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Más de mil millones de personas en todo el mundo usan LinkedIn, la red social del mundo laboral y la búsqueda de empleo. Pero tener un perfil allí no garantiza nada: son muchas las personas que, a pesar de enviar hojas de vida, no son contactadas por empleadores ni consiguen la oportunidad que esperan.
El problema, según Nicolás Martínez Alarcón, CEO de Social Latam, firma especializada en reputación de ejecutivos y empresarios, no es la falta de talento.
“Hay una desconexión evidente entre lo que las personas saben hacer y lo que el mercado percibe de ellas; y es justamente en ese espacio donde se pierden oportunidades todos los días”, explica Martínez. Para él, la experiencia no se traduce sola: si no se organiza, no se comunica con claridad y no se conecta con una audiencia específica, simplemente no genera impacto.
Un estudio de la propia plataforma lo confirma: los profesionales que desarrollan una marca personal sólida tienen 40 veces más probabilidades de generar oportunidades laborales o comerciales.
Los tres pasos
Martínez, de Social Latam, propone tres pasos para transformar su experiencia laboral o la de su empresa en oportunidades.
El primero es definir qué se quiere construir. Muchos profesionales han pasado por distintos roles y acumulado habilidades variadas, pero no tienen claro hacia dónde quieren llevar todo eso. Sin un objetivo concreto (¿atraer clientes?, ¿posicionarse en redes?, ¿abrir nuevos mercados para la compañía? la experiencia se dispersa.
El segundo es traducir esa experiencia en algo que el mercado entienda. Hablar desde lo técnico o desde el recorrido propio no alcanza. Las oportunidades aparecen cuando el mensaje es claro y quien lo recibe entiende rápidamente cómo ese conocimiento le puede aportar valor.
El tercero es convertir la visibilidad en acción. Publicar, aparecer o tener presencia digital no genera resultados por sí solo si no hay una intención detrás. La diferencia está en usar esa visibilidad para abrir conversaciones, construir relaciones y activar oportunidades concretas.
“Todos tienen algo valioso, pero pocos deciden estructurarlo y ponerlo a jugar a su favor. La experiencia, por sí sola, no genera resultados; solo cuando se organiza deja de ser algo pasivo y se convierte en una herramienta de crecimiento. Ahí es cuando las oportunidades dejan de ser casualidad y empiezan a aparecer como resultado de una estrategia bien ejecutada”, concluye el CEO de Social Latam.
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