El mercado eléctrico viene de un año de alta tensión, en medio de amenazas de apagón por la crisis inducida por el fenómeno de El Niño, y enfrentamientos con el Gobierno por prácticamente cualquier tema.
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Si bien la crisis hídrica no nos llevó a las peores consecuencias, desde el sector insisten en que hay que tomar medidas para seguir asegurando el suministro energético de un país que, cada vez, demanda más electricidad.
Hablamos con Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen (gremio de los generadores de energía), quien comenta que la mejor forma de bajar las tarifas de energía en el país es incrementar las fuentes y aumentar la competencia del mercado. La Asociación realizará el próximo jueves su congreso anual, en Bogotá.
¿Cómo está hoy el sistema eléctrico en Colombia?
Lo primero que quiero resaltar es que Colombia no se ha apagado en los últimos 30 años. ¿Esto qué quiere decir? Que las empresas de este sector le han cumplido al país y que el diseño de mercado que se creó después del apagón de los 90, ha respondido. Hemos superado cinco fenómenos de El Niño y, a diferencia de nuestros países vecinos en Latinoamérica, Colombia no ha tenido un solo apagón por falta de energía en las últimas tres décadas.
Eso es muy importante porque a veces queda un mensaje de que este sector no ha funcionado bien. Y esto nos distrae de unas conversaciones muy profundas que tenemos que dar sobre balances de energía. ¿Qué estamos viendo en este momento? Que los márgenes entre oferta y demanda de energía en firme están cada vez más apretados. De acuerdo a la información de XM y de la UPME, esta curva entre oferta y demanda para la energía en firme, ya en el periodo 2024-2025, está en negativos.
¿Qué quiere decir? Que la energía que se garantiza para el suministro en condiciones críticas, como sequías, podría no alcanzar para atender la demanda. Y eso no nos preocupa solo para un próximo fenómeno de El Niño, sino para todos los veranos eléctricos que tenemos anualmente en Colombia. Por eso llevamos más de tres años alertando que es necesario aumentar la oferta de dos formas: primero, que los proyectos que se están construyendo se terminen y que se den las señales de expansión. ¿Para nosotros qué son señales de expansión?: que se convoque a la subasta de cargo por confiabilidad de largo plazo.
Este riesgo de déficit, ¿cuándo se materializaría y qué hay que hacer en el corto plazo para evitarlo?
Creo que hay que ser insistentes en el consumo eficiente de energía. Estamos viendo un sistema estresado en los próximos veranos, un sistema a full capacidad. Entonces tenemos que ser muy cuidadosos, y el gobierno tiene que ser muy cuidadoso, en los próximos veranos. Ahora, también hemos sido muy enfáticos en que la matriz energética colombiana no puede crecer solo en energía intermitente como la solar y eólica, porque son energías que no tienen un nivel de confiabilidad como el de, por ejemplo, la hidráulica de embalse y la térmica.
¿Qué implica el anuncio que hizo el pasado viernes la CREG?
La reciente subasta de reconfiguración del mercado energético ha dejado en evidencia un panorama retador. Por un lado, se reconoce el papel fundamental de la generación hidráulica y térmica, que, con el 43 % y el 24 % de las asignaciones para 2026, respectivamente, han demostrado su relevancia en la seguridad del sistema energético. Asimismo, la asignación del 35 % de las Obligaciones de Energía Firme (OEF) para 2027, distribuidas entre 15 proyectos, representa un esfuerzo por mitigar los riesgos de déficit energético en los próximos años.
Sin embargo, persisten señales desafiantes. A pesar de que la subasta permitió reducir el margen negativo, los datos reflejan que aún no se logra cubrir la totalidad de la demanda futura. Con base en las proyecciones de demanda anual de la UPME y las cifras de OEF publicadas por XM, se mantiene un déficit de energía firme estimado en -1,4 % para 2025, -0,4 % para 2026 y -1 % para 2027. Sin energía firme y si se llegan a presentar las demoras promedio en el desarrollo de proyectos, cualquier sequía intensa podría traducirse en racionamientos.
¿Cómo podemos agilizar los proyectos que están atrasados?
Definitivamente, tenemos que tener una agenda coordinada entre el Ministerio de Minas, la ANLA y el Ministerio del Interior, porque los grandes retos son ambientales, sociales y los tiempos en los que estos permisos se dan.
Incluso después de que se dan los permisos, hay territorios que son supremamente retadores cuando llega el momento de la construcción de una planta, entonces tenemos que poder trabajar con las corporaciones, con los alcaldes y gobernadores. La energía es un servicio que hoy en día es transversal a la economía de todo el país.
Hacemos un llamado porque, según cifras de Fedesarrollo, un apagón en Colombia puede costar 1,5 puntos del PIB. De acuerdo con cálculos del Banco de Bogotá, una hora de apagón en Colombia podría costar $250.000 millones. Nos está preocupando la señal de expansión. Si queremos mejores precios, necesitamos más energía y si queremos más energía, necesitamos más proyectos y atraer más inversión a este sector.
¿Cómo está el panorama de la inversión en un contexto de confrontación entre el sector privado y el Gobierno?
Yo creo que con el ministro Edwin Palma llegamos a unos puntos de encuentro. Él está de acuerdo en que necesitamos expansión y por eso ya anunció la subasta de largo plazo. En los últimos 30 años este sector ha invertido más de $140 billones. Nosotros no necesitamos Presupuesto General de la Nación para hacer estas inversiones, solamente necesitamos señales de política pública y confianza.
¿Qué creemos? Que se necesita, a futuro, aproximadamente entre $10 y $15 billones anuales de aquí al 2028 para poder atender la demanda, que durante los últimos 10 años ha crecido con un promedio anual de 2,6 %. Que crezca el consumo de energía eléctrica es una buena noticia, pues quiere decir que estamos electrificando ciudades, transporte, el metro de Bogotá y todos estos cambios tecnológicos que además van a ayudar a reducir emisiones. Pero lo que no podemos olvidar es que necesitamos que crezca el parque de generación y de transmisión, casi que a mayor velocidad que la demanda, porque los proyectos están tomando mucho tiempo en entrar. Ha habido muchos retos regionales y la energía más cara es la que no se tiene.
¿Cuánto tiempo tenemos para tomar estas decisiones antes de que lleguemos a un punto de no retorno?
Todo depende del clima. En este momento está lloviendo por encima de lo que llovió el año pasado. Sin embargo, los embalses en Colombia no son multianuales, o sea, no nos duran de un año para otro, se desocupan en menos de tres meses. Lo que hemos reiterado es que hay que hacerle un seguimiento muy detallado, desde el Gobierno, al comportamiento climático, a ver cómo se gestiona el mercado. Recomendamos nuevamente que se den señales de expansión de proyectos hidroeléctricos con embalse. Y no nos podemos olvidar de las térmicas, que son las que nos han sacado de aprietos cuando hemos pasado por fenómenos de El Niño fuertes y largos.
Justamente hablando de las térmicas, ha habido cambios regulatorios que preocupan al sector. ¿Cómo está el panorama con estos cambios?
Lo primero que hay que decir es que la bolsa de energía es un mercado muy pequeño en Colombia, a diferencia de Europa, donde la bolsa es casi 80 % de la energía y 20 % es en contratos. En Colombia, 85 % de la energía está negociada en contratos de largo plazo. La bolsa de energía aquí tiene dos funciones muy importantes: la del ajuste diario y la señal de escasez, que nos dice cuando nos está haciendo falta agua.
Ha habido varias alertas por los cambios en la bolsa…
Lo estamos revisando. Este es un mercado diseñado en la libre competencia, que ha permitido tener expansión y precios eficientes. Lo que más nos preocupa es perder esa señal de escasez de la que hemos hablado y se lo hemos dicho al Ministerio de Minas. No nos gustan las medidas de intervención, creemos que no es sano, ni es la solución para el tema de las tarifas de energía. La única solución para mejorar las tarifas de energía es que haya más oferta y más competencia. De todas maneras, estamos revisando el decreto, tratando de encontrar puntos de trabajo en común con el Ministerio y sacar unas medidas que no afecten al sector y que le den tranquilidad al Gobierno.
¿Qué hace falta para bajar las tarifas?
Las empresas que en este momento están en Colombia no son solo privadas. El mayor generador de Colombia en este momento es EPM, que es público. El segundo generador es Enel y tiene parte pública. Entonces, cuando se habla de que el sector privado es el dueño de la generación del país, no es cierto. Este es un sector de empresas públicas, privadas, mixtas, con alianzas, aquí hay de todo.
Eso en primer lugar. En el segundo, lo hemos explicado, para que haya mejoras en tarifas de energía, necesitamos más energía. Pasa en cualquier mercado, en cualquier sector. Si hay escasez de papa en la plaza de mercado, suben los precios. Los precios son simplemente un síntoma de escasez. Lo que estamos alertando es que el balance de energía viene deteriorándose ya hace varios años y que lo que necesitamos es tener más energía para mejorar los precios.
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