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Electrificadora del Chocó puso la casa en orden

Víctor Rivera replicó allí la historia de éxito de la Electrificadora del Meta.

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Jairo Chacón González
16 de mayo de 2014 - 03:42 a. m.
Víctor Rivera Díaz, gerente de la Distribuidora de Energía del Pacífico.  / Cortesía
Víctor Rivera Díaz, gerente de la Distribuidora de Energía del Pacífico. / Cortesía
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El 7 de junio de 2011, cuando dejó su cargo como gerente de la Electrificadora del Meta (EMSA), Víctor Rivera Díaz, un directivo del sector eléctrico con más de 30 años de experiencia, recibió una llamada del ministro de Minas y Energía de ese entonces, Carlos Rodado Noriega, para pedirle que se hiciera cargo de la Electrificadora del Chocó, una empresa con pérdidas económicas insuperables.

Dos meses después estaba en Quibdó, una ciudad a la que nunca había ido y en una empresa con una herencia nada reputable en la prestación del servicio de energía eléctrica. Hoy tras tres años de trabajo, este ingeniero huilense que sacó a la Electrificadora del Meta de una causal de intervención, que generaba pérdidas anuales de más de $5.000 millones, mostró por primera vez en la historia del Chocó números positivos en su electrificadora, la Empresa Distribuidora del Pacífico (Dispac).

Los números de la compañía en el ejercicio del 2013 muestran utilidades por $4.200 millones antes de impuestos y un crédito por $35.000 millones con el Banco de Colombia para desarrollar un plan de inversiones, gracias a la obtención del grado de calificación AA (-). Cuando llegó a la empresa, sostiene, era impensable obtener un cupo crediticio.

Rivera, quien no les da importancia a los hechos políticos que lo obligaron a salir de la Electrificadora del Meta, donde estuvo durante 10 años, considera que lo importante es que con su trabajo ha logrado recuperar dos instituciones vitales para el desarrollo del Meta y del Chocó, departamentos que tienen potencialidades en el desarrollo petrolero y minero, sectores que si se desarrollan de manera sostenible, alcanzarán importantes avances que mejorarán la calidad de vida de sus comunidades.

En Chocó Rivera ha logrado reducir las pérdidas de energía por contrabando del 59% al 19%. Además ha invertido $40 mil millones en la construcción de infraestructura eléctrica, con recursos que han sido aportados por el Ministerio de Minas y Energía, el Fondo Nacional de Regalías y la empresa, lo que le ha permitido mejorar su servicio eléctrico en el departamento.

Con estos trabajos se fortaleció la capacidad de transmisión de energía. “A partir del 17 de abril de este año, el sistema eléctrico del Chocó opera en anillo, por primera vez en toda su historia, esto lo que significa es que la energía que entra al departamento por la sub estación La Virginia, sale al sistema de interconexión nacional por la sub estación Bolombolo en Antioquia, lo que permite que todo el tiempo haya energía fluyendo, es decir, que si se va la luz hay suplencia en el sistema que la restablece”.

Una gran problemática del departamento, sostiene Rivera, es que de los 30 municipios del Chocó sólo 15 están interconectados al sistema nacional y los otros 15 tienen que generar con líquidos (diesel), lo que incrementa considerablemente las facturas de la comunidad.

En estas zonas aisladas, la energía cuesta $ 2.500 por kilovatio-hora, frente al interconectado que alcanza los $400 en promedio.

El directivo señaló que tienen listo un plan de expansión de energización para el departamento con miras al año 2022 por $500 mil millones, el cual presentarán el próximo jueves al ministro de Minas, Amylkar Acosta.

Será el ministro el que definirá las prioridades y las fuentes de financiación de este proyecto vital para el desarrollo de la región, recalcó el gerente de la compañía.

El proyecto viene siendo coordinador con la Gobernación del Chocó, IPSE, Upme y Ministerio de Minas y Energía. Es el plan de inversiones a desarrollarse en el mediano y largo plazo, aseguró.

En la Electrificadora del Meta, Rivera logró superar pérdidas operacionales muy grandes; además entregó la compañía saneada financieramente, con una buena calidad en el servicio de energía, y con inversiones propias por más de $100.000 millones que se destinaron a la expansión eléctrica, lo que permitió facilitar el desarrollo petrolero de la región. Además la sub estación, La Reforma pasó de 150 megavatios a 450 megavatios y entregó la empresa con utilidades por $30.000 millones.

Este forastero trabajó 14 años en la Central Hidroeléctrica de Betania, cinco años en la Financiera Energética Nacional y 10 años en la Electrificadora del Meta y hoy está sacando adelante a Dispac.

 

 

 

jchacon@elespectador.com

@jairochacong

Por Jairo Chacón González

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