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El sistema financiero sigue sólido, pero aumentan las señales de vulnerabilidad: Banrep

El más reciente Reporte de Estabilidad Financiera destacó la resiliencia del sector frente a un entorno de alta incertidumbre ¿Cómo ha sido el comportamiento de los deudores?

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09 de junio de 2026 - 04:01 p. m.
El Banco reconoce la solidez que tiene el sector financiero en Colombia, pero avisora una serie de desafíos.
El Banco reconoce la solidez que tiene el sector financiero en Colombia, pero avisora una serie de desafíos.
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El Banco de la República publicó una nueva edición del Reporte de Estabilidad Financiera, que analiza el comportamiento del sistema entre septiembre de 2025 y marzo de 2026. El documento evalúa la capacidad del sistema financiero colombiano para absorber choques económicos y mantener la prestación de sus servicios sin afectar a hogares, empresas e inversionistas.

Según lo detallado por el gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, el entorno macroeconómico global se ha caracterizado por altos niveles de incertidumbre y mayor aversión al riesgo, lo cual se asocia con la intensificación de los conflictos geopolíticos (como el de Oriente Medio), mayores presiones inflacionarias y condiciones financieras más restrictivas.

Parte de las consecuencias de esto ha sido una mayor volatilidad en los mercados financieros, el fortalecimiento del dólar y las revisiones a la baja en las perspectivas de crecimiento de la economía global.

A pesar de este panorama, señala el reporte, la economía colombiana ha mantenido una senda de crecimiento. El año pasado, el PIB cerró en 2,6 %, para este año se proyecta que lo haga en 2,4 %, impulsado por las dinámicas de consumo de los hogares, la fortaleza del mercado laboral, el crecimiento de las remesas y un mayor aumento del crédito.

Sin embargo, el Banrep también alerta que continúan ciertas presiones que aumentan las señales de vulnerabilidad para el sector financiero. Ejemplo de esto es la situación fiscal del país, que se caracteriza por mantener altos niveles de déficit y deuda, lo que a su vez incrementa el riesgo soberano y los costos de financiamiento.

“En este contexto el sistema financiero coombiano mantuvo una posición sólida, con niveles adecuados de liquidez y capital, aunque con señales de menor dinamismo. Los indicadores de capital y liquidez se mantuvieron por encima de los mínimos regulatorios, lo que refleja la capacidad de las entidades para enfrentar eventuales choques negativos”, señaló Villar.

La actividad del sistema financiero continuó mostrando dinamismo, con un crecimiento real anual de los activos cercano al 3 %, impulsado por el aumento de la cartera de crédito y de las inversiones, especialmente en títulos de deuda pública. Sin embargo, en los últimos meses han surgido señales de moderación, reflejadas en una menor dinámica de los desembolsos, un endurecimiento de las condiciones de crédito y una menor percepción de demanda por financiamiento.

Sobre los créditos destinados a empresas, el banco señala que persisten algunas vulnerabilidades sectoriales, a la par de que en los hogares el endeudamiento ha comenzado a aumentar en relación son su ingreso, con el agravante de que el ahorro ha disminuido.

“Esto se traduce en un incremento en la carga financiera y un deterioro en algunos segmentos como el crédito de consumo, el crédito vuelve a emerger como un foco de atención”, alerta el directivo del banco.

A su turno, el director del Departamento de Estabilidad Financiera del Banrep, Carlos Quicazán, puntualizó en que los créditos otorgados y las inversiones que hacen las entidades financieras continúan mostrando señales de crecimiento, este activo creció a una tasa anual cercana al 2,7 %, impulsado por mayor actividad en la colocación de créditos. “Las inversiones se han destinado principalmente en TES”, dijo.

En los últimos meses se ha visto un mayor dinamismo en el otorgamiento de créditos, especialmente en categorías como el microcrédito (6,6 %) y vivienda (6,1 %). Otras se han visto más rezagadas, como el crédito comercial (3,2 %) y consumo (5 %).

No obstante, con base en lo visto en los meses más recientes, se espera que el otorgamiento de crédito pierda dinamismo en lo que resta del año. Esto ya se está viendo con señales como la desaceleración de algunas modalidades y el endurecimiento de las condiciones de los bancos para el otorgamiento de nuevos créditos, especialmente en vivienda.

Un dato positivo es que el indicador de morosidad en los deudores colombianos ha disminuido, pasando de 5,3 % en 2024 a 4,4 % en 2026. Además, el número de entidades con pérdidas se redujo de 18 a 15.

El reporte también señala que el endeudamiento de los hogares continuó aumentando en proporción a sus ingresos, aunque, como ya se señaló, este comportamiento ha estado acompañado por una reducción en los niveles de morosidad.

No obstante, las familias están destinando una porción cada vez mayor de sus ingresos al pago de obligaciones financieras. Además, se ha observado un incremento en los compromisos adquiridos con entidades no vigiladas, las cuales suelen concentrar su oferta en perfiles de mayor riesgo. En contraste, las entidades vigiladas mantienen criterios de otorgamiento más estrictos y suelen atender a deudores con mejor historial crediticio.

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