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Las empresas de transporte terrestre de carga y de pasajeros en Colombia tienen plazo hasta este miércoles 6 de mayo para implementar el SARLAFT, el sistema obligatorio de prevención del lavado de activos, financiación del terrorismo y proliferación de armas. El requisito aplica para las más de 3.680 compañías vigiladas por la Superintendencia de Transporte. A partir de este jueves, la exigencia será demostrar que el sistema funciona en la operación diaria.
Quienes no cumplan a tiempo se exponen a investigaciones y procesos sancionatorios. Según la Ley 336 de 1996, las multas pueden ir desde 1 hasta 2.000 salarios mínimos mensuales (equivalente a unos COP 3.500 millones de pesos con el salario mínimo vigente en 2026), dependiendo de la gravedad del caso.
El riesgo, además, no es solo económico. Una validación débil de terceros también puede cerrar puertas en el sistema financiero y deteriorar la reputación de la empresa frente a clientes, bancos y contratantes.
Solo en 2025, en Colombia se movilizaron más de 151 millones de toneladas de carga por carretera (un 3,7 % más que en 2024), en una operación que involucró a 2.620 empresas y más de 166.000 vehículos, según el Ministerio de Transporte. De ahí que, con múltiples intermediarios, rutas, pagos y contratos, el sector sea considerado especialmente sensible al riesgo de lavado de activos.
Las empresas del sector también deben avanzar en el Programa de Transparencia y Ética Empresarial (PTEE), enfocado en prevenir la corrupción, el soborno y las prácticas indebidas al interior de las compañías. El plazo para incorporar ese sistema es el 19 de mayo.
Cómo cumplir con este requisito
La obligación de incorporar SARLAFT está regulada por la Resolución 4607 de 2026, expedida por la Supertransporte el 9 de abril, que ajustó las reglas del sistema y estableció un criterio para determinar qué le aplica a cada empresa.
Las que registraron ingresos iguales o superiores a 142.206,50 Unidades de Valor Básico (UVB) (equivalente a unos COP 1.642 millones) al cierre de 2025 deben implementar el SARLAFT en su versión plena. Las que estuvieron por debajo de ese umbral pueden acogerse a un Régimen de Medidas Simplificadas, con controles más básicos pero igualmente obligatorios. El plazo es el mismo para ambas.
Santiago Hernández Zambrano, CEO de Tusdatos.co, startup especializada en la automatización de procesos de validación de antecedentes, recomienda primero verificar si la compañía está efectivamente bajo vigilancia de la Supertransporte y qué obligaciones le aplican. Segundo, revisar los ingresos del año anterior para determinar si corresponde implementar el SARLAFT pleno o el régimen simplificado.
Tercero, definir responsables internos: quién lidera el proceso, quién actualiza la información y quién responde si la autoridad solicita evidencia. Cuarto, actualizar la matriz de riesgos con especial atención a contratación de terceros, pagos, rutas e intermediarios. Quinto, revisar señales de alerta como información incompleta, cambios frecuentes de razón social, pagos sin soporte claro o vínculos comerciales difíciles de justificar.
El sexto punto es conservar evidencia de cada revisión. Actas, soportes, consultas, validaciones y decisiones internas pueden marcar la diferencia ante una visita o un requerimiento de la Supertransporte. Y el séptimo, no asumir que el régimen simplificado exime de controles: la diferencia está en el alcance de las medidas, no en la ausencia de obligaciones.
Hernández advierte que uno de los errores más frecuentes es revisar solo una parte de la cadena. “El error más común es validar al conductor y olvidar al propietario, o verificar la empresa y no los antecedentes del vehículo. Un SARLAFT robusto exige cruzar la información de la máquina, quien la posee y quien la opera. Si uno de esos eslabones tiene alertas de activos ilícitos, toda la empresa queda expuesta”, señaló.
Pero cumplir el plazo es solo el primer paso. Desde el jueves 7 de mayo, la Supertransporte no solo mirará si el sistema fue incorporado por las empresas de transporte, sino si la empresa puede demostrar que funciona en la operación diaria.
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