Economía de bolsillo

El salvavidas financiero del que tal vez su banco nunca le contó

Aprenda a usar la táctica del flotador con su tarjeta de crédito, ideal para cuando se le acaba el sueldo a la mitad del mes. Sin embargo, se debe manejar con mucha responsabilidad y disciplina.

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No hay ninguna norma que obligue a las entidades bancarias a darle una pequeña explicación de cómo usar la tarjeta de crédito antes de que se la den, por lo que muchas personas se llevan varios golpes económicos mientras aprenden a usarla y puede que nunca le saquen verdadero provecho a este instrumento.

Por esto, en Economía de Bolsillo le contamos sobre un salvavidas financiero del que tal vez su banco nunca le contó, ideal para momentos de baja liquidez. Supongamos que pasa algo repentino y a la mitad del mes se queda sin sueldo, pero tiene una tarjeta de crédito con un cupo similar al de su salario.

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Para salir de este enredo puede usar la táctica “del flotador”: con su tarjeta pague a una cuota todos sus gastos y consumos. El mes siguiente, cuando reciba un nuevo sueldo, pague la totalidad de la deuda que adquirió, y luego debe tratar de reducir sus gastos para rendir lo más que pueda el dinero que le quedó. Si no alcanza a llegar a final de mes, vuelva a usar el flotador (todo a una cuota y luego pague la deuda completa el mes siguiente), y así sucesivamente.

La idea es que utilice el flotador por algunos meses mientras logra reducir paulatinamente sus gastos y que así pueda llegar a fin de mes con el sueldo que le quede. Otra alternativa puede ser repetir el proceso hasta que le llegue un golpe de ingresos que le permita pagar el flotador, como por ejemplo la prima de junio o de diciembre.

Al pagar todo a una cuota no le cobran intereses, lo que está haciendo es trasladar un déficit de ingresos de un mes a otro. Con el flotador está prácticamente usando el capital del banco a su favor, y está en todo su derecho.

Sin embargo, se requieren ciertas condiciones para que el flotador funcione. Para empezar, debe contar con una certeza de ingresos, es decir, si no cuenta con un trabajo estable es mejor no usar esta táctica. Asimismo, debe ser muy disciplinado y responsable para lograr salir de ese déficit que viene arrastrando cada mes, y sobre todo debe evitar endeudarse más.

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Luis Benítez, director de la firma Insolvencia Colombia, explica que “sí es una manera ideal de financiarse mandando todo a una cuota, pero el flotador no debe usarse como una alternativa de largo plazo, debe ser sólo una medida temporal. Si realmente el sueldo no le alcanza para llegar a final de mes, entonces es momento de considerar bajar los costos fijos: como dejar de almorzar en restaurante entre semana, o considerar tal vez de buscar un lugar con un arriendo más barato por ejemplo”.

Benítez agrega que “también se debe tener cuidado que los pagos a una cuota no crezcan demasiado, máximo deben representar el 30 % del ingreso mensual. Por lo que se debe evitar usar todo el cupo de la tarjeta, pues ya no se estaría utilizando un flotador, sino que se estaría haciendo gimnasia financiera”.

¿Y si realmente no puedo pagar mis deudas?

Cuando una persona destina más del 30 % de sus ingresos mensuales a pagar créditos, se puede considerar sobreendeudada. Tener tal nivel de carga implica que la personas se está sofocando a nivel financiero, pues tendrán que reducir en gran medida sus gastos personales e incluso podrían verse obligadas a reducirles presupuesto a las necesidades básicas. De manera que cuando se llegue a este punto es necesario tomar medidas para hacer más llevaderos estos compromisos.

Si a su casa llegan más facturas de tarjetas de crédito que recibos públicos, una buena opción es que recurra a la compra de cartera. Al tener tantas deudas, posiblemente de varias entidades bancarias, es probable que ni siquiera sepa cuánto debe en total. Por lo que lo mejor es unirlas y hacer un solo pago al mes. Así, pagará menos intereses y el pago de los préstamos se hará más simple.

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También existe la compra de cartera hipotecaria. Es una buena alternativa para mejorar la tasa del crédito de vivienda, y debería ser especialmente fácil para los que tienen un buen historial de pagos. Es importante que se cerciore de las condiciones que le pide cada banco, pues en algunos casos le piden asumir como un cargo extra el costo del estudio de títulos y del avalúo.

Pero si realmente no da abasto con la cantidad de deudas que tiene, entonces es momento de pensar en negociar la deuda que tiene con el banco. Una buena opción es acudir a una reparadora de crédito para que intercedan por usted ante el banco. Sin embargo, esta opción afectará su perfil crediticio.

 

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