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La rivalidad de Elon Musk (el billonario detrás de Tesla y SpaceX) y Sam Altman (cofundador de ChatGPT) gana más terreno: ya no sólo es una pelea judicial, sino que ambos empresarios probarán el apetito de los inversionistas con prospectos de salir a bolsa este año.
Dos de los nombres más importantes en el panorama tecnológico se encuentran enfrascados en una agria disputa pública. Y, a la vez, ambos quieren llevar a OpenAI (la empresa detrás de ChatGPT) y SpaceX a debutar en el mercado, buscando astronómicas valoraciones entre los inversionistas.
En este proceso, SpaceX lleva la delantera, pues la empresa lleva varios meses cumpliendo los requisitos formales antes de poder salir a bolsa; su entrada al mercado de acciones podría darse para mediados de junio próximo. Mientras tanto, OpenAI apenas está empezando este camino y, según analistas, haría su debut accionario para septiembre de este año.
El camino de SpaceX y la apuesta de Elon Musk
Musk quiere que SpaceX cotice en la bolsa y está pidiendo a los inversionistas que crean que la empresa de cohetes e inteligencia artificial vale USD 1,75 billones. En Wall Street, no todos están convencidos.
¿Qué significa realmente esa cifra? SpaceX obtuvo ventas por USD 18.500 millones el año pasado. Musk está pidiendo a los inversionistas que valoren la empresa en casi 100 veces esa cantidad.
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Dicho de otro modo: incluso Apple, una de las empresas más valiosas del mundo, vale aproximadamente 11 veces sus ingresos anuales, según su capitalización bursátil. Nvidia, la favorita de la revolución de la IA, vale 25 veces su recaudación anual.
Visto de otra forma, la Oferta Pública Inicial (IPO) -es decir, cuando una empresa privada vende acciones al público por primera vez- que tiene en mente Musk podría ser una de las mayores de la historia.
De cara al despegue en Wall Street, los defensores de SpaceX afirman que la empresa no es solo un negocio de cohetes, sino más bien la puerta de acceso al espacio.
“SpaceX controla los rieles y el acceso a la órbita”, dijo Chad Anderson, director ejecutivo de Space Capital, una firma de inversión que ya posee una participación en SpaceX. Sostiene que es apenas el inicio de un auge de infraestructura espacial que durará décadas y tendrá un valor de cientos de miles de millones de dólares, desde la sustitución de satélites envejecidos hasta la construcción de centros de datos en órbita.
El servicio de internet por satélite de la empresa, Starlink, ya genera la mayor parte de los ingresos y las ganancias de SpaceX. “Si pueden convertirse en el proveedor de acceso a Internet de bajo costo para mucha gente en todo el mundo, eso puede ser una fuente enorme de ingresos y beneficios”, dijo Jay Ritter, experto en IPO de la Universidad de Florida.
Pero el escepticismo abunda alrededor de los planes de SpaceX y la visión a futuro de Musk, que tiene la mira en construir centros de datos en el espacio, así como llevar humanos a otros planetas del sistema solar.
Algunas de las preocupaciones más básicas de los críticos incluyen que los márgenes de utilidades en el negocio de los lanzamientos de cohetes son reducidos, los precios de Starlink pueden ser demasiado altos para conquistar al mercado masivo y todavía no está claro si los centros de datos en el espacio son siquiera una idea viable.
Kim Forrest, directora de inversiones en Bokeh Capital Partners, sostiene que las matemáticas financieras tradicionales simplemente podrían no aplicar en este caso. “Lo que la gente realmente está comprando es la esperanza y el sueño del espacio comercial”.
Las ambiciones financieras de OpenAI y Sam Altman
OpenAI fue lanzada en 2015 por Samuel Altman, Greg Brockman, Musk y otros fundadores, que buscaban avances en la IA.
Musk aportó cerca de USD45 millones, pero en 2017 su relación con Altman, que ha sido el rostro de ChatGPT, se deterioró. Un año después, el dueño de Tesla se retiró de la junta directiva.
OpenAI, creadora de ChatGPT, trabaja con Goldman Sachs y Morgan Stanley en un borrador de prospecto que planea presentar de forma confidencial ante los reguladores en los próximos días. La meta es debutar en el mercado de valores en septiembre, con una valoración de USD 852.000 millones.
Si OpenAI debuta con la valoración a la que apunta, estaría entrando al selecto grupo de las mayores salidas a bolsa de la historia. La más grande sigue siendo la de Saudi Aramco, que recaudó USD 25.600 millones en 2019. Le siguen Alibaba con USD 21.800 millones en 2014, SoftBank Corp con USD 21.300 millones en 2018 y el Agricultural Bank of China con USD 19.200 millones en 2010. En el extremo más cercano del ranking aparece Facebook (hoy Meta) con USD 16.000 millones en 2012.
La documentación inicial para comenzar el proceso de una salida a bolsa podría ser presentada oficialmente este viernes, según un reporte del diario The Wall Street Journal.
La empresa, que impulsó el auge de la inteligencia artificial generativa con el lanzamiento de ChatGPT en 2022, cuenta con más de novecientos millones de usuarios activos semanales y su estrategia pasa ahora por convertir esa base de clientes en usuarios de mayor consumo de capacidad computacional para que su ‘chatbot’ avance hacia una herramienta de elevada productividad.
La compañía podría aprovechar la bala de oxígeno que recibió esta semana después de que un tribunal federal de California desestimara la demanda presentada por el magnate Elon Musk, cofundador de la compañía, en su contra.
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