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Si Bernard Ellena hubiese seguido adelante con su idea de convertirse en reportero de guerra, el mundo de la perfumería no contaría hoy con uno de sus clásicos: Colors de Benetton. Por fortuna, una infancia vivida en Grasse, Francia, capital mundial de la perfumería hace 200 años, inmortalizada en la novela El perfume, y un padre perfumista fueron factores suficientes para que la reportería de guerra quedara archivada y la elección de Ellena se inclinara en favor de los amantes de las fragancias y los millones de personas que han usado sus creaciones.
El francés, que estuvo de visita en Colombia el pasado 24 de abril para el lanzamiento de su última fragancia, Petal Quartz de Oriflame, habló con El Espectador sobre la industria y su vida como perfumista.
Cuando su padre le preguntó a qué se iba a dedicar al terminar la escuela, Ellena no tenía respuesta. “No quería ser ni bombero, ni vaquero, como los demás niños; lo único que sabía era que quería dedicarme a algo muy especial”, asegura Ellena, a quien no le resultaban ni la matemática ni la física, pero lo hacían delirar la geografía, la literatura y las obras de Picasso.
Entonces, pensó en la reportería de guerra como una posibilidad de aprovechar su gusto por los viajes, pero al hacer la prueba se dio cuenta de que la profesión era mucho más que los viajes. Fue así como descubrió que la pieza faltante en su historia había estado siempre allí: la perfumería, y desde entonces se mueve entre procesos de maduración y maceración; entre flores, especias y frutas que reinventa en sus fórmulas, tal como un músico lo hace con las notas musicales: “Con siete elementos escuchamos a Mozart, pero también a Madonna. Sucede igual con la perfumería. La ventaja es que el perfumista tiene mucho más que siete elementos”, asegura.
A sus 56 años, Ellena puede incluir en su hoja de vida creaciones como White Jeans y Metal Jeans de Versace, Colors; Tribu y Pure Sport de Benetton; Diesel Zero Plus de Diesel, Black de Ferrari; Limited Edition Woman y Man de Puma; Lapidus Woman de Ted Lapidus y algunos perfumes de Victoria’s Secret.
Hoy Ellena, desde su rol de padre y abuelo, asegura que ninguno de sus cuatro hijos tiene entre sus planes dedicarse a la perfumería. La continuidad del legado familiar está entonces en manos suyas, de uno de sus hermanos y una sobrina, los únicos perfumistas que quedan en la familia.
El oficio del perfumista
Ellena no le atribuye su éxito a alguna facultad especial, ni cree que exista una especie de iluminación o inspiración externa que llegue al perfumista y le permita hacer creaciones extraordinarias. Asegura que en la perfumería, como en las demás
profesiones, “para ser bueno hay que trabajar mucho y querer lo que se hace”.
En la actualidad trabaja para una compañía que produce fragancias para perfumes, champús, jabones y detergentes, entre otros, que posteriormente compran las grandes marcas. Independientemente de las creaciones que haga, Ellena recibe un salario mensual, pues así como hay meses en los que se logran varios hallazgos interesantes, pasan otros en los que ninguna de las mezclas funciona.
Anualmente, Ellena produce entre 70 y 80 fórmulas, de las cuales un promedio de 10 resultan exitosas, teniendo en cuenta que se trata de uno de los mejores perfumistas del mundo.
Normalmente su jornada de trabajo empieza a las 5:30 de la tarde, cuando la empresa cierra y los demás empleados se van a su casa a descansar. La razón de este horario inusual es la fisiología humana: todas las noches las células olfativas se renuevan y en las mañanas la sensibilidad a los olores es mayor. Por eso Ellena escribe fórmulas entre 5:30 y 8:00 p.m. y revisa los resultados al otro día, cuando su asistente ha preparado las mezclas según sus instrucciones.
Sus días de trabajo también incluyen jornadas dedicadas a estudiar las marcas y las tendencias del mercado, como una forma de anticiparse al comportamiento de la industria.
Esa es la rutina del perfumista, un profesional que requiere paciencia y constancia en su quehacer. Sin embargo, no hay monotonía en la profesión; cualquier día la rutina se rompe por cuenta de una creación que se destaca entre las demás, como le sucedió a Ellena cuando creó Colors de Benetton, que además de ser su primer big one se convirtió en un éxito mundial.
Un país que huele bien
Colombia es el país de América Latina que consume la mayor cantidad de mililitros de fragancias, según un estudio contratado por la empresa sueca de cosméticos Oriflame. Pero así como en Colombia, y en general en la región las personas “aman los perfumes”, en Japón quien usa fragancias “no es una buena persona”, y el perfume sólo es bien visto cuando se usa como obsequio. Cuestiones culturales, explica el perfumista.
De acuerdo con cifras de la compañía de investigación de mercados Raddar, en 2007 se vendieron perfumes para mujer en Colombia por cerca de $501.825 millones y $185.079 millones en fragancias para hombres. Así mismo, la firma detectó que el porcentaje de los gastos de una mujer que se invierte en perfumería es 0,2338%, mientras que en hombres es de un 0,0899%. La ciudad que tiene la mayor participación en el mercado de perfumes es Bogotá, seguida de Cali y Medellín (ver gráfico).
Sin embargo, el alto consumo de fragancias en Colombia no se corresponde con la producción. Jean Pascal, uno de los pocos fabricantes de perfumes en el país, explica que las materias primas para la perfumería constituyen una industria naciente en el país, lo que obliga a los productores nacionales a importarlas, generando costos altos en la producción.
No obstante, “en Colombia se está esbozando esta nueva profesión creativa, que conlleva también un gusto impecable en el momento de crear un nuevo perfume”, aseguran los expertos de Jean Pascal, y además señalan que la diversidad botánica de Colombia encierra un gran potencial para la industria.
Jean Pascal importa las materias primas de Francia, por lo cual sus productos cuentan con niveles de calidad que le permiten participar en el mercado internacional. Los productos de Jean Pascal, cumplen con las normas que establece el Invima, no usan ingredientes de origen animal ni sintetizados (producidos en laboratorio) y tienen alcohol de caña de azúcar como ingrediente distintivo frente a los perfumes importados.
Sin embargo, lo usual en Colombia y la región es que las empresas que producen perfumes contraten laboratorios en Estados Unidos y Europa, puesto que, además de tener fácil acceso a los insumos, estas empresas tienen la experiencia acumulada de los perfumistas más reconocidos. Ejemplo de ello es Yanbal, empresa multinacional de productos de belleza con presencia en Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Guatemala, México, Bolivia y España, cuyos perfumes son creados
en un laboratorio norteamericano ubicado en Fort Lauderdale, Estados Unidos, por Marc Blaison, uno de los 10 mejores perfumistas del mundo.
El aroma de la fama
Deportistas, cantantes, actores y modelos han caído en la tentación de ponerle su nombre a una fragancia.
Gabriela Sabatini fue una de las pioneras y hoy, retirada del deporte, se dedica a su negocio. En 1989 la argentina lanzó su primera fragancia. Procter & Gamble desarrolla sus perfumes.
En representación de la industria cinematográfica, el actor español Antonio Banderas trabajó su fragancia con los perfumistas de Puig en España, el mismo grupo que estuvo a cargo de la creación del perfume con el que Shakira incursionará en el mercado.
Por otra parte, la estrella del fútbol David Beckham, además de ser la imagen de prestigiosas marcas y ser embajador de buena voluntad de Unicef, es la estrella del mercadeo por excelencia y no podía quedarse sin perfume propio.
Del lado de la música, la ex vocalista de No Doubt, Gwen Stefani, además de llevar una carrera como solista en ascenso, también diversificó el origen de sus ingresos y lanzó un perfume. Como ella, Celine Dion, Britney Spears, Shania Twain, Beyonce y Jennifer López tienen perfumes que conquistan el mercado gracias al nombre que los acompaña.
Oler para triunfar: el aroma en los negocios
Piedad Córdoba
Senadora
La controvertida política antioqueña acompaña sus famosos turbantes con las fragancias Bulgari, Delices de Cartier y Pure Poison de Dior. Las suele comprar en los aeropuertos internacionales.
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María Elvira Pombo
Presidenta de Proexport
El perfume es bien recibido en unas culturas, pero no en otras. Por eso es importante asesorarse. Chance y Allure, de la Casa Channel, son las fragancias favoritas de esta experta en comercio exterior.
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Carmen Lucila Osorno
Presidenta DirecTv
La ejecutiva que dirige una de las compañías más importantes en la industria de la televisión por internet compra sus perfumes en las zonas Duty Free. Su favorito es el Chance de la Casa francesa Channel.