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Por tercera reunión consecutiva, la Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener sus tasas de interés sin cambios, en un rango de entre 3,50 % y 3,75 %. La decisión, tomada este miércoles 29 de abril, es mucho más que un asunto de banqueros: lo que pasa en EE. UU. mueve los mercados globales, encarece o abarata créditos y condiciona el rumbo de economías en todo el planeta.
Cuatro de los 12 miembros con voto en el Comité de Política Monetaria (el FOMC, por sus siglas en inglés) se opusieron a mantener las tasas de interés. Se trata de la mayor cantidad de disensos desde 1992.
Uno de ellos, Stephen Miran, quería recortar las tasas un cuarto de punto. Otros tres (Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan) votaron por mantener la pausa, pero rechazaron el tono del comunicado oficial, que insinúa una inclinación hacia bajar las tasas más adelante.
El banco central de Estados Unidos justificó la pausa señalando que “la inflación sigue siendo elevada, en parte por el reciente aumento de los precios mundiales de la energía”, una presión que viene, en buena medida, de los trastornos provocados por la guerra en Oriente Medio.
El futuro de Jerome Powell
Los hechos del día no se quedaron solo en las tasas. Esta reunión fue la última de Jerome Powell al frente de la Fed. Kevin Warsh, el exgobernador del banco central nominado por Donald Trump para reemplazarlo, recibió este miércoles el aval de una comisión del Senado de mayoría republicana. Solo falta el voto del pleno de la Cámara Alta.
Trump lleva meses atacando a Powell por no recortar las tasas, una medida que animaría la economía pero que podría disparar la inflación. Desde que retomó la presidencia el año pasado, las críticas han sido constantes.
Powell, sin embargo, despejó este miércoles parte de la incertidumbre. Confirmó que cuando termine su mandato (el próximo 15 de mayo) no abandonará la institución del todo.
“Después de que mi mandato como presidente termine el 15 de mayo, seguiré desempeñándome como gobernador por un período de tiempo que se determinará”, dijo, y aclaró que prevé “mantener un perfil bajo”. “Me iré cuando considere que es apropiado hacerlo”, agregó.
De quedarse, le quitaría a Trump la posibilidad de nombrar rápidamente a otro funcionario de su confianza en ese puesto.
En cualquier caso, la llegada de Warsh tampoco garantiza el camino despejado que Trump imagina. Belinda Roman, profesora de economía de la Universidad St. Mary’s en Texas, advirtió en declaraciones a la AFP que cualquier decisión de Powell “generará inquietudes” entre los inversores. Y si Warsh llega con la intención de bajar las tasas, dijo Roman, “tendrá que atraer el voto de los demás” miembros del FOMC, quienes “necesitan evaluar todas las consecuencias de la situación (en Oriente Medio) antes de pasar a la acción”.
Así va la economía de Estados Unidos
El desempleo en EE. UU. está en 4,3 %, el consumo se mantiene firme y la inflación, aunque por encima del objetivo del 2 % que se fija la Fed, no ha desbordado. Pero los analistas no bajan la guardia.
No obstante, aunque el conflicto en Oriente Medio empiece a desescalarse, la inflación no se enfriará de golpe. “Las alzas de la energía se están trasladando a toda la economía: fertilizantes, agricultura, alimentación, transporte”, advirtió Roman en declaraciones recogidas por AFP.
Por ahora, según FedWatch (la herramienta de monitoreo del grupo CME), los inversores no anticipan un aumento de tasas. El escenario que más se baraja es un largo período sin cambios.
¿Por qué importa lo que decide la Fed?
La Reserva Federal es el banco central de Estados Unidos, el equivalente al Banco de la República en Colombia. Su herramienta principal para controlar la economía son las tasas de interés: básicamente, el precio al que los bancos se prestan dinero entre sí.
Cuando esas tasas suben, el crédito se encarece y la gente y las empresas gastan menos, lo que enfría la inflación. Cuando bajan, el dinero fluye más fácil, la economía se activa, pero los precios pueden dispararse.
El problema es que EE. UU. no es una economía más. El dólar es la moneda de reserva mundial y lo que pasa allá rebota en todo el planeta: en el precio del dólar frente a otras monedas, en el costo de la deuda de países emergentes y en el apetito de los inversionistas por los mercados globales. Una tasa alta en EE. UU., por ejemplo, suele atraer capitales hacia ese país y alejarlos de economías como la colombiana.
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