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En Quibdó, el sancocho también es una forma de resistir tras el terremoto

Con el respaldo del Banco de Alimentos, lideresas de Quibdó reunieron a niños y adultos alrededor de un sancocho. Uno de los tantos gestos solidarios que se replican en el Pacífico tras el sismo.

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15 de agosto de 2026 - 04:38 p. m.
Lideresas del barrio San Vicente en Quibdó organizaron una olla comunitaria para quienes se vieron afectados por el sismo.
Lideresas del barrio San Vicente en Quibdó organizaron una olla comunitaria para quienes se vieron afectados por el sismo.
Foto: Laura Salomón Prieto
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En el barrio San Vicente, en Quibdó, un grupo de lideresas organizó una olla comunitaria para los vecinos golpeados por el terremoto del pasado 10 de agosto. Con el apoyo del Banco de Alimentos, reunieron a adultos y niños alrededor de un sancocho, uno más de los puntos donde la comunidad se ha organizado de manera autónoma para sobrellevar la emergencia.

La escena se repite, de distintas formas, en otras zonas del Pacífico. SATENA puso en marcha una jornada solidaria para recolectar y transportar ayuda hacia Quibdó, Buenaventura, Nuquí y Condoto, territorios donde la aerolínea mantiene operación y que resultaron afectados por el sismo.

Como parte de esta movilización, SATENA se unió con Karma Cine, empresa de producción cinematográfica, para realizar sancochos comunitarios en Quibdó, Buenaventura y Nuquí, en un intento por complementar la entrega de insumos con jornadas de alimentación que reúnan y acompañen a las comunidades.

La iniciativa convoca a colaboradores de la aerolínea y a empresas aliadas para reunir alimentos no perecederos, medicamentos y otros insumos de primera necesidad: agua embotellada, arroz, pasta, lentejas, enlatados y papel higiénico, entre otros elementos. Los aportes serán trasladados hacia los territorios afectados aprovechando la conectividad que SATENA mantiene con la región.

Para la recolección de donaciones, la aerolínea habilitó tres puntos: el Hangar Bogotá, en la avenida El Dorado; la bodega de carga de SATENA en Medellín; y la bodega de carga en Bogotá. La campaña contempla además aportes económicos a través de los mecanismos internos definidos para colaboradores y aliados.

“En momentos como este, conectar también significa estar presentes. Cada alimento, cada insumo y cada aporte representa una manera concreta de acompañar a las familias del Pacífico y demostrar que estas comunidades no están solas”, afirmó el Mayor General Óscar Zuluaga Castaño, presidente de SATENA.

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