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España pide ayuda, ¿alguien la escucha?

Cuando Mariano Rajoy fue elegido primer ministro de España el otoño pasado, parecía que una luz había despuntado en el oscuro horizonte de la Eurozona.

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Comentario editorial Financial Times
29 de abril de 2012 - 10:09 p. m.
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A pesar de su reiterado apoyo a la austeridad, Rajoy había enviado al pueblo de España un mensaje de esperanza para el futuro. Su enorme victoria en las elecciones sugirió que había un gran apoyo entre los españoles a favor de su agenda de reformas.

Han pasado cinco meses y esta sensación de optimismo casi que desapareció en Madrid. Con el desempleo llegando a 25% y los retornos sobre los bonos a 10 años a un nivel que se acerca al 6%, también cambió la retórica de los políticos. Cuando José Manuel García-Margallo, ministro de Relaciones Exteriores de España, habló en radio la semana pasada, admitió que el gobierno estaba al borde de la desesperación cuando dijo: “España está sobrellevando una crisis de proporciones enormes”.

Sería equivocado atribuirle este cambio de emociones a un fracaso por parte de Rajoy y su gobierno. Es cierto que el presupuesto para 2012 se pudo haber diseñado mejor y que no fue una sabia decisión posponerlo durante semanas con la esperanza de ganar unas elecciones regionales, pero Madrid se ha tomado en serio la consolidación fiscal. Las significativas reformas laborales y bancarias han estado acompañadas de un elogiado intento por reducir el gasto en las regiones del país.

La verdad es que Rajoy se halla en una situación imposible. A pesar de toda la retórica de solidaridad europea, la UE ha insistido en que su plan de reducción de déficit debe proceder a un ritmo excesivo. Era inevitable que esto generara una reacción contraria entre el electorado. El apoyo hacia el Partido Popular, de Mariano Rajoy, cayó por más de 8% durante los últimos meses: de 46,3% a 38,1%.

Entre muchos aún es fuerte la ilusión de que Europa podrá revivirse sin atacar problemas como los extendidos desequilibrios en la balanza de pagos. Sin un apoyo más amplio por parte de Europa, léase Alemania, el celo reformista de Rajoy y de sus colegas en la periferia está destinado al fracaso. Los ciudadanos pudieron haber visto con buenos ojos su mensaje inicial de austeridad por una causa más amplia, pero no tolerarán que los conduzcan hacia una situación sin salida.

Por Comentario editorial Financial Times

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