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El último dato de desempleo en Colombia, revelado por el DANE hace unos días, le cayó con refrescante optimismo al Gobierno e incluso a los analistas, pese a lo que se avecina en el contexto internacional debido a la crisis económica mundial. Es así como en septiembre, octubre y noviembre de este año el Gobierno ha podido cumplir con la promesa del presidente Juan Manuel Santos: llegar a una tasa de desempleo situada en un dígito. Sin embargo, el reto es conservarla a la baja en lo que resta del mandato.
A corte de noviembre de 2011, la tasa de desempleo, según el DANE, fue de 9,2%, lo que significa que en Colombia existen 2,14 millones de desempleados, mientras que la población ocupada llegó a 21’070.000.
Adicional a esto, en materia laboral, el trabajo que queda por hacer no es poco, debido a que los niveles de informalidad nacional están por encima del 50% y la continuación de la formalización de los trabajadores es una de las grandes apuestas. También los conflictos laborales en los sectores palmero y petrolero marcaron la pauta este año, mientras se alistaba todo lo necesario para dar vida de nuevo al Ministerio de Trabajo.
Rafael Pardo Rueda, ministro de Trabajo, considera que el desempeño macroeconómico del país el próximo año será trascendental en el comportamiento del empleo y en su generación. “Estamos trabajando en planes regionales y en políticas sectoriales para valorar las iniciativas que más empleo generen. En esto el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo tiene identificados los sectores de alta competitividad y en generación de empleo”.
En materia de desempleo, dijo que a final de año la tasa normalmente disminuye, mientras que en los primeros meses del año siguiente los índices se incrementan. “Esperamos que la tendencia en general sea decreciente el próximo año”.
En cuanto a generación de empleo, en días pasados Pardo destacó que cerca de 395.000 jóvenes menores de 28 años se han beneficiado con la creación de la Ley de Formalización y Generación de Empleo. Según las cifras del Ministerio de Trabajo, 44.000 empresas del país han aumentado su nómina a cambio de los incentivos tributarios que les ha dado el Gobierno. De los nuevos trabajos generados, según la cartera, el 51% ha sido con empresas que superan los 200 empleados.
El área de servicios personales, empresariales y el comercio contienen la mayor parte de los 395.000 jóvenes empleados. Entre tanto, construcción e industria manufacturera alojan el 17,2% de los trabajos. Según los datos del Ministerio de Trabajo, el 81% de los empleos fueron generados por empresas de Bogotá, Valle del Cauca, Antioquia, Atlántico, Cundinamarca, Bolívar y Meta.
Juan Carlos Echeverry, ministro de Hacienda y Crédito Público, aseguró, en relación con la tasa de desempleo, que la meta que tiene fijada el Gobierno es superar en 2012 las cifras de un dígito reveladas por el DANE durante los últimos meses de este año.
“Que la mitad del próximo año sea toda de un dígito empezó. Hay que avanzar así hasta 2014. Esperaría a que el próximo año mejoremos más que en 2011”, dijo Echeverry, quien aseguró que el entorno económico nacional pone de entrada un 2012 “espectacular”.
Frente a un rebrote de los conflictos laborales de los trabajadores de los sectores palmero y petrolero, Pardo aseguró que no se esperan nuevas fricciones, aunque reiteró “que es normal” que en la relación entre trabajo y capital existan tensiones.
Para Stéfano Farné, director del Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social, de la Universidad Externado de Colombia, el entorno mundial es determinante, pese a que el contexto interno marcha bien y los indicadores económicos en el tablero del presidente Santos están alumbrando con color verde. “Si las cosas empeoran podemos encontrar problemas”.
Pese a la reducción en la tasa de desempleo, indicó que esto no se debe únicamente a las políticas que ha trazado el Gobierno en esta materia. “La formalización se ha dado, pero han crecido más los informales. La informalidad se mantiene”. De acuerdo con el académico, la ley de formalización laboral todavía no ha tenido el impacto suficiente, pese a que tiene bases bien intencionadas.