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Empecé a pensar cuál debería ser el tema de esta primera vez y decidí que voy a intentar explicar por qué estoy seguro de que El Espectador va a ser exitoso en esta nueva etapa como diario.
Como medio de comunicación, nadie pone en duda el inmenso prestigio y reconocimiento que tiene la marca…, ¿pero en mayores de cierta edad (45 ó 50 años)? ¿Qué pasa con los menores? Tenemos al menos dos tipos de consumidores de medios: el que lee, oye y ve de forma relativamente tradicional en medios tradicionales; y el que oye, lee y ve, pero todo al mismo tiempo y ojalá en el mismo medio (la generación de la convergencia).
A estos últimos les importa más qué tan vivencial es el mensaje que el medio por el cual les llega, y por eso son multimediáticos, ‘internetudos’, ‘blogueros’ y poco adictos a las marcas tradicionales. Ellos pueden sentirse atraídos por el nuevo formato (su tamaño, diagramación, contenido, foco en opinión más que en registro, independencia, etc.), porque es una forma diferente de ver lo que descartaron de otras opciones.
Sin embargo, creo que somos los que quedamos en el medio —ni muy jóvenes ni muy viejos— quienes realmente vamos a aprovechar la nueva opción.
El mercado de información está cada día más segmentado, con medios diseñados para públicos definidos. Segmentar significa tener el valor de rechazar aquellos clientes para quienes no fue diseñado el producto, o —al menos— no preocuparse si éste no les gusta. Aquí es donde es importante que la estrategia no sólo sea clara, sino que las directivas estén comprometidas con ella.
Estos años de El Espectador semanal me llevan a pensar que la decisión de hacer un diario exitoso tiene una gran dosis de paciencia que forma parte del carácter periodístico y empresarial del nuevo emprendimiento. Sus directivos tienen que tener la serenidad que da el saber que no se quiere un diario para que le guste a todo el mundo ni para circular más que el líder.
Se quiere un diario para hacerlo mejor para clientes que, como yo, necesitan un medio que le ayude a ver las cosas de otra manera. Ese grupo —que pedía a gritos otra alternativa— es suficientemente grande, tiene poder de liderazgo, movilización de opinión y compra y —por lo tanto— es de gran interés para los anunciantes. El terreno está abonado, sólo queda ser constantes y pacientes.