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En los últimos 30 días, el dólar ha retrocedido COP 24,15, situándose sobre los COP 3.659.
Las variables que lo mantienen a la baja son diversas. Según lo explicado por Jeisson Andres Balaguera, CEO de Values AAA, una de las principales es el nivel de endeudamiento que ha adquirido recientemente la nación, pues esto se traduce en un ingreso considerable de dólares.
En el escenario internacional, está la política adoptada por el gobierno de Donald Trump por devaluar la divisa para así equilibrar su balanza comercial. Esto, también ha influido en que el dólar se abarate en otras naciones.
El análisis de Skandia indica que, en el último año, el peso mexicano registró una valorización cercana al 15%, mientras que el peso chileno y el peso colombiano avanzaron alrededor del 13%, y el real brasileño cerca del 10%.
“En el mismo sentido, el índice DXY, que mide su desempeño frente a monedas como el euro, el franco suizo, la libra esterlina y el yen japonés, registró una desvalorización cercana al 10,7% en el mismo periodo, impulsada por las expectativas de menores tasas de interés en Estados Unidos, el entorno fiscal del país y una menor confianza internacional en la divisa. Este escenario ha incrementado la demanda por activos refugio como el oro y otras monedas fuertes, tanto por parte de bancos centrales como de inversionistas individuales”, detalla.
Balaguera considera que el dólar mantendrá esta tendencia bajista, por lo menos durante los primeros seis meses del año. Una tendencia al alza se podría ver a partir del segundo trimestre, dependiendo de las políticas macroeconómicas que se tomen en temas como el petróleo, pues este sigue siendo una de las principales fuentes de ingresos en dólares para Colombia.
Los desafíos de un dólar barato se concentran en quienes dependen directamente del mismo. Por ejemplo, quienes reciben remesas han sentido el peso de un dólar barato, ya que las cantidades, por el cambio, les alcanza para menos. También los exportadores y quienes reciben un salario en dólares.
Las oportunidades están para los importadores, pues pueden aprovechar este periodo para hacer más eficientes sus costos operativos; también quienes compran productos en el extranjero.
Para los inversionistas, Skandia aconseja aprovechar la coyuntura para diversificar los portafolios y mantener una visión de largo plazo.
“Desde una perspectiva de educación financiera, un dólar a la baja puede representar una oportunidad para fortalecer la diversificación internacional de los portafolios. Un nivel cercano a los COP 3.600 por dólar permite acceder a activos externos en condiciones más favorables, fortaleciendo las estrategias de inversión de largo plazo”, explica.
Catalina Tobón, gerente de Estrategia de Inversión de Skandia, señala que “Más que enfocarse en el nivel puntual del dólar, este tipo de escenarios deben entenderse como una oportunidad para diversificar de manera estratégica y tomar decisiones alineadas con los objetivos financieros de largo plazo, evitando reacciones impulsivas ante movimientos coyunturales del mercado”, concluye.
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