Análisis: violento inicio de 2020 para los líderes sociales de Colombia

hace 22 mins
Ahora los retos están en las obras subterráneas
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¿En qué van las obras de Hidroituango?

EPM terminó la presa y se habilitó la vía de entrada del municipio de Ituango. El Espectador visitó la zona para conocer los resultados del trabajo de los ingenieros y el personal encargado.

En este momento el vertedero está completamente funcional y la presa fue terminada. EPM.

Un año y medio después de que empezara la emergencia de Hidroituango, gran parte de las noticias se han centrado en los procesos judiciales y en algunos hitos anunciados por EPM. Sin embargo, ha habido muy poca información sobre los avances técnicos de la obra, y la opinión pública desconoce el estado del proyecto hoy en día.

El Espectador visitó las obras del proyecto, conociendo de primera mano los resultados del trabajo de los ingenieros y del personal de la obra, así como los retos y las incertidumbres que el proyecto tiene actualmente.

Como lo ha dicho EPM, en este momento el vertedero está completamente funcional y la presa fue terminada. El 8 de noviembre se terminó de pavimentar la cresta de la presa y se habilitó la vía de entrada del municipio de Ituango. Esto alivió la situación de los pobladores, que tenían horarios fijos de uso de la vía, debido a las labores de construcción.

Con este hito la mayoría de las obras superficiales del proyecto están terminadas, pero los verdaderos retos están en las obras subterráneas.

¿Cuáles son las grandes incertidumbres?

“En la zona sur de la casa de máquinas hay lugares que no hemos podido revisar completamente”, explica William Giraldo, vicepresidente de Proyectos de EPM y quien es el responsable de la recuperación del proyecto Ituango. Al haber galerías y túneles colapsados, hay lugares donde no es posible entrar. A principios de noviembre faltaba un 15 % de la totalidad del proyecto por inspeccionar físicamente.

EPM usa diversas técnicas geofísicas para saber cómo es el estado del macizo rocoso, lo que les da a los ingenieros información para avanzar en la recuperación del mismo. “A simple vista no se ven destrozos ni inestabilidades mayores que pongan en riesgo el proyecto”, dice Giraldo, y añade que siempre que se entra a una nueva zona se maneja un principio de precaución. “En la medida que vamos entrando, las vamos estabilizando. Nos toca ir despacio, ir revisando y asegurando para no tener algún accidente con los trabajadores que tenemos por ahí”.

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Otro de los retos es habilitar la entrada a la descarga intermedia, un elemento crucial para el proyecto. Este es un túnel necesario para la operación, porque permite sacar el agua del embalse para garantizar el caudal ecológico cuando los niveles del embalse están bajos y no pasa agua por el vertedero. El túnel está listo, pero todavía tiene un tapón de roca que lo separa del embalse y que está sumergido. Los ingenieros están estudiando cuál es la mejor forma de habilitarla, considerando viabilidad técnica y costos. “Hoy tenemos dos o tres alternativas en la baraja para seleccionar una”, comenta Giraldo.

¿Qué se hace para controlar el riesgo aguas abajo?

Para mitigar el riesgo es necesario taponar dos de los túneles que se usaron para la desviación del río: el túnel de desviación derecho y la GAD. Estos túneles se taparon parcialmente durante la emergencia del año pasado, y aunque parecen estables, podrían destaparse causando inundaciones aguas abajo, como pasó en Puerto Valdivia en mayo de 2018. Para garantizar la seguridad es necesario cerrar el paso del agua por los túneles, para después construir unos tapones de concreto de 22 metros de largo. Cada túnel tiene una estrategia de cierre distinta.

La GAD tiene dos grandes compuertas metálicas, que fueron destruidas durante la emergencia por la fuerza del agua, una de ellas incluso se partió en tres pedazos y quedó atrapada en el túnel. Estas compuertas están siendo reparadas, y los pedazos de la que se partió fueron rescatados con la ayuda de buzos especializados. Las compuertas reparadas e instaladas se cerrarán, interrumpiendo el flujo de agua. En ese momento se despejará la GAD para construir el tapón de concreto.

El túnel de desviación presenta un reto mayor, ya que no tiene compuertas que lo puedan cerrar. Ante esto, los ingenieros de EPM quieren taparlo desde otro túnel. El problema es que ese túnel está 50 metros por encima.

Desde la descarga intermedia (el túnel de arriba) se van a hacer unas perforaciones para atravesar unos pilotes de concreto en el túnel de desviación (el túnel de abajo), de tal forma que generen una barrera, como una especie de malla de concreto. Luego ambos túneles se van a conectar y desde el túnel superior mandan unas esferas de polímeros densas, de un metro de diámetro, para que queden atrapadas en la malla de concreto, luego van poniendo esferas más pequeñas para interrumpir el paso del agua a través de la malla. Finalmente, los mismos sedimentos que transporta el agua del túnel de abajo lo terminan de tapar, y en ese momento el agua empieza a salir por el túnel de arriba. Esto genera una barrera provisional que permite que los trabajadores puedan entrar por la salida del túnel para construir el tapón definitivo de forma segura.

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Solamente hasta que se tapen definitivamente la GAD y el túnel de desviación derecho, es decir, a mediados del año 2020, se podrá levantar la alerta naranja de los municipios aguas abajo.

¿Y la casa de máquinas?

Solo fue posible entrar a la casa de máquinas a finales de septiembre, cuando se evacuó la totalidad del agua y pudieron entrar los primeros equipos de construcción. A pesar de aguantar el paso de agua a presión durante meses, la casa de máquinas quedó sorprendentemente en buen estado. Sin embargo, es necesario reforzar la estructura del techo y hacer reparaciones. Para esto, la casa de máquinas se está llenando de tierra provisionalmente, para que la maquinaria pueda alcanzar la altura del techo.

La zona sur de la casa de máquinas quedó en muy mal estado y está llena de escombros. En este momento las obras de recuperación se concentran en la zona norte, que es donde estaban las turbinas que iban a operar. EPM está desmontando los restos de las turbinas y está evaluando cómo quedaron las estructuras de concreto que las soportaban. Si los concretos están en buen estado, se usarían para montar las primeras turbinas nuevas con las que se empezará a operar.

Pero no solamente es necesario reparar las turbinas, sino que hay que reparar los túneles de conducción que se colapsaron creando una oquedad o caverna de 70.000 metros cúbicos, que equivalen a la cuarta parte del volumen de la casa de máquinas. Para poder reconstruir estos túneles hay que tener una tubería blindada, y además llenar completamente la oquedad. “Todos los trabajos previos están siendo desarrollados y esperamos empezar el llenado en diciembre,” dice Giraldo.

La gran pregunta es cuándo se empezará a generar energía. William Giraldo y su equipo son optimistas para salir adelante y empezar a generar en diciembre de 2021 con dos turbinas. Sin embargo, no dejan que el optimismo les nuble los riesgos.

“Es una lucha diaria, continua”, asevera Giraldo. “No podemos bajar la guardia, porque en cualquier momento podemos tener una situación adversa”.

Sobre el macizo y el vertedero

¿Hay peligro de colapso del macizo?

Durante la emergencia fue necesario que el agua entrara a inundar la casa de máquinas, lo que generaba fuerzas y presiones inmensas sobre las obras subterráneas. De hecho, generó colapsos internos y destrozó parte de las obras. El proyecto cuenta con un sistema de monitoreo sísmico que evidenciaba las vibraciones del macizo mientras pasaba el agua, y que podrían ser un factor de riesgo.

Cuando se cerraron las compuertas y el agua empezó a pasar por el vertedero, las vibraciones redujeron de forma dramática. De hecho, las vibraciones que se registran hoy con los sensores son apenas el 0,001 % de las que se registraban cuando el agua pasaba. Esto es un parte de tranquilidad.

¿Puede funcionar bien el vertedero?

Algunas personas expresaron su preocupación porque el vertedero es una estructura que no funciona todo el tiempo en una central hidroeléctrica. Se usa únicamente en épocas de invierno fuerte, cuando hay excesos de agua, porque el agua que pasa por allí no se aprovecha para generar. Si funciona permanentemente, como lo hace hoy, podría erosionarse.

Ituango es un caso particular, y desde el diseño se contempló que el vertedero funcionaría durante largos períodos. Como el río Cauca tiene un caudal tan grande y la capacidad de almacenamiento del embalse es relativamente baja, en condiciones normales el vertedero operaría el 40 % del tiempo. Además, el vertedero tiene dos canales que se turnan para usarse. Hoy en día, mientras se usa uno de los canales, se hacen reparaciones superficiales en el otro.

* Ingeniero civil y magíster en ingeniería de recursos hidráulicos.

 
 

 

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Santiago Ortega Arango * ESPECIAL PARA EL ESPECTADOR

Economía

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