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“La junta considera que las condiciones de la economía colombiana permiten prever que en lo sucesivo la inflación se mantendrá en ese rango, el cual corresponde a la meta de inflación de largo plazo. Una inflación baja y estable es la mejor contribución que puede hacer la política monetaria al crecimiento sostenido de la economía y el empleo”, informó el Emisor.
En cuanto a las tasas, el aumento, que las llevó a 4,75%, fue decidido porque los integrantes de dicha reunión tuvieron en cuenta que “el crédito bancario continúa creciendo a una tasa anual elevada. La cartera más dinámica es la de consumo de los hogares, los cuales parecen estar elevando significativamente su grado de apalancamiento. Los índices de precios de la vivienda nueva y usada están en sus máximos registros”.
También se tuvo en cuenta que “en Colombia, la nueva información disponible continúa reflejando una demanda interna dinámica, si bien algunos indicadores señalan moderación a partir de niveles altos. Hasta septiembre, el efecto del contexto externo más débil sobre las exportaciones totales no ha sido significativo debido principalmente a los altos precios internacionales de los productos minero-energéticos. Los nuevos datos no modifican los pronósticos de crecimiento de 2011 y 2012 publicados en el pasado Informe de Inflación. La tasa de desempleo continúa cayendo y se sitúa en niveles de un dígito”.