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19 Oct 2020 - 3:23 p. m.

Liderazgo en la pospandemia

Diego Tovar, presidente de Everis

 El liderazgo se trata de conseguir seguidores voluntarios.
El liderazgo se trata de conseguir seguidores voluntarios.

Desde hace años me convencí de que el principal problema de nuestra sociedad latinoamericana y colombiana en particular es la inequidad. Y la paradoja de nuestro tiempo, tal como lo advirtió Barack Obama, es que “las mismas fuerzas tecnológicas que han mejorado las condiciones de vida globalmente, han creado desigualdades”. La crisis originada por el COVID-19 ha profundizado esta inequidad en nuestra región y se prevé que pasaremos de cerca de 200 a más de 300 millones de pobres en Latino América. Por eso hago siempre un llamado a enfrentar el reto ético, que describo como la necesidad de pasar de una ética representativa en la que nos victimizamos en quienes nos representan en cualquier instancia, políticos, jefes, administradores, a una ética participativa en la que asumamos incondicionalmente la responsabilidad y entendamos que el único que puede cambiar nuestro futuro, somos nosotros mismos. Entonces en una nueva economía, la digital, aquella economía de la abundancia, de la información como principal activo y en la que la gente se comporta tribalmente, impulsada por la cultura y por propósitos de transformación trascendentes, surge la necesidad de revisar el tipo de liderazgo adecuado para tales circunstancias.

Defino el liderazgo como la capacidad que todos tenemos, y ahí rompo el tema de si el liderazgo nace o se hace, de conectarnos a nosotros mismos y conectar a otros, con una historia de sentido común que nos entusiasme y genere felicidad y que nos permita a través de acciones nuevas, honrar aquello que es verdaderamente importante en el fondo de cada uno de nosotros.

Analicemos esta definición de cara a nuestra nueva normalidad. El primer elemento es la capacidad de conexión. El liderazgo se trata de conseguir seguidores voluntarios. En la capacidad de relacionarnos y de construir relaciones integrativas, está, no solo la clave del liderazgo, sino también la de la longevidad saludable, como lo han demostrado estudios de Harvard. Lo segundo es la historia de sentido común, y es a eso lo que los ‘coaches’ ontológicos llaman propósito. Entonces el liderazgo tiene que ver con que nos conectemos con otras personas y descubramos un propósito común. El tercer elemento del liderazgo es que ese propósito común genere felicidad, por eso han surgido innumerables firmas de consultoría alrededor de la felicidad en el trabajo. El siguiente elemento es el aprendizaje. Solo a través de acciones nuevas, lograremos la reactivación económica y el cierre de la brecha de equidad. Y para aprender, se necesita humildad. Con la llegada de la 4RI (Cuarta revolución industrial), quienes hemos liderado organizaciones y hoy pasamos de 50 años, debemos tener la humildad para reconocer que podemos aprender, y mucho, de jóvenes de entre 25 y 40. El elemento final es el poder honrar a través de lo que hacemos en el ámbito profesional lo que es verdaderamente importante en lo profundo para cada uno de nosotros, lo que significa conectar nuestra vida en el trabajo, con lo que somos como personas individuales.

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