La cotización seguiría subiendo el resto del año

El oro está caro, y eso no es necesariamente bueno para Colombia

Desde 2013, el precio de la onza de oro no superaba los US$1.500, lo que podría acentuar el incremento de la producción formal. Sin embargo, analistas advierten que más personas se pasarían de la coca a la minería ilegal, lo que agudizaría los problemas ambientales.

La mayoría de la producción de oro se exporta a Estados Unidos, Suiza y Canadá. Bloomberg.

Aunque este año ha sido difícil para la economía mundial por cuenta de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el precio del oro ha subido más de US$200. Una buena temporada que tiene a la cotización de la onza troy, la principal referencia internacional, por encima de los US$1.500, nivel que no se apreciaba desde abril de 2013. Entonces, los que trabajan en este sector o han invertido en este activo son algunos de los pocos ganadores que ha dejado este período de aguda incertidumbre.

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Juan David Ballén, gerente de investigaciones económicas de Casa de Bolsa, explica que “el oro está subiendo porque es considerado un activo refugio. Es decir, es algo que los inversionistas compran cuando hay momentos de mucha incertidumbre, como el actual, en el que hay repudio por los activos riesgosos (de las economías emergentes, como Colombia) y apetito por seguros como el oro, los bonos de deuda de Estados Unidos y el dólar”.

Ballén agrega que “se espera que el oro siga subiendo el resto del año, incluso podría superar los US$1.700. La guerra comercial, que es la principal fuente de la incertidumbre mundial, podría tardar varios meses para resolverse, por lo que se debería seguir viendo por un tiempo el apetito de los inversionistas por este metal precioso”.

Claramente es un fenómeno que no pasa desapercibido en Colombia ni en las demás naciones productoras del metal precioso, pero por cuenta de la producción ilegal es difícil determinar si el balance del incremento de la cotización será positivo o negativo. Sobre todo porque el medio ambiente podría ser uno de los más perjudicados.

En algunos países la producción ilegal pesa tanto o más que la formal, por lo cual es imposible desligar ambas actividades. Es el caso de Colombia: Andrés Restrepo, presidente de Mineros, explicó en una entrevista a El Espectador el pasado 19 de mayo que Colombia produce cerca de 40 toneladas de oro al año, pero de esta cantidad máximo el 20 % es minería formal y el resto es informal, ilegal o criminal. Agregó que la actividad ilícita mueve más de US$1.200 millones al año.

Otro factor que favorece a este sector colombiano es la tasa de cambio. Según la Asociación Colombiana de Minería (ACM), la mayoría de la producción de oro en Colombia se exporta, principalmente a Estados Unidos, Suiza y Canadá, por lo que las ganancias del sector se ven favorecidas tanto por el incremento de más de 9 % que ha tenido la tasa de cambio en el último mes, como por el alza de más de US$200 en la cotización internacional del oro. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no solo las mineras formales venden su producción en el exterior.

Se espera que tanto la minería legal como la ilegal reciban un impulso por los atractivos precios del oro, pero los beneficios para Colombia y los efectos medioambientales serán muy diferentes entre una y otra.

La minería legal

Para la ACM, el precio de US$1.500 la onza “favorece la atracción de inversiones y ampliaciones. Sin embargo, como en toda commodity (materia prima), esto puede cambiar rápidamente. Es fundamental que un país con un potencial minero como el nuestro aproveche la situación de precios del oro con políticas que favorezcan la inversión e impulsando sobre todo el desarrollo de nuevos proyectos de exploración”.

Los mejores precios del oro también pueden acentuar el buen comportamiento de la minería formal. Aunque en 2018 la producción total del sector cayó 14 %, para la ACM “la reducción se explica por el control que se realizó sobre los registros administrativos de la producción artesanal”. De hecho, según el gremio, la producción empresarial (formal) aumentó 15 % en el mismo período, lo que contribuyó para que su participación respecto a la extracción total subiera del 16 % (lo registrado en 2016) al 29 % (en 2018).

Además, la tendencia seguiría este año: según la ACM, “en el primer trimestre de 2019 la producción de oro se incrementó en 25 %, gracias al crecimiento de la producción de la minería empresarial y a la consolidación de una base de la minería artesanal”.

Los ingresos de la nación podrían ser los otros beneficiados si mantienen los precios actuales del oro, pues de acuerdo con el Marco Fiscal de Mediano Plazo, alrededor del 20 % de las regalías que se recaudan corresponden al sector minero (el restantes 80 % es petróleo y gas).

La minería ilegal

Ariel Ávila, investigador de la Fundación Paz y Reconciliación, explica que “en 2012 vimos uno de los precios más altos en la onza de oro, pero también fue un año en el que vimos uno de los puntos más bajos de la producción de coca en Colombia. Y cuando en 2013 la onza de oro empezó a caer, vimos que la coca se disparó. Ambos mercados están relacionados. Entonces los actuales precios del oro, sin duda, van a provocar que más gente se pase de la coca a la minería ilegal”.

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Ávila agrega que el impacto inmediato “se debería dar en la minería de aluvión, esa que se da en las orillas del río. Lo que traerá serios daños medioambientales por las técnicas de extracción que involucran mercurio. Otro impacto se generará en las zonas en las que haya veta, por ejemplo, en Antioquia, en donde se espera que los grupos delincuenciales fortalezcan la actividad, con más maquinaria, por ejemplo. Y el otro efecto que se podría dar es que los precios altos motiven a una expansión de la minería ilegal en nuevas zonas del país”.

Existe otro fenómeno que puede agudizar el impacto de los altos precios del oro dentro del mercado ilegal. Una investigación de Infoamazonia, publicada en El Espectador el 24 de julio, reveló que Colombia está siendo utilizada para lavar el oro ilícito de Venezuela. El informe revela que en 2018 se produjeron 35 toneladas, pero exportó 45 toneladas. Es decir, cerca de 10 toneladas corresponderían a oro venezolano que se legaliza en el país antes de llegar a mercados internacionales.

Colombia no es el único preocupado por la reciente proliferación de la minería ilegal. Otras naciones que se conectan con el Amazonas y en algunas partes de Sudáfrica se están viviendo problemas similares. Un informe de Bloomberg muestra que “en los terrenos indígenas yanomami ubicados en la frontera de Brasil con Venezuela, la cantidad de mineros ilegales se ha multiplicado por diez desde diciembre a 20.000”.

Frente a esta situación Livia Wagner, autora de un informe de 2016 de Global Initiative Against Transnational Organized Crime, advierte que “cuando los precios suben, no es solo la extracción de oro lo que aumenta. También la demanda de trabajadoras sexuales, mujeres y niñas, el uso descontrolado de mercurio, los asesinatos de indígenas y la llegada de carteles del crimen bien organizados”.

Esto significa que para naciones como Colombia no hay felicidad completa con un incremento de más de US$200 del metal precioso. La mayor actividad de la minería ilegal puede borrar cualquier beneficio que se genere con una onza de oro a US$1.500.

 
 

 

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Camilo Vega Barbosa / @camilovega0092.

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