30 Dec 2020 - 4:34 p. m.

“A través de la solidaridad es que vamos a avanzar”

Hugh Aprile, director de Mercy Corps, habla del esfuerzo por ayudar a los migrantes venezolanos que llegaron a Colombia, lo que ha pasado con el emprendimiento por necesidad y las transferencias monetarias en 2020.

¿Qué es Mercy Corps?

Una ONG con base en EE. UU. y tiene 40 años de vida, nace en la costa oeste, en Portland, Oregon, y trabaja en 40 países del mundo. En Colombia llevamos 15 años trabajando al inicio con población desplazada por el conflicto y también a respuestas humanitarias para desastres naturales. Hemos trabajado en el desarrollo en comunidades rurales, pero en general para ayudar a las personas más vulnerables del país para buscar soluciones y salir de situaciones de pobreza, nuestro enfoque es ese. Hemos trabajado en todos los departamentos del país donde hay pobreza extrema y en los últimos años nos hemos enfocado en la respuesta a la crisis humanitaria venezolana, los venezolanos que están en situaciones muy precarias.

Ustedes tienen, entre muchos de sus objetivos, uno muy claro, que es apoyar a las empresas que se han visto afectadas por la pandemia. ¿Qué acciones están adelantando?

Vale la pena aclarar que nuestro trabajo es con muy pequeños emprendimientos, microempresas en zonas rurales como en áreas cafeteras del Cauca, y estamos ayudando a familias venezolanas con pequeños emprendimientos para fortalecer sus negocios. Ahora estamos buscando la posibilidad de conectar a esta población venezolana con empleos formales. Desde 2005 y hasta noviembre de 2020 Mercy Corps ha apoyado a más de 540 mil personas a través de diferentes programas sociales. En un año hemos transferido (desde noviembre de 2019 hasta el 30 de noviembre de 2020) más de US$14′300.000 a través de diferentes programas de ayuda humanitaria y con nuestros socios en 12 departamentos del país a más de 152 mil personas.

Cuando hablamos del apoyo de Mercy Corps a empresas, aclaro que el enfoque es emprendimiento muy nuevo o grupos de personas en zonas bastante pobres del país que buscan oportunidades económicas. ¿Y cómo los apoyan?

Tenemos grupos de personas que identifican si es un emprendimiento o una pequeña empresa que involucra a varias personas, hemos estado en zonas productoras de café donde hay familias que tienen café, pero que también quieren buscar otro tipo de emprendimiento para diversificar sus ingresos, entonces hay empresas pequeñas tradicionales como panaderías o diferentes servicios de producción de alimentos para una comunidad, y lo que hacemos es que ayudamos a estos grupos a entender bien qué es lo que quieren hacer con sus negocios, identificar si hay un mercado, empezar con una capacitación en temas financieros y de contabilidad, la misión de lo que quieren hacer y cómo quieren crecer a futuro. También hay algo diferente por ser quien somos, entonces vamos a comunidades afectadas por el conflicto como a poblaciones migrantes, y ese es el componente psicológico, muchas de esas personas han vivido traumas en sus vidas y por eso es importante ajustar y trabajar eso antes de pensar en un negocio exitoso, por eso hay un componente de trabajo psicosocial para entender lo que han vivido y empezar a superar estas situaciones difíciles para que puedan tener ideas más claras y que se sientan mejor como personas, fortalecidas para seguir el camino de la empresa.

Muchos estudios que se han hecho en Colombia confirman que más del 90 % del tejido empresarial en este país lo conforman pequeñas y medianas empresas, incluyendo allí también las micropymes y hasta los negocios de autosostenibilidad. ¿Qué resultados han alcanzado?

Hemos tenido procesos de selección de empresas con un futuro prometedor y hemos entregado más dinero, como donación, para ayudar a crecer; hemos establecido relaciones con el Sena, porque tiene un rol muy importante, una capacidad de llegar a las zonas más lejanas y ayudar a esos grupos en los que estamos enfocados para crecer. Hemos colaborado porque como Mercy Corps no podemos resolver todo, las alianzas son claves.

La pregunta que les hicimos a la gran mayoría de los entrevistados este año fue si la solidaridad es sostenible. ¿Usted qué cree?

Sí (risas), me preguntas a mí. La base de todo lo que hacemos es la solidaridad. Estamos aquí como organismo internacional con énfasis en la solidaridad. Los fondos que recibimos son solidarios tanto de donantes como del gobierno de Estados Unidos, así como las fundaciones privadas que nos apoyan y nosotros como empleados. A través de la solidaridad es que vamos a avanzar, sin eso no hay mucha esperanza.

En Colombia se perdieron más de cinco millones de empleos en un solo mes durante la parte más dura del aislamiento preventivo y la cuarentena estricta. ¿Cómo apoyan la recuperación de plazas laborales?

Es una situación crítica y complicada. El programa más grande que tenemos actualmente es uno de transferencia monetaria multipropósito sin condición, es decir, hacemos transferencias de dinero a la población venezolana y a un porcentaje de colombianos. Muchos son colombianos retornados de Venezuela. Este programa manda dinero a familias que categorizamos como muy vulnerables, que reciben transferencias por seis meses y creemos que es suficiente para que las personas puedan seguir adelante, para reducir el estrés y comprar comida por un período. Era un programa que estaba antes de la pandemia, pero hemos crecido y logrado multiplicar nuestra respuesta en esas comunidades desde marzo, cuando comenzó la crisis. Pensamos que esa transferencia de dinero a las personas más necesitadas ayuda a las comunidades en general, porque ese dinero se gasta en esa misma comunidad local y eso ayuda a fortalecer las economías locales.

Muchos programas internacionales sufrieron recorte de presupuestos este año, como era de esperarse con la crisis económica mundial. ¿Ustedes también?

No, afortunadamente hemos crecido durante este período y eso en parte está vinculado a su pregunta de la solidaridad, hemos visto que nuestros donantes han visto la necesidad de seguir apoyando aún más, entonces por el momento seguimos trabajando y apoyando a más personas. Usted habló de reducción de la pobreza. ¿Qué balance tienen de esa reducción de pobreza con las acciones que han adelantado?

Las transferencias monetarias ayudan a resolver los problemas más básicos que tienen los más pobres por un corto periodo de tiempo, si esas personas no están pensando en cómo cubrir sus necesidades básicas por un tiempo eso les permite pensar en buscar otras oportunidades en el camino. No podemos eliminar la pobreza, pero sí es posible facilitar oportunidades para disminuir la pobreza. Y por eso estamos trabajando en cómo fortalecer los pequeños emprendimientos o microempresas que ya existen para que puedan sobrevivir y ayudar a los que quieran crear un negocios nuevos. Toda pequeña empresa que nace es una reducción de pobreza en la comunidad local porque no solo ellos logran salir de la pobreza sino que logran contratar a otras personas y, al final, están apoyando en medio de las dificultades del país a otras personas que lo necesitan.

Ustedes tienen mucho foco en proyectos agrícolas por el tema de sustitución de cultivos, pero Colombia vive un recrudecimiento de la violencia lamentable. ¿Cómo fue este 2020 en esa área de acción y, en medio del conflicto, qué balance pueden arrojar?

Es un tema muy complicado y con el COVID aún más. La gente con la crisis económica, pues hay familias que ven en los cultivos ilícitos una solución, pero a pesar de eso hay mucho interés en nuestro programa y hay familias que quieren buscar una vida diferente, pasar a una economía diferente y este programa les ofrece un camino diferente, y sigue teniendo mucha demanda, hay muchas familias que quieren participar. En ese sentido la situación no ha cambiado nuestro trabajo, seguimos en esas comunidades, pero obviamente la situación de seguridad está empeorando y eso nos complica el trabajo en el sentido de que debemos tener mucho cuidado, me preocupa mucho la seguridad del personal, debemos tener cuidado para operar en esas zonas y asegurar que estamos protegiendo tanto al personas como a las comunidades que están participando. Pero hemos aprendido que cuando se ofrece una solución válida, que la gente entiende, se dan cuenta de que hay opciones diferentes al cultivo ilícito y eso sigue, no ha cambiado.¿Cuáles son los planes para el 2021 en medio de tanta incertidumbre?Vamos a seguir con el programa de transferencia monetaria, vamos a enfocarnos en la ayuda de la búsqueda de oportunidades económicas tanto en la creación como en el fortalecimiento, ayudar a quienes tienen las competencias para lograr trabajamos más formales buscando oportunidades a pesar de los retos, pensamos que el 2021 va a ser un año difícil, no hemos terminado con la crisis del COVID, hay que adaptarnos a las nuevas realidad que se presenta y eso se dará aprendiendo y creciendo en el camino.

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