La economía colombiana creció un 2,7 % entre enero y marzo de 2025, como lo reveló el más reciente reporte sobre el producto interno bruto (PIB) del DANE.
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La cifra superó las proyecciones del grueso de analistas y centros de pensamiento (que apuntaban al 2,5 %) y confirmó que el país comienza a salir de su fase más lenta de crecimiento desde la pandemia.
Sin embargo, al revisar el detalle por actividades económicas, la construcción mantiene señales de alerta.
Dos caras de un mismo sector
El desempeño de la construcción tiene dos caras: por un lado están las edificaciones (que incluyen la vivienda y la construcción de oficinas, centros comerciales o bodegas), y por el otro las obras civiles (túneles, puertos, carreteras, centrales eléctricas o acueductos). En el comienzo de 2025, ambos segmentos tomaron rumbos opuestos.
De manera general, la construcción fue uno de los pocos sectores con contracción, junto a explotación de minas y canteras (-5 %), según el boletín del DANE.
Más específicamente, las edificaciones cayeron 7 %, arrastrando al total del sector construcción a un resultado negativo de -3,5 %.
En contraste, las obras civiles crecieron 3,8 %, ofreciendo un leve contrapeso para las caídas en el sector de la construcción.
La vivienda no levanta cabeza
La construcción de vivienda sigue siendo el principal punto débil del sector.
De acuerdo con el DANE, la producción de edificaciones residenciales cayó 5,7 %, mientras que la inversión en vivienda se redujo 8,6 % frente a los datos de hace un año.
Ambos indicadores están alineados con la trayectoria descendente que el sector arrastra desde hace dos años.
“La escasa iniciación de nuevos proyectos contribuyó a este descenso”, señaló BBVA Research en su análisis de coyuntura.
Además, la inversión en edificios no residenciales también bajó (-4,5 %), reflejando una baja culminación de obras y un volumen reducido de proyectos en ejecución. Incluso los proyectos con más del 80 % de unidades vendidas enfrentan retrasos para iniciar obra.
A esto se suman otros factores como: la menor asignación de subsidios VIS, mayor exigencia de preventas, altas tasas de interés hipotecario y una percepción empresarial negativa sobre el entorno sociopolítico, de acuerdo con las encuestas de confianza empresarial citadas por BBVA Research.
El informe resalta que la menor claridad en los esquemas de subsidios ha generado incertidumbre y frenado nuevos lanzamientos, debilitando tanto la oferta como la demanda, especialmente en el segmento de vivienda de interés social (VIS).
En la misma línea, la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) -el gremio de los constructores- convirtió estas preocupaciones en un llamado de urgencia: “Mientras el PIB crece 2,7 %, la construcción sigue en terreno negativo. Las edificaciones (-7 %) acumulan siete trimestres cayendo y la producción de vivienda (-5,7 %) completó dos años en rojo. Es hora de que el Gobierno actúe. El abandono del sector es una irresponsabilidad con el país”.
El impulso de las obras civiles
A diferencia del segmento de edificaciones, las obras civiles sí mostraron crecimiento, algo que viene siendo tendencia. Según el DANE, este rubro aumentó 3,8 % frente al mismo trimestre de 2024. Sin embargo, el dato es mixto: algunos tipos de infraestructura se dispararon, mientras otros cayeron.
Se destacaron aumentos en:
- Pistas de aterrizaje: +207,8 %
- Túneles: +170,2 %
- Obras asociadas a minas y plantas industriales: +61 %
- Centrales eléctricas: +73,8 %
- Infraestructura portuaria y vías navegables: +87,3 %
En contraste, el grupo de infraestructura terrestre (carreteras, puentes y ferrocarriles) cayó -2,8 %, y las redes invisibles —como cables eléctricos, telecomunicaciones y sistemas de agua— también sufrieron caídas:
- Instalación de cables de largo alcance: -47,2 %
- Obras de riego y control de inundaciones: -40,9 %
- Instalaciones deportivas y recreativas: -48,9 %
Según BBVA, tres de los cinco grupos de obras civiles registraron caídas, lo que indica que el crecimiento está concentrado en ciertos frentes pero no es generalizado.
El peso de la construcción en la economía
Hace una década, el sector de la construcción aportaba cerca del 8 % al producto interno bruto (PIB). Hoy, su participación ha caído al 4,3 %, según el estudio de BBVA Research.
Sin embargo, su impacto en la economía va mucho más allá de esa cifra. En 2024, la construcción representaba el 5,7 % de la producción total nacional, con una demanda de insumos equivalente al 8,6 % del total del país, y generaba más de 1,5 millones de empleos.
De los $192 billones que este renglón produce al año, el 65 % se destina a compras de insumos intermedios, lo que explica su efecto multiplicador sobre sectores como el cemento, el acero, el transporte, los servicios técnicos, el comercio, entre otros.
Así las cosas, una construcción débil también frena la recuperación económica en su conjunto.
Tasas más bajas, pero no convencen
Otro de los factores que también lastra la compra y, por ende, la construcción de vivienda son las tasas de interés para crédito hipotecario.
Desde mediados de 2023, estas han bajado cerca de ocho puntos porcentuales, y hoy están en niveles similares al promedio histórico de los últimos 20 años, según BBVA Research, pero siguen siendo considerándose altas para los compradores.
El saldo de la cartera hipotecaria cerró en $138 billones a finales de 2024, lo que representa el 8,1 % del PIB. En total, hay 1,6 millones de créditos vigentes, con mayor peso en los segmentos VIS y no VIS. De ese total, el 50 % corresponde al segmento VIS, una cifra clave para entender su impacto social.
Sin embargo, la recuperación del crédito no ha sido pareja. Bogotá, Antioquia y Valle concentran el 67 % del saldo total, lo que indica que el acceso al financiamiento sigue estando limitado en buena parte del país.
Esto puede estar frenando la dinámica regional del sector y explica por qué la reactivación aún no se generaliza.
Carlos Correa, CEO y cofundador de MejorCDT, explica que cuando las tasas de interés son muy altas, el acceso al crédito se vuelve inviable para muchos hogares:
“Cuando los créditos son costosos, la inversión se frena y el motor de la economía se desacelera”, indica.
Correa añade que, aunque las tasas VIS han bajado y hoy rondan el 11,14 % —cifra cercana al promedio prepandemia—, eso no significa que el acceso esté garantizado.
“Que lo encuentre más barato hoy no significa que las personas van a salir a comprar”, agrega Correa.
El acceso también depende del perfil del solicitante y del apetito de riesgo de los bancos, especialmente en la desaceleración actual de la vivienda.
“No todos están dispuestos a prestarle, por ejemplo, a una madre cabeza de hogar que accede por primera vez a la vivienda. Cuando solo unos pocos bancos están dispuestos a asumir ese riesgo, lo hacen con tasas más altas”, advierte Correa.
A eso se suma un entorno de mayor cautela por parte del sistema financiero. Ante una economía con pronósticos de crecimiento no muy optimistas, y con riesgos como el desempleo o la inflación, muchas entidades siguen endureciendo sus políticas de crédito.
¿Qué espera el sector en lo que queda del año?
Las esperanzas del sector para finales de 2025 están puestas en que las ventas de vivienda nueva crezcan 9 %, impulsadas por el segmento No VIS y por una progresiva reducción de tasas hipotecarias.
Sin embargo, como advirtió el economista Camilo Pérez, director de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, la incertidumbre sigue pesando: “Según los indicadores de Fedesarrollo de incertidumbre de la política económica, llevamos más o menos dos años en máximos históricos. El resultado tiene un componente global, como los aranceles, pero también uno local, influenciado por la situación fiscal y el tema sociopolítico”.
Así las cosas, aunque la economía colombiana empieza a mostrar señales de recuperación, la construcción (que tiene la capacidad de hacer repuntar la economía) sigue mostrando resultados mixtos.
Por un lado, las edificaciones (donde está la vivienda) siguen estancadas por la falta de inversión, la baja demanda, la incertidumbre con los subsidios y menor iniciación de obras.
Por el otro, las obras civiles avanzan en sectores clave como túneles, minas y puertos, pero no logran compensar el rezago en acueductos, redes eléctricas o espacios comunitarios.
La economía colombiana empieza a recuperar el ritmo, pero no puede avanzar con el freno puesto en la construcción. Este sector sigue siendo clave por su impacto en el empleo y en otras industrias, gracias a sus encadenamientos productivos. Si el repunte del PIB no logra incidir en el déficit habitacional, será difícil hablar de una recuperación completa.
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