Así como el aguacate Hass pasa de verde a marrón entre las fincas colombianas y los mercados del mundo, el sector ha madurado por años para posicionarse en el exterior. Últimamente, no ha hecho más que expandirse y tomar protagonismo dentro del sector agropecuario, pues se ha consolidado como la tercera fruta con mayores exportaciones (después de bananos y plátanos).
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Se produce en 16 de los 32 departamentos y en más de 230 municipios de Colombia, el 38 % de las hectáreas están en las Zonas Más Afectadas por el Conflicto Armado (Zomac). Antioquia (18.046), Caldas (5.121) y Risaralda (5.110) son los departamentos con mayores hectáreas registrados ante el ICA.
¿Cuál es el secreto del aguacate Hass?
El producto nacional tiene una particularidad que lo ha hecho ser atractivo para los mercados y es su parecido con el de México, el principal productor global y el proveedor número uno de Estados Unidos, uno de los principales mercados del fruto. Aumentar la participación colombiana allí es una de las principales metas de los productores colombianos.
“El porcentaje de aceite que tiene nuestro aguacate colombiano es muy similar al que tiene el mexicano. Es un sabor conocido y preferido por los consumidores estadounidenses”, explica Katheryn Mejía, directora de Corpohass (organización que representa a productores, exportadores y transformadores de aguacate Hass de Colombia).
Justamente, fortalecer el mercado en EE. UU. es la apuesta actual de los exportadores, de modo que puedan aprovechar dicha ventaja además de la cercanía y la facilidad logística. Actualmente, 85 % de la producción nacional llega a Europa, mientras que 11 % se fue a Estados Unidos en 2023. Mejía espera que en 2024 esta última cifra cierre cercana a 20 %. Y habla nuevamente de una oportunidad de crecimiento: “el mercado americano todavía tiene un potencial superior a 50 %. Nuestra gran apuesta es llegar a la Costa Este con un producto de calidad para 2026″, agrega.
El objetivo no es competir contra México, sino complementar la oferta cuando ellos no pueden enviar el aguacate en algunos momentos o cuando no sea suficiente y aprovechar que la demanda por la fruta crece cada año, de acuerdo con Manuel Michel, director de la empresa Colombia Avocados.
La competencia con otros países
En relación con otros países de la región, Colombia es el segundo mayor productor, pero apenas el séptimo exportador. Michel considera que hay que mejorar la industria para llegar más alto, “cada vez están mejorando las prácticas para asegurar la calidad” y eso es lo único que se necesita para incrementar las ventas exteriores.
Por ejemplo, el segundo exportador es Perú, lo que lo hace un competidor fuerte. Pero tiene la desventaja de un suelo árido, que le resta cremosidad y sabor al aguacate Hass. Eso permite que, si el país cumple con “los volúmenes que el mercado está exigiendo, puede empezar a competir directamente con el producto peruano”, puntualiza Michel.
Se destaca también el papel de otro importante competidor: Chile. Perdió protagonismo en mercados norteamericanos y europeos porque aumentó la demanda interna. Es un camino que se puede seguir en Colombia para expandir el mercado del Hass, que compite en el país con el aguacate criollo, conocido como papelillo.
Un potencial por aprovechar
La fruta todavía tiene mucho campo en el que puede extenderse. Desde Corpohass estiman que para los próximos cinco años el porcentaje de crecimiento exportador anual va a estar entre el 10 y 15 %, debido a que hay zonas en producción que no han entrado a exportación porque no han obtenido su registro. La razón es que hay plantaciones que aún están en preparación y crecimiento, pues tardan de cuatro a cinco años entre la siembra y el inicio de la etapa productiva.
Actualmente hay unas 38.000 hectáreas sembradas y el potencial calculado está alrededor de 15.000 hectáreas adicionales. Y todavía hay productores en búsqueda de los mercados internacionales, como los pertenecientes a la Asociación de Productores Agropecuarios del Municipio de Quipile, Cundinamarca.
Lino Martínez es uno de ellos y ha descubierto que el cultivo tiene buenos rendimientos cuando los procesos se hacen de la forma adecuada. Si bien en el territorio se produce Hass desde hace cerca de 10 años, ellos buscan “abrir la ventana del aguacate en nuestro departamento y en Quipile para que haya más confianza y cumplamos con las normas de calidad que exige la exportación”, destaca.
De llegar a otros países, se dinamizaría la economía del municipio y ese es el impacto que quieren crear desde la Asociación. Así como contagiar a otros productores para que se certifiquen y lleguen a los mercados del mundo, según la cultivadora Carolina Vargas.
Apuestas y retos del aguacate Hass
La estrategia para fortalecer el aguacate Hass colombiano no se queda allí, en una apuesta por aumentar volúmenes. Busca ir a más con la marca ‘Avocados from Colombia’, que se sustenta en la responsabilidad social, económica y ambiental de los productores y exportadores.
“Esto ha significado una gran diferencia en esos mercados con consumidores que prefieren productos sostenibles que quieren saber cómo fue el proceso y se preocupan porque haya sido una producción responsable”, destaca Mejía.
Y es que trata de un sector que se destaca dentro del agro, pues entre 2015 y 2023 logró aumentar el aporte al Producto Interno Bruto (PIB) del renglón agropecuario en 150 %, de acuerdo con estimaciones de Corpohass. En ese periodo pasó de contribuir con el 0,1 % al 1,5 %.
Para que el aguacate Hass pueda continuar cosechando buenos números, hay importantes desafíos por asumir. Además de lograr la admisibilidad en los mercados, un asunto delicado es mitigar el impacto climático.
“Hemos estado muy acostumbrados a no hacer muchas cosas para contener efectos de clima. Otros países del mundo que tienen estaciones se preparan de muchas formas, hay prácticas que Colombia apenas viene aprendiendo a manejar. Y puede que muchas veces las adaptaciones a cambio climático requieran inversiones robustas y potentes”, sostiene Daniel Gómez, director de calidad de Jardín Exotics (empresa exportadora de Hass).
Gómez reconoce que se trata de un negocio bastante costoso, que no basta con sembrar, dejar que los árboles crezcan “y volver a ver qué pasó”. Por ello se requiere de profesional tecnificado y recursos.
A pesar de todo lo que implica, Martínez está convencido de que el aguacate Hass sí es un buen negocio, que “mejora el bienestar de las familias. Siempre y cuando el trabajo lo hagamos bien porque hay que aprender a producir para poder ser rentables”.
Para todo su potencial económico y comercial, sobre este cultivo también pesan dudas importantes por sus presiones y pasivos ambientales, especialmente el uso intensivo de agua para su producción. De acuerdo con la plataforma Water Food Network, mientras para un banano se necesitan 160 litros de agua, para un aguacate la cifra aumenta a 227 litros.
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