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¿Se puede producir leche cuidando el medio ambiente? La apuesta de Alpina

La ganadería es uno de los sectores que más contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero. Frente a este desafío, distintas empresas han impulsado modelos de producción más sostenibles.

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Diego Ojeda
25 de mayo de 2026 - 01:54 p. m.
Catalina Montes, directora ejecutiva de Alpina; Élber Gutiérrez, productor general de El Espectador.
Catalina Montes, directora ejecutiva de Alpina; Élber Gutiérrez, productor general de El Espectador.
Foto: Diana Ariza - Caracol T
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En Colombia, según cifras de Fedegán, el consumo promedio de leche es de 168 litros por habitante al año, lo que la consolida como un alimento básico en la dieta nacional. Yogures, quesos, mantequillas y arequipes hacen parte de sus principales derivados y aportan a la nutrición de millones de colombianos.

Sin embargo, detrás de cada producto hay una industria con importantes desafíos ambientales. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la agricultura y la ganadería son responsables de una parte significativa de las emisiones de metano a nivel global, un gas con alto potencial de retención de calor en la atmósfera.

Este fenómeno contribuye al efecto invernadero y, a su vez, impacta directamente a la propia industria. Desde hace más de una década, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha advertido que el cambio climático podría generar un balance negativo en la ganadería, con pérdidas de hasta 7,6 % en la producción de leche. En Colombia, departamentos como Nariño, Caquetá, Casanare, Cundinamarca y Córdoba figuran entre los más vulnerables.

Ante este panorama, Alpina —una de las compañías de alimentos más importantes del país— ha fortalecido sus apuestas en sostenibilidad. En su más reciente reporte, la empresa señala que ha implementado un programa de ganadería sostenible, mediante el cual brinda recomendaciones al 100 % de sus productores en temas de calidad, rentabilidad y sostenibilidad. Además, ofrece asesorías técnicas y capacitaciones. Como resultado, ha alcanzado niveles de productividad 3,5 veces superiores al promedio nacional.

Estos resultados fueron presentados en el foro Sostenibilidad con Propósito, organizado por Foros El Espectador, Caracol Televisión y Alpina.

En este espacio, la directora ejecutiva de la compañía, Catalina Montes, afirmó que la sostenibilidad no es una opción, sino la forma en que la empresa opera. Bajo esta visión, la compañía ha impulsado el desarrollo de la agroindustria y la ganadería sostenible en Colombia, así como el fortalecimiento de las comunidades donde tiene presencia, la circularidad de sus empaques y la protección de los recursos naturales.

“En Alpina creemos en los círculos virtuosos: si a la compañía le va bien, a nuestros aliados les va bien y a Colombia le va bien”, señaló.

Un ejemplo de estos aliados es la Reserva Natural y Agropecuaria El Portete, uno de los proveedores de la compañía. Su gerente, Pedro Felipe Camargo, destaca que en los últimos años la finca ha enfocado sus esfuerzos en producir leche de manera responsable y en armonía con la naturaleza.

Según explica, estas apuestas responden principalmente a una decisión de voluntad. Además, señala que la sostenibilidad no representa pérdidas económicas, sino que puede generar mayores márgenes de rentabilidad en el largo plazo.

En El Portete, el 20 % de la energía consumida proviene de paneles solares. Asimismo, los fertilizantes se elaboran a partir de residuos generados en la propia reserva, lo que permite cerrar ciclos productivos dentro del mismo ecosistema.

El modelo combina saberes locales con tecnología de precisión. Por ejemplo, para el tratamiento de la mastitis en el ganado se evita el uso de fármacos y se realizan protocolos de higiene específicos en las ubres, mientras que la aplicación de nutrientes al suelo se optimiza con el uso de drones.

“La clave está en revisarse uno mismo y el rol que se tiene en la industria. No se trata de enfocarse únicamente en el cheque que recibe la compañía, sino en el impacto social y ambiental de la actividad económica. La sostenibilidad no es un gasto: lo que se obtiene de ella va mucho más allá de la retribución económica”, concluye.

La especialista en sostenibilidad y líder del Climate Reality Project, Carolina Montoya, también participó en el foro. Entre sus conclusiones, destacó que hablar de sostenibilidad es hablar de un elemento esencial para la humanidad: la supervivencia.

Coincide en que la voluntad es la “energía más limpia del mundo”, ya que permite que tanto las empresas como la ciudadanía impulsen acciones para mitigar su impacto ambiental. Estas acciones, sumadas, tienen un efecto significativo en la reducción de la huella de contaminación.

En conclusión, sí es posible producir leche cuidando el medio ambiente. Estos temas cobran cada vez mayor relevancia y evidencian la necesidad de que todos los actores de la sociedad —gobierno, academia, empresas y ciudadanía— contribuyan a la transición hacia modelos productivos más sostenibles, capaces de equilibrar desarrollo económico, bienestar social y conservación de los recursos naturales.

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