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El talento de una cazatalentos

Transcurrió algún tiempo antes de descubrir que era costarricense. Y cuando lo dijo, até cabos y entendí por qué arrastraba la r, como sólo pueden hacerlo los ticos. Lo primero que me impactó, sin embargo, fue el orden de la charla: ella asumió, primero, el papel de entrevistadora. No me opuse. Después de todo, su negocio -y su pasión- es valorar de manera permanente a hombres y mujeres profesionales para ubicarlos en posiciones ejecutivas de liderazgo. Como cabeza de Korn Ferry International para Colombia y Ecuador, María Gabriela Castro y su equipo dedican buena parte de su tiempo a buscar candidatos para posiciones corporativas en juntas directivas, presidencias y vicepresidencias de compañías nacionales y multinacionales.

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Hugo Sabogal / Especial para El Espectador
01 de marzo de 2008 - 12:00 a. m.
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Nos encontramos en la terraza del restaurante H. Sasson, en la zona T, al norte de Bogotá. Fue una buena decisión, hasta que un sol canicular penetró la marquesina, obligándonos a recurrir a los lentes oscuros.

Castro, quien se desenvuelve con simpatía, familiaridad y frescura, lleva 15 años en Colombia, gran parte de ellos trabajando como especialista en mercadotecnia y desarrollo de mercados para gigantes como IBM y Sun Microsystems. Desde hace un año tomó las riendas de Korn Ferry, dándole un giro total a su carrera en tecnologías de la información.

Eso sí, lleva la impronta de trabajar en empresas globales que se mueven por reglas de juego muy distintas a las que suelen observarse en la mayoría de firmas nacionales.

Por eso, la primera pregunta se enfocó en conocer su apreciación sobre lo que más la ha impactado en su carrera en diversas corporaciones transfronterizas. "Ante todo, uno adquiere una manera globalizada de pensar y una gran agilidad ante el cambio". Cuando Castro habla de cambio no se refiere a ascender en la escalera de una unidad de negocios determinada. Cada año, en una multinacional, se "patea la jaula" (como le decía un viejo jefe suyo). "Empezamos el período en un puesto distinto, con un jefe y unos clientes nuevos, casi partiendo de cero. Y no hay más remedio que aceptar ese hecho y caminar hacia adelante".

Por eso, en los actuales tiempos de globalización, una de las habilidades más buscadas por los cazatalentos como Castro es, precisamente, tener la capacidad de reinventarse. Otra habilidad muy solicitada es trabajar a través de otros. Pero ahí no acaba ni empieza su trabajo.

Al pedirle una explicación sobre cómo se desarrolla habitualmente su labor, dice que el primer paso es entender el negocio del cliente y conocer su cultura interna. Luego pasa a mirar la posición específica a llenar y, a partir de ahí, inicia la búsqueda. "Porque no ganamos nada si traemos al egresado de una famosa universidad internacional y descubrimos que sus competencias no se adaptan a la empresa ni le sirven a ésta para afrontar responsabilidades específicas".

Otra de sus preocupaciones es mantenerse atenta a las crecientes necesidades de cambio de las empresas en sus cuadros directivos. ¿Por qué? Se empieza a notar en Colombia, por ejemplo, que los presidentes (o CEO) ya no se eternizan en sus posiciones, sino que, a duras penas, completan períodos de cinco años. Al cabo de ese tiempo se retiran, no por incompetentes, sino porque las empresas entran en una nueva fase que exige liderazgo y competencias de otro tipo. "Son nuevas circunstancias que demandan una visión fresca, más sintonizada con las nuevas exigencias. No es que los anteriores jefes se hayan quedado obsoletos; simplemente, carecen de las competencias para navegar en otras aguas".

Castro escucha con atención cuando le argumento que si no resulta menos oneroso realizar los procesos de selección dentro de las mismas empresas. Y rápidamente responde: "Nosotros nos concentramos totalmente en la tarea de conseguir el talento apropiado, utilizando bases de datos y herramientas profesionales que reducen el tiempo de espera y aseguran la elección apropiada".


Otro campo de rápido crecimiento en su mercado es el de identificar sucesores en los altos mandos. Muchas empresas dilatan estas decisiones y no identifican, a tiempo, quién o quiénes pueden tomar las riendas si el jefe deja de estar presente. "Ese tipo de transiciones no debe ser traumática". Igualmente, ella y su equipo asisten a las compañías en el fortalecimiento del recurso humano interno, para adecuarlo a nuevas situaciones económicas y de mercado. Sugieren, por ejemplo, mecanismos de actualización y nuevos sistemas de remuneración e incentivos para evitar fugas hacia la competencia.

¿Y cómo ve Castro su negocio en tiempos de bonanza o de crisis? "Estamos convenidos de que siempre hay un lugar para nosotros". Si la situación económica está mal, buscan sus servicios para retener talento o conformar nuevos equipos capaces de enfrentar retos y nuevos proyectos. Si la situación es buena, los contratan para traer mejores profesionales o subirles el perfil a los ejecutivos actuales. Y si el panorama es boyante, requieren de su trabajo para conformar cuerpos para empresas internacionales recién llegadas. "En estos momentos, vemos mucho movimiento en los dos últimos campos". De hecho, tanto en Colombia como en Ecuador, Korn Ferry está en su mejor momento.

Quién es

María Gabriela Castro, con 21 años de experiencia en multinacionales, estudió administración de negocios en la Universidad de Costa Rica y homologó su grado en el Cesa. Es graduada del Programa para Desarrollo de Ejecutivos del Inalde. Obtuvo el grado en estudios de gerencia y dirección de Columbia University, en Nueva York.

Muy personal

Hizo un viraje profesional hace un año cuando dejó su carrera en el sector de tecnología de la información y tomó el camino de los recursos humanos. "Después de cierta edad, uno debe continuar su carrera profesional, pero concentrándose en lo que más le gusta".

El menú

Probamos una serie de platos que incluyeron escalops con palmitos de Putumayo, bañados en aceite de oliva y limón. Rollos de cangrejo, rellenos de langostinos, sobre una cama de lechuga y vinagreta de zanahoria. Y ministrudles de pato. El vino fue un Merlot chileno.

¿A quién admira?

A Gonzalo Rodríguez, ex gerente de IBM. "De él aprendí a comportarme como ejecutiva y profesional, a tratar a los demás, a relacionarme con colegas y clientes y a ser una buena comunicadora".

Por Hugo Sabogal / Especial para El Espectador

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