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Después de años marcados por tasas de interés altas, menor demanda de crédito y un deterioro de la cartera, la banca parece haber cruzado el punto de inflexión.
Las utilidades de los bancos llegaron a COP 6,9 billones al cierre de mayo, un crecimiento del 43,8 % frente al mismo periodo del año pasado, según el más reciente informe de la Superintendencia Financiera. Si se amplía la mirada a todo el sistema financiero, las ganancias ascendieron a COP 73,3 billones, muy por encima de los COP 44,9 billones registrados un año atrás.
Las cifras muestran algo más que un buen trimestre contable. Sugieren que el crédito volvió a moverse y que el deterioro de la cartera, uno de los principales dolores de cabeza del sector desde 2023, continúa perdiendo fuerza.
La cartera bruta alcanzó los COP 792 billones y completó trece meses consecutivos con crecimiento real anual, una racha que no se veía desde antes del endurecimiento monetario. El avance fue de 3,2 % en mayo, impulsado por todas las modalidades de crédito, especialmente el microcrédito.
Al mismo tiempo, los préstamos con mora superior a 30 días siguieron reduciéndose. El saldo vencido cayó hasta COP 29,8 billones, mientras que el 96,2 % de toda la cartera permaneció al día.
Eso quiere decir que de cada COP 100 prestados por el sistema financiero, poco más de 96 estaban siendo pagados dentro de los plazos establecidos.
Ese comportamiento ayuda a explicar por qué los bancos recuperaron parte de la rentabilidad que habían perdido durante el periodo de tasas elevadas.
Bancolombia volvió a liderar ampliamente el sector, con utilidades por COP 3,1 billones. Le siguieron Davivienda, con COP 941.445 millones, y el Banco de Bogotá, con COP 599.105 millones.
Uno de los movimientos más llamativos ocurrió en el cuarto lugar. Banco GNB Sudameris desplazó a BBVA Colombia tras incrementar sus ganancias un 133 % y alcanzar utilidades por COP 418.727 millones.
También hubo casos de recuperación acelerada. Serfinanza multiplicó por más de siete veces sus utilidades frente al año anterior, mientras que entidades como Banco Popular, Santander y BBVA triplicaron sus ganancias.
Las pérdidas, entretanto, quedaron concentradas en tres entidades. Lulo Bank, Bancoomeva y Banco Pichincha continuaron en números rojos, aunque los tres redujeron de forma importante sus resultados negativos frente a mayo de 2025.
El mejor panorama también se reflejó en el conjunto de los establecimientos de crédito, que reportaron utilidades por COP 7,7 billones, superiores a los COP 5,5 billones observados un año atrás. Las aseguradoras aportaron ganancias por COP 2 billones, mientras que las administradoras de fondos de pensiones sumaron COP 748.500 millones y las sociedades fiduciarias alcanzaron COP 421.700 millones.
No todo, sin embargo, apunta en la misma dirección. El microcrédito sigue siendo la modalidad con mayor nivel de mora, con un indicador de 6,5 %, seguido por la cartera de consumo, que se ubicó en 5 %. Aunque ambos indicadores muestran una tendencia de mejora, continúan siendo los segmentos donde las entidades financieras mantienen la mayor cautela.
Las cifras de mayo confirman, en todo caso, un cambio de tendencia. La banca no solo volvió a ganar más dinero. Lo hizo mientras el crédito retomó el crecimiento, la cartera vencida siguió cediendo y la mayoría de las entidades consolidó una recuperación que hace un año todavía parecía lejana.
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