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Si de aprender a hacer negocios se trata, El Juego del Capitalismo es la jugada. O así por lo menos lo están promocionando Julio Forero y César Valencia, dos de sus creadores, que después de vivir varias experiencias en el tema —unas buenas, otras fracasos—, se dieron cuenta de que el juego es el mejor reflejo de la realidad. Y por eso, con un tablero de ayuda, fichas y cartas, idearon un método con el que se puede aprender la cultura del comerciante y del quehacer diario del empresario, logrando consolidar estrategias que formen a quienes quieren entrar con pie derecho en el mundo de los negocios.
La clave es desarrollar habilidades rápidas para cerrar contratos efectivos, donde el jugador entienda que los problemas financieros se generan a partir de una deficiente relación con el dinero. Por eso aplican claves para incrementar los ingresos y, lo mejor de todo, lograr que no se trabaje en función del preciado papel sino que, por su adecuado uso, se desarrolle la habilidad de hacer que el dinero distinto del obtenido por el salario fijo trabaje para el jugador y le ofrezca rentabilidad.
La perspectiva de César Valencia, integrante del Grupo de Inteligencia Financiera & e_Trading (GIFT), inventor del juego, se traduce en que “este juego enseña que el capitalismo es un escenario donde todos podemos ganar. Es educativo, porque explica cómo manejar los ingresos y el tiempo para alcanzar objetivos como carros, casas y viajes. Enseña a repartir el tiempo para llevar un buen estilo de vida, donde no se cambie salud por trabajo, y además, hace que el jugador pueda tener varias unidades de negocios además de su trabajo fijo”.
El tablero está diseñado para seis personas, que reciben una tarjeta individual. Allí se les otorga una profesión exclusiva, un salario inicial con número de horas de trabajo y tiempo libre. Pasan por casillas que retratan su vida diaria, sortean
situaciones inesperadas como compra y venta de propiedades, alcanzando la prosperidad, “sin pasar por encima de los otros ni hacerlos pobres”, apunta Julio Forero, integrante de GIFT.
El dinero en el juego se llama Próspero y sus denominaciones comienzan en 100, 500 y 1.000, luego están los de 5.000, 10.000, 20.000, 100.000 y 500.000. En el escenario un contador gana 1.800 prósperos, el comerciante independiente, 3.000 y gasta 2.100; un médico está por los 9.500 y gasta 6.000 y un mecánico recibe de su jefe 1.600, pero gasta 1.000. El dinero necesario para comprar una casa es 120.000 prósperos, un carro 30.000 y un viaje 8.000.
Ya existen juegos de este tipo como el Monopolio y Tío Rico, y los representantes de este último, la empresa Ronda, aseguran que es el producto más exitoso de todo su portafolio, que se ha mantenido por más de 30 años en el mercado y que aún sigue activo en las tiendas que lo promocionan. Pero los creadores de El Juego del Capitalismo son claros en que cada uno es distinto y que el suyo es “lúdica convertida en una herramienta para instruirse en el manejo del dinero para la vida real”.
César Ferrari, ex asesor del Fondo Monetario Internacional, recuerda que “una cosa tan compleja como es la economía del mercado, no creo que se pueda desarrollar en un juego de mesa. Pero me gustaría que hubiera un juego donde haya varios monopolios y mercados, otros mercados con características de competencia, y que se vea esa realidad, de cómo unos son más ineficientes que otros”.
Por lo pronto, a punta de prósperos, cartas y fichas, el juego ya se ha vendido a 1.000 compradores de todas las edades en todo el país y las principales ciudades en donde se ha comercializado son Cúcuta, Medellín y Bogotá. Muchos de esos compradores son atraídos por ganchos del juego que dicen enseñar a sus hijos a triunfar en el mundo de los negocios, ofrecer enseñanzas prácticas para quienes quieren comenzar su propia empresa, que no creen en la pensión, que saben que en cualquier momento los pueden despedir y que, ante todo, lograrán entender que ganar dinero es de sentido común y la solución más viable para volverse un capitalista.