La inteligencia artificial está transformando la manera en la que nos relacionamos con el mundo. Frases cómo esta se escuchan y se leen de manera cada vez más recurrente, han cambiado las dinámicas en las que los jóvenes y los niños hacen sus tareas, en las que se comercializan los productos, se habla entre personas de diferentes partes del mundo, se consumen contenidos en redes sociales y se trabaja en las grandes empresas.
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La expansión de esta tecnología no sólo está transformando el mundo, sino también las cadenas energéticas: buena parte del costo de adopción y uso de la inteligencia artificial se paga en consumo de vastas cantidades de electricidad.
Detrás de la facilidad de una respuesta o de la automatización de un trabajo, hay cantidades exorbitantes de energía que se necesitan para que eso sea posible y perdurable en el tiempo.
Los centros de datos que se ubican alrededor del mundo y fueron construidos por los gigantes de la tecnología, como Amazon, Microsoft, Meta y Google, están sedientos de energía e impulsan su demanda, sin encontrar las cantidades suficientes para saciar su apetito en la oferta actual.
Según el último informe de la Agencia de Energía Internacional (AIE), relacionado con la IA y la energía, el consumo eléctrico de los centros de datos que hacen posible el funcionamiento de la IA, ascenderá a unos 415 teravatios hora (TWh), lo que significa aproximadamente el 1,5 % del consumo eléctrico mundial en 2024. Este crecimiento ha sido del 12 % anual en los últimos cinco años.
Sumado a este panorama la AIE proyecta que, para 2030, el consumo global de electricidad en centros de datos se duplicará hasta alcanzar aproximadamente 945 TWh. Entre 2024 y 2030, el consumo eléctrico de los centros de datos crecerá aproximadamente 15 % anual, lo que se traduce en un aumento cuatro veces más rápido que el crecimiento del consumo eléctrico total de todos los demás sectores.
Por su parte, China y Estados Unidos son las potencias que lideran el consumo eléctrico de los centros de datos, representando casi 80 % del crecimiento global hasta 2030. El consumo aumentará 130 % en Estados Unidos, en China, 170 %, en Europa, 70 % y en Japón el aumento será de 80 % según lo estudiado por la Agencia.
Para hacernos una idea solo debemos pensar en que consultar a través de Chat GPT consume 10 veces más energía que hacerlo a través de Google. Todo está creciendo aceleradamente, y el abastecimiento de fuentes energéticas parece agotarse.
“Lo que hizo la inteligencia artificial fue aumentar la demanda de energía en los centros de datos individuales, lo que quiere decir que, para sostenerse, la IA necesitará la cantidad de energía que necesitan ciudades enteras”, afirmó a Mark Nelson, director de Radiant Energy Group, en declaraciones a la cadena de televisión CNBC.
“La incertidumbre en torno a la demanda eléctrica futura exige un enfoque basado en escenarios para explorar alternativas y ofrecer perspectivas sobre plazos relevantes para la toma de decisiones en el sector energético”, concluye la AIE.
¿De dónde sale la energía en este momento?
A la fecha, las energías encargadas del funcionamiento de los centros de datos a nivel mundial se dividen entre el carbón, el gas natural y las energías renovables. El informe de la Agencia explica que, en términos de utilización, el carbón es la fuente principal de electricidad, con una participación cercana a 30 % siendo China el principal consumidor de este material.
Este mineral viene seguido de las energías renovables, especialmente la eólica, la solar fotovoltaica y la hidráulica, que suministran alrededor de 27 % de la electricidad que se consume para centros de datos. El siguiente en la fila es el gas natural, que se posiciona cómo la tercera fuente más importante hoy en día, cubriendo 26 % de la demanda. Por último, pero en crecimiento, se encuentra la energía nuclear con un aporte de 15 %.
La pregunta entonces es: ¿por qué se necesitan más suministros de energía? Siendo coherentes con la necesidad de reducir las emisiones de CO2 y de la alta demanda de energía que aún no es suplida como quisieran los magnates de la tecnología, las maneras en las que se produce la energía hoy en día se quedan cortas para alimentar a un monstruo que pide, pide y pide cada vez más kilovatios.
Si bien las energías renovables son una gran salida para este tipo de problemas, debe tenerse en cuenta que estas varían debido a la cantidad de agua, sol y aire que genera nuestro planeta y dependen estrechamente de si existen o no condiciones óptimas. Y en el caso de la generación solar y eólica también hay que tener en cuenta el factor de transmisión y almacenamiento.
Por esta razón, una de las opciones que están explorando ampliamente los gigantes de tecnología es un regreso a la energía nuclear, afirmando que es la única opción viable para obtener energías limpias en grandes cantidades. Aunque esta parece ser una solución idónea en el papel, el panorama no es tan claro y brillante cómo se podría llegar a pensar.
Energía nuclear: ¿sí o no?
Hablar de energía nuclear, teniendo en cuenta los hechos históricos de profundo dolor en los que se han perdido vidas y se ha afectado de manera irremediable al medio ambiente, es bastante complejo. Basta con escuchar palabras cómo Chernóbil o Fukushima para recordar eventos catastróficos alrededor de la energía nuclear. Paradójicamente, si esta energía se maneja con todas las precauciones necesarias, se erige como una opción al alcance de la mano para alimentar la expansión tecnológica sin quemar combustibles fósiles (aunque generando basura radioactiva, que también presenta sus propios problemas ambientales).
Según expertos consultados por The Wall Street Journal, el restablecimiento de las energías nucleares está a la vuelta de la esquina, pues es la respuesta a preguntas sobre la necesidad de una amplia cantidad de energía que sea estable en el tiempo y que permita reducir las emisiones de CO2.
La AIE afirma que esta energía será crucial dentro de los próximos años y llegará a posicionarse como una de las más fuertes en lo centro de datos de Estados Unidos, cuando se prevé la llegada de los nuevos generadores SMR, que buscan tener un diseño más dinámico y pequeño para facilitar la manipulación y generación de la energía.
Pero para hablar de esto, no debemos irnos tan lejos. En este momento las mayores empresas de tecnología ya han empezado a invertir en energía nuclear. Tanto Amazon, como Microsoft y Google, ya invirtieron en empresas que generan energía nuclear en Estados Unidos: el primero hizo una inversión de más de US$500 millones, mientras que el segundo ha contratado a la empresa Constellation por un primer contrato de US$1.500 millones de dólares.
Microsoft y el TMI-1
Hace no mucho tiempo, la empresa Microsoft empezó un proceso para reactivar una de las 18 plantas nucleares inactivas en Estados Unidos. De mano de la empresa Constellation, buscan generar fuentes masivas de energía limpia para el abastecimiento de inteligencia artificial. La planta Three Mile, será la encargada de cumplir con estas necesidades, por lo que toda la energía que se genere será vendida únicamente a Microsoft.
Está acción ha sido avalada y apoyada por ejecutivos de Silicon Valley, que ven en la energía nuclear una solución para seguir marcando números sumamente positivos.
Sin embargo, a menos de un kilómetro del generador (TMI-1) que ya ha empezado a restaurarse, está ubicado el lugar donde ocurrió la peor catástrofe nuclear de la historia de Estados Unidos. El 28 de marzo de 1979, en el estado de Pensilvania, el reactor nuclear TMI-2 sufrió la fusión parcial de su núcleo, causando una falla que generó la liberación de esta energía en todo el territorio cercano.
Casi medio siglo después, el generador TMI-1 ha empezado su restauración, a pesar de los riesgos que pesan sobre este tipo de instalaciones y con el recuerdo vivo de las fallas que llevaron al accidente de su hermano.
“No creo que una planta operativa nuclear deba revivir jamás. Fundamentalmente es una tecnología muy peligrosa”, manifestó Victor Gilinsky, ex comisionado de la Comisión de energía Nuclear a WSJ.
Aun así, Giinsky manifestó que en la época de la catástrofe de Three Mile la seguridad y los protocolos de protección de las plantas nucleares eran prácticamente nulos. Por su parte, los encargados de este nuevo proyecto aseguran que deben contratarse personas profesionales que no permitan que esto vuelva a suceder.
Si bien hay muchas opiniones opuestas sobre la energía nuclear es una realidad que va a revivir, al menos hasta un punto, de la mano de las empresas de tecnología y su insaciable demanda por electricidad.
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