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Los microcréditos en Colombia se han convertido en un mecanismo de apalancamiento para que pequeños y medianos empresarios incrementen sus recursos y así evitar que acudan a prestamistas informales como el “gota a gota” o también conocidos como “pagadiario”, modalidades con intereses tan altos que llegan al 10 % y en algunas ocasiones el 20 %.
Un estudio realizado por el Departamento de Estabilidad Financiera del Banco de la República revela que aunque sí se ha incrementado el uso de esta herramienta durante el tercer trimestre de 2015, los intermediarios expresaron que los aspectos que impulsarían un aumento del microcrédito son un mayor crecimiento de la economía, menores tasas de fondeo y mejor información sobre la capacidad de pago de los prestatarios.
Para la presidenta de Asomicrofinanzas, María Clara Hoyos, agremiación que reúne el sector de microcréditos, esta herramienta refleja el estancamiento de la economía nacional. “Vemos con preocupación que por esta baja estimulación de la economía los microempresarios están quedando con un endeudamiento superior a su capacidad de pago”, dijo Hoyos, agregando que al no haber capacidad de pago, los pequeños y medianos empresarios al ver en mora sus créditos y ser reportados en las centrales de riesgo, recaen en los gota a gota”.
En momentos en que el Gobierno espera que crezcamos a una tasa del 3 % en 2015 y la Cepal lo calcula en 2,9 %, muy por debajo del 4,6 % de 2014, se empiezan a evidenciar deterioros en la cartera de los pequeños préstamos y las entidades crediticias intentan apretar a sus clientes con mayores requisitos a la hora de otorgar un crédito de bajo monto, y así lo confirma el estudio del Banco Central al decir que el 71,4 % de los otorgadores de microcrédito aumentaron las exigencias y para el cuarto trimestre de 2015 se espera que el 74,3 % de las entidades encuestadas eleve sus requerimientos, mientras que el 20 % las mantenga. Tan sólo un 5,7 % son las entidades que piensan disminuir las exigencias.
El presidente de Bancompartir, Gregorio Mejía, cuestionó el factor de crecimiento económico para elevar el otorgamiento del microcrédito. “Uno de los problemas es que las instituciones aún no tenemos la cobertura que exige el mercado y estos espacios los llenan las ofertas informales como el ‘gota a gota’, y es la tarea que tenemos que hacer los bancos más allá de culpar a un crecimiento de la economía”. Mejía complementó diciendo que es importante optimizar las metodologías de riesgo para aliviar el proceso de estudio, “Hacerle llenar más papeles al microempresario no disminuye el riesgo de capacidad de pago”.
Miguel Achury, vicepresidente de Planeación de Bancamía, asegura que el crecimiento de la industria microfinanciera en el año 2015 ha sido bastante moderado y considera al igual que el estudio del Emisor que el año 2016 será un tanto difícil, “razón por la cual el sector microfinanciero prevé unos volúmenes de colocación conservadores”.
La encuesta del Emisor revela que algunas entidades ven necesaria una regulación del microcrédito para reducir los costos de acceso y consolidar el compromiso de las instituciones microfinancieras con el sector rural.