Proyectando 2019

Fábricas de China relocalizadas en Colombia: ¿Es posible?

Inversionistas de tecnología y confecciones ya preguntaron si el país podría soportar la producción y, de esa forma, encontrar una oportunidad en medio de la crisis que desencadenaría la guerra comercial entre EE.UU. y China.

Reuters

Observe la siguiente escena: usted está viajando, libremente, por una serie de autopistas interconectadas, sin peajes o con unos cuantos a muy bajos precios. Se mueve de aquí para allá, de arriba abajo, del este al oeste, de allá para acá. Viaja en una tractomula y en el trailer lleva materia prima de ida, y en el regreso un producto terminado. Nada fuera de lo común. Pero resulta que un mandatario por donde cruzan esas autopistas decide elevar el precio del peaje un 25 %, no solo para los carros particulares, sino también para los camiones y las tractomulas. ¿Volvería a pasar por esa autopista con un peaje que, además, tiende a ir en aumento, sabiendo que no hay muchas opciones?

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Con este símil podrá entender la guerra comercial que están protagonizando las dos principales economías del mundo: Estados Unidos y China, desencadenada por el presidente Donald Trump, quien decidió imponer aranceles a más de 6.000 productos importados desde la “fábrica del mundo” con dos objetivos claros: reducir el déficit comercial que tiene su país frente a su contraparte asiática y, junto con eso, incentivar la inversión en fábricas en territorio estadounidense para impulsar, de manera directa y efectiva la industria y la generación de empleo. La misma estrategia que usó con Canadá, México y la Unión Europea, donde salió victorioso ondeando la bandera norteamericana.

Una puja de poderes, de pulso entre dos musculosos que no quieren ceder, pues China le respondió de manera similar elevando el costo de entrada de productos como petróleo, carne de cerdo, frutas, vino y soja, solo por nombrar algunos de los 128 afectados inicialmente. Juan Carlos Echeverry, exministro de Hacienda y expresidente de Ecopetrol, lo explicaba en una entrevista para la cadena radial Caracol: “Hay un proverbio chino que dice que en una montaña solo puede vivir un tigre. Recientemente el premier chino dijo: ‘en la montaña del mundo vamos a tener que aprender a vivir dos tigres: EE. UU. y China’. Esta guerra comercial es un poco la pelea de los dos tigres aprendiendo a vivir en medio de la montaña de la economía mundial”.

Bloomberg, citando al Fondo Monetario Internacional (FMI), fue claro en sus proyecciones para 2019 y advirtió que “los volúmenes de comercio (global) se desacelerarán al 4 %”. Una cifra más baja que la de este 2018 que está cerrando (4,2 %), pero que viene acompañada de unas “barreras comerciales que se han vuelto más pronunciadas”. Si esta tendencia se mantiene, la incertidumbre, que es enemiga de los mercados, seguirá latente. Sin embargo, en medio de la reunión del G20, en Buenos Aires a comienzos de diciembre, Xi Jinping, el primer mandatario chino, logró negociar con Trump una especie de tregua por 90 días. ¿Qué acordaron? Estados Unidos tenía en la mira aranceles a unos US$200.000 millones en importaciones, pero tomó la decisión de posponerlos. China comprará productos fabricados o sembrados en tierras estadounidenses compensando la elevada oferta de sectores como el agrícola, el industrial y el energético.

¿Y Colombia qué?

“Hay alguna gente que ha estado preguntando cuáles son las condiciones de inversión en Colombia, están pensando en traer producciones (fabricación) que se están haciendo en China en la parte de tecnología, de cara a vender al mercado de EE. UU. Entonces se abren espacios que uno debería considerar. En el sector confecciones, producciones que se están haciendo en China, hay gente que ha estado preguntando si aquí hay capacidad para desarrollar algunas de esas producciones, porque la gente no sabe eso en qué va a terminar -la guerra comercial-, están buscando alternativas. Se abren espacios para producir aquí y vender en el mercado de Estados Unidos. Pero indudablemente que para cristalizar eso, Colombia debe tener mayor relacionamiento con Asia Pacífico, que infortunadamente hasta el momento no lo tenemos”.

Las palabras son de Javier Díaz, quien ha estado por años al frente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), y que sabe como pocos de las oportunidades de Colombia hacia el mundo. Su análisis es sensato y va en línea con aquella máxima gerencial de que en donde los demás ven crisis, uno debe ver la oportunidad. “De cara a Asia Pacífico solo tenemos un acuerdo, y es con Corea, de resto no hay acuerdos comerciales. Creo que esta debería ser una ocasión para desarrollar toda una estrategia de relacionamiento y acercamiento con Asia Pacífico”.

A lo que se refiere el dirigente es a lo que en el comercio se conoce como reshoring, que es la relocalización de plantas de un país a otro en busca de reducción de costos y aprovechamiento de, por ejemplo, acuerdos comerciales. “Llamémoslo ‘reshoring Colombia’, la posibilidad de trasladar empresas de China a Colombia para aprovechar la enorme oportunidad que tiene este país por el beneficio de normas de origen, que entre otras es uno de los más atractivos comparados con otros TLC, incluso los recientemente renegociados con México”, relata José Manuel Restrepo, ministro de Comercio, Industria y Turismo, en conversación con El Espectador.

¿Qué se puede hacer entonces? Restrepo lo explica en tres puntos: “1. Diplomacia comercial con China para poder llegar a allá. 2. Fortalecer zonas francas, que sea un mecanismo con el cual se haga ese reshoring y después exportar a Estados Unidos. 3. Hacer el esfuerzo de garantizar un comercio leal especialmente proveniente de China”. Pero si es necesario firmar más TLC, ¿qué? “El presidente Duque se comprometió en campaña a no iniciar nuevos tratados de libre comercio, sino a aprovechar los actuales vigentes. La entrada al Asia sería a través del TPP, eso significa entrar a firmar 10 TLC y ahí tendríamos la restricción de mandato. Si el presidente llega a proponer esa iniciativa, sería violar el mandato por el cual fue elegido y no lo vamos a hacer”. La directriz está por el lado de “diversificar mercados por la vía de acuerdos de alcance parcial, que es lo que hemos venido haciendo con el Caribe, se va a hacer una aproximación con África y se haría con China o los países de Asia que permitan el mejor intercambio de productos”.

El camino esta claro, aunque no exista la autopista. Ahora, ¿qué productos tendrían la oportunidad? “Hay varios estudios que hablan de los productos que podríamos exportar a EE. UU. y que estaban llegando de China, también de los que podríamos exportar a China que llegaban de EE. UU., pero con la ventaja de que llegarían con una posición arancelaria mejor si van desde Colombia”, apunta Restrepo. Se refiere a un documento elaborado por la Cámara de Comercio Colombo Americana (Amcham), que describe los 691 productos colombianos con oportunidades de exportación en el marco de la guerra comercial.

María Claudia Lacouture, directora ejecutiva de Amcham Colombia, cuenta que se hizo una revisión de “las listas de productos gravados con aranceles adicionales y de allí extractamos los productos en los que Colombia tiene exportaciones consolidadas a Estados Unidos y en los que, asimismo, China acapara la mayor parte del mercado (ver infografía), ya que, con los impuestos a ese país, la industria estadounidense se verá obligada a buscar proveedores alternativos como nuestro país”.

Dice la organización que de 731 productos a los que Estados Unidos impuso un arancel del 25 % a China dentro del contexto de la llamada “guerra comercial”, Colombia ha exportado al mundo 691 en los últimos siete años y de ellos 60 han sido exportaciones constantes en ese mismo período. “Estas son algunas de las oportunidades que tiene el país en la tensión comercial internacional”, si se tiene en cuenta que el estudio analizó las partidas con aranceles impuestas por Estados Unidos a China, Canadá, México y la Unión Europea, y viceversa.

Y todo esto, más allá de la política y los gremios, en la búsqueda de oportunidades por parte de los empresarios, ¿qué? Cristian Quiceno, gerente de Frudaqui, una empresa que exporta snacks de fruta deshidratada a Estados Unidos y Europa, cree que “ambos países deben empezar a ver alternativas, viabilidad en otras ofertas, en otros mercados, tienen mucha población y deben atender sus necesidades. Hay oportunidades para países como Colombia que están en proceso de internacionalización haciendo bien las cosas”.

La decisión ahora está en entender si será más rentable para los fabricantes someterse a pagar los aranceles impuestos por Trump o invertir en la relocalización de sus plantas en Colombia para exportar desde aquí con altos beneficios arancelarios. Entonces, ¿se popularizará el Made in Colombia en Estados Unidos?

 

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Edwin Bohórquez Aya / @EdwinBohorquezA

Economía

Fábricas de China relocalizadas en Colombia: ¿Es posible?

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