo Caficultor”, cuenta que desde hace 20 años él, su padre y su hijo están trabajando en la creación de un café especial, de origen santandereano, que cumpla con los más altos parámetros de calidad en el extranjero.

“Al principio, vendíamos un café comercial, con un sabor estándar, pero poco a poco empezamos a mejorar, entramos a cursos y capacitaciones, y hace cuatro años decidimos crear el programa “Amigo Caficultor Tres Montes”, con el objetivo de ayudar a los pequeños campesinos a mejorar la calidad del cultivo. Empezamos a visitar caficultores para asesorarlos y acompañarlos en todo el proceso, desde la siembra hasta la recolección. Nos asociamos con un agrónomo, tomábamos muestras del suelo, medíamos el dulzón de la mata, y así alcanzamos un café exquisito, de alta calidad”, cuenta Romero.

El programa “Amigo Caficultor”, además, obliga a los campesinos a mejorar las condiciones sanitarias de los beneficiaderos y ayuda a reducir los desperdicios y la contaminación del cultivo a través del uso de un abono orgánico hecho por ellos mismos.

En este momento, Café Tres Montes trabaja con varias fincas del departamento de Santander y les compra la carga de café mejorado a un 30 % por encima del precio que establece la Federación de Cafeteros. Entre los logros de la iniciativa se destaca el hecho de mejorar la calidad de vida de productores de menos de cinco hectáreas y estar conquistando mercados internacionales.

“El Café Tres Montes resalta los sabores del suelo de Santander. Tiene una acidez media y un toque de frutos cítricos que sólo se logra con un tueste adecuado para no dañar sus azúcares y sabores frutales”, concluye Romero.

Asopep

Por su parte, la Asociación de Productores Ecológicos de Planadas (Asopep), Tolima, que reúne a 167 pequeños caficultores y fue creada hace cuatro años para convertirse en una oportunidad de desarrollo y sustento económico en medio del conflicto armado, también compartió sus logros durante la Feria.

“Tenemos dos certificaciones internacionales, una de comercio justo y nuestro café es considerado orgánico en el mercado de Europa, Japón, Corea y Estados Unidos”, afirmaron los líderes de la Asociación.

El volumen de producción de Asopep es de cerca de 25 contenedores de café al año, más o menos 5.757 sacos orgánico y 24.200 sacos convencionales, cifra récord si se tiene en cuenta que la mayoría de productores no tienen más de dos hectáreas y media de tierra y que cerca del 30 % de los asociados son jóvenes entre los 20 y 25 años.

Asopep, además, tiene un programa de madres cabeza de familia y una escuela llamada Construyendo Futuro, para que los hijos de los asociados aprendan el arte de la catación y el barismo, produciendo variedades caturra, colombia, castillo, taby, típica, gesha, bourbon, catimor.

De acuerdo con Lohas Beans, una organización que se dedica a comercializar en el exterior los distintos tipos de café colombiano, Asopep es uno de los grupos más avanzados en la región del sur de Tolima. “Destaca no sólo por sus volúmenes de producción, sino también por su calidad y consistencia en el perfil de taza, por su alto nivel organizativo y por su capacidad de gestión”.