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18 Nov 2020 - 2:44 p. m.

El emprendimiento que está democratizando la energía solar

Tres jóvenes colombianos inventaron un sistema con el que los paneles siguen la trayectoria del sol, mejorando la eficiencia del 16 % al 40 %. Eduardo Ospina, CEO de la compañía Solenium, nos cuenta cómo lo lograron.
Edwin Bohorquez Aya

Edwin Bohorquez Aya

Economía, Negocios, Emprendimiento, Liderazgo, Tecnología.
Eduardo Ospina, Jaibet Paola Santiago y Nicolás Villegas son los cofundadores de Solenium.  / Cortesía
Eduardo Ospina, Jaibet Paola Santiago y Nicolás Villegas son los cofundadores de Solenium. / Cortesía

¿Qué es Solenium?

En un sueño que comenzó hace cinco años. Casi no se veían proyectos de energía solar en el país y soñamos con desarrollar tecnología que pudiera hacerla más asequible para personas y empresas. En ese sentido, encontramos y comenzamos a investigar qué podía mejorar las condiciones de energía solar y fundamos esta empresa, que se dedica a desarrollar tecnología con el objetivo de mejorar el acceso a la energía solar para personas y empresas.

¿Qué tanto le apuesta Colombia a la energía renovable?

Colombia, en los años 80, instaló su primer sistema de energía solar, y desde ese momento hasta el 2014 casi que no se avanzó, solo por algunas empresas privadas que avanzaron en sus proyectos en zonas rurales remotas para satisfacer necesidades básicas de energía, y en el 2014 había una amenaza de racionamiento y el Gobierno sacó la Ley 1715, la primera que se saca para promover energías renovables no convencionales; es decir solar, eólica, biomasa... Sacamos la hidroeléctrica porque es renovable convencional, y con ello se dieron beneficios de renta, IVA, aranceles, depreciación acelerada, y en ese año nacimos nosotros viendo esa oportunidad. Muchas otras empresas también nacieron y eso hizo que los paneles solares comenzaran a entrar con más frecuencia en el país y que los precios de un proyecto de energía solar se comenzaran a estabilizar. Y desde el 2014 hasta el 2018 se desarrollaron nuevos modelos de negocio. Para el 2018 llegó la cereza del pastel en regulación respecto a energías limpias y salió la CREG 030 de 2018, que es la regulación que permitió que una persona o una empresa de cualquier parte del país pudiera vender excedentes de energía. Eso hizo que una persona no solo fuera consumidora de energía, sino que pudiera vender, sino ahorrar el 100 % e incluso tener negativos, eso quiere decir que los operadores de red pudieran pagarle. Hoy es complejo saber a qué tasas estamos creciendo, pero diría que el sector crece a tasas mayores a 10 equis a nivel general. Los proyectos están explotando, la capacidad instalada del país era de 10 megas hace dos años, hoy es de más de 100 megas. Y en dos año será de más de 1.000 megas. Un crecimiento acelerado.

Ustedes lograron una patente ante la SIC. ¿De qué se trata?

Vimos que había una oportunidad muy grande; sin embargo, sabíamos que es un mercado nuevo no solo en Colombia sino a nivel mundial. Había problemas por resolver y veníamos de una formación muy técnica. Entonces buscamos saber qué era lo que más afectaba el rendimiento de las plantas solares. Encontramos que el movimiento del sol genera ineficiencias, porque los paneles se ponen de manera fija; entonces desarrollamos un producto para que los paneles siguieran de forma automática la trayectoria del sol. Era un problema que ignoraba la academia, porque se decía que estábamos tan cerca del Ecuador que no era tan interesante. Investigamos y vimos que podíamos mejorar el rendimiento de una planta solar, en promedio durante todo un año, en un 16 %, y en los mejores días hasta un 40 %, que es una cosa de locos.

Cuando hablamos de grandes proyectos es un montón de dinero, y eso repercute en algo muy importante: mejorar la competitividad del costo de la energía solar. Pero, ¿cómo funciona?

A mi me gustaban muchos los drones, pues tenía experiencia con sistemas de estabilización de los helicópteros y aviones, y traje esa experiencia a un sistema de energía solar, tomé los mismos sensores y los implementamos en una estructura solar donde mediamos el rango e implementamos un algoritmo astronómico que permitía entender con precisión de 0,1 grados en dónde estaba el sol en todo momento. Era muy casero, un sistema de seguimiento solar, pero también vimos oportunidades en el tema de limpieza: Colombia es un país tropical con lluvias casi todo el año y eso nos permitía desarrollar otros algoritmos que permitiera atacar el problema de limpieza de las plantas solares. Una plata solar de 100 megas, que es la más grande que se está construyendo en Colombia, se gasta $900 millones al año en mantenimiento por limpieza y nosotros desarrollamos algoritmos que también tienen el sistema de limpieza automática para paneles solares. Radicamos papeles en el 2017 cuando ni siquiera sabíamos que habíamos inventado algo, lo hicimos “de pura goma”, pero a través de un apoyo que nos dio Ruta N, que nos puso unos tutores que determinaron que nosotros teníamos una posible patente porque tenía alto nivel innovador e inventivo, y cuando entramos a radicar la patente con la SIC, efectivamente fue aceptada.

¿Cómo llegaron a Ruta N?

Es muy interesante. Nosotros éramos unos soñadores que queríamos hacer cosas bonitas, pero no teníamos idea de los negocios, no éramos netamente emprendedores. Primero tocamos las puertas de Capital Semilla, nos recibieron, solo teníamos la idea y el prototipo, y allá nos dijeron que debíamos ir a Ruta N, el centro de innovación y desarrollo tecnológico más grande del país. Cuando nos acercamos, vimos que había una convocatoria llamada Fondo de Patentes, donde se evaluaban esas innovaciones que se estaban haciendo en el país para darles apoyo. Ellos miraron si con lo que habíamos hecho podríamos generar valor, pasamos y nos financiaron

parte de radicación de la patente. Así se abrió un mundo de posibilidades donde hemos tenido mucho apoyo en medio de nuestro proceso.

¿Cuánto está invirtiendo el ciudadano de a pie en energía renovable en Colombia?

En el 2015 presentábamos una propuesta de energía solar y podemos decir que hoy la aceptación es evidentemente superior. Ya hay educación y cultura alrededor de la energía solar, tanto en hogares como en empresas. Hablamos de un crecimiento anual del 25 % en ese interés de implementar proyectos de sostenibilidad. No solo es un interés que viene basado en el cambio climático, sino que este tipo de proyectos también generan rentabilidades interesantes.

¿Qué han logrado como empresa ustedes, que son unos soñadores?

Todo esto es muy bonito porque nosotros soñábamos con muchas cosas: democratizar y masificar las energías limpias, que cualquier persona pudiera tener energía solar. Nosotros, además de la patente y del producto que mejora la rentabilidad de las plantas solares, sobre todo las que van en suelo, hemos desarrollado otros productos, nos hemos metido en la ola de la industria 4.0, sobre todo para mejorar el acceso a la energía limpia. Hoy tenemos sistemas de medición energética inteligente, con los cuales podemos informar en todo momento a cualquiera de nuestros clientes cómo está andando su proyecto de energía solar, cómo está el consumo energético y ahí entramos en un tema de qué es más barato: generar energía o evitar consumir energía. Entonces hemos venido tratando de atacar los dos problemas: generar energía limpia, pero también concientizar a personas y empresas de consumir energía mejor, que deben reducir sus costos y consumos energéticos en las ineficiencias que se les puedan presentar. Entonces desarrollamos un sistema de medición energética inteligente, que es como un robot que se pone en una empresa o en un hogar y te permite, con inteligencia artificial, estar enterado de cualquier anomalía eléctrica y entender mejor su generación para generar valor a tu proyecto. Luego optimizamos el mantenimiento de esos proyectos usando esa misma inteligencia artificial y aplicando matemática para poder predecir con cierta anticipación cuándo se debe hacer un mantenimiento de planta y optimizamos la vida útil en el largo plazo.

Obtuvo el Premio Ventures ISA 2018, reconocida en el “top” 10 de pequeñas empresas de la ANDI y en proceso de certificarse como empresa B para dar soluciones a problemas ambientales y sociales. ¿Quién está detrás de Solenium?

Yo soy ingeniero electricista e hice maestría en Ingeniería Eléctrica. vengo de una formación muy técnica. Fui joven investigador en la Universidad Nacional y en esos grupos de investigación tuve la fortuna de conocer a mis socios: uno de ellos es ingeniero de control. Él es un matemático y quien le mete más matemática a todo esto, lidera el equipo de desarrollo de hardware con foco en electrónica, desarrollo de software, de firmware, que es como el software que está alojado dentro de esa electrónica y la combinación de todo esto es lo que genera innovación. Ya tenemos todo un equipo de innovación y podemos hacer un nuevo producto en cuestión de dos semanas, porque ya tenemos una base de desarrollo y un equipo tremendo que le mete todo el cariño y amor a este mercado para que las cosas salgan rápido y bien. Y está mi socia, que es ingeniera administradora. Ella nos ha apoyado con el tema de nuevos productos financieros, entender las necesidades del mercado respecto a financiamiento, porque a nosotros nos parece que una de las necesidades que más tiene el sector es de tipo financiero. Ya tenemos modelos de monetización donde podemos no cobrarle a una empresa por su proyecto, sino vender la energía y nosotros asumir ese gasto financiero, así que toda esta combinación de capacidades, solo por hablar del equipo fundador, ha permitido desarrollar una gran cantidad de productos que atiendan a ese sueño de democratizar y masificar la emergía limpia. Ya somos un equipo de veinte personas que todo el tiempo está pensando en los problemas que hay en la calle para venir a resolverlos.

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