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La tasa del Banco de la República sigue en 10,25 % y la próxima decisión está a días. En la calle, eso se siente distinto: el crédito no afloja y la cuota mensual pesa más de lo que debería.
Un informe de Crowe Co pone el foco en algo menos visible que el monto total de la deuda: ¿qué obligación le está quitando hoy más aire al bolsillo? Porque muchas familias siguen al día, pero con menos margen cada mes.
La inflación anual en febrero fue de 5,29 % y el interés bancario corriente para consumo ronda el 17,01 % efectivo anual, lo que significa que endeudarse sigue siendo caro, y aplazar decisiones también.
Ahí aparecen cinco deudas que conviene mirar con lupa.
La primera suele ser la más común: la tarjeta de crédito cuando pagar el mínimo ya se volvió rutina. El alivio es inmediato, pero el saldo casi no se mueve. Mes tras mes, el dinero se va en intereses y la deuda se queda donde estaba.
Luego está el crédito de consumo que se pidió para salir de un apuro. Ordena por un tiempo, sí, pero puede terminar como otra presión mensual.
Hay también decisiones que parecen solución y no siempre lo son. La refinanciación. Baja la cuota, da oxígeno en el corto plazo, pero puede alargar la deuda y encarecerla. Con la reunión del Emisor el 31 de marzo en el radar, algunos esperan mejores condiciones. Aun así, cada banco juega su propio partido. La tasa general no siempre se refleja de inmediato en la oferta concreta.
Las compras a cuotas que, una por una, parecen pequeñas. Un electrodoméstico, ropa, una suscripción. Sumadas, cuentan otra historia. Muchas familias descubren tarde que ya comprometieron una parte del ingreso antes de empezar el mes. Pequeñas deudas haciendo el efecto de una gran deuda.
Y está la más delicada: avances, cupos rotativos o sobregiros usados para cerrar el mes. Funcionan como salida rápida, pero cuando se repiten dejan de ser excepción. Empiezan a financiar gasto básico con dinero caro. Ahí el problema no es solo el costo, es lo que revela sobre la caja del hogar.
El informe insiste en que no hace falta caer en mora para prender las alarmas. A veces la señal es más cotidiana.
Con tasas todavía altas, esperar puede salir más caro que revisar.
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