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¿Cómo identificar una deuda buena y una mala? Expertos responden

El crédito puede ser un vehículo para alcanzar metas o cubrir imprevistos. Sin embargo, también puede convertirse en una carga financiera si no se usa con responsabilidad.

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Diego Ojeda
11 de mayo de 2026 - 11:40 p. m.
No todas las deudas son malas. Bien usadas pueden ser un adecuado vehículo para el cumplimiento de metas.
No todas las deudas son malas. Bien usadas pueden ser un adecuado vehículo para el cumplimiento de metas.
Foto: Getty Images/iStockphoto - Getty Images
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Saber diferenciar una deuda buena de una mala es clave para una vida financiera saludable. Sin embargo, no siempre es algo sencillo.

De entrada, siempre habrá más de un argumento para justificar un “tarjetazo” o la solicitud de un crédito: “me lo merezco”, “uno al año no hace daño”, “hace rato no me doy un gusto”, “después veo cómo lo pago”, “todos ya lo tienen”...

El problema es que una deuda asumida de forma irresponsable puede traducirse en una enorme carga financiera.

Según lo explicado por los expertos de la firma especializada en finanzas personales, Bravo, la regla de oro es el 70/30: vivir con el 70 % de los ingresos y dejar el 30 % restante para ahorro y pago de deudas.

Es decir que si, por ejemplo, usted gana COP 2 millones al mes, el pago de las cuotas de sus créditos no puede superar los COP 600.000, teniendo en cuenta que aquí no está destinando nada en ahorro, lo cual es un error si tiene en cuenta que los expertos aconsejan tener un fondo de emergencias que, por lo menos, cubra tres meses de su salario.

En suma, la primera bandera roja de una deuda mala es si le genera una considerable carga en el pago de sus obligaciones mes a mes.

Otro caso típico de deuda mala, con base en lo dicho por la asesora financiera de Eqqual, Sajamaya Vallejo, es la que está destinada a la generación de satisfacción en el corto plazo pero que, con el tiempo, va a enredar a la persona con un crédito y altas tasas de interés.

En casos como estos, explican los expertos, conviene más acudir a la planificación financiera y adoptar una estrategia de ahorro que permita alcanzar esas aspiraciones.

Finalmente, Comfama puntualiza en que las deudas malas son todas aquellas que financian gastos de consumo que no generan valor a largo plazo, la tasa d einterés es alta y las condiciones de pago no son favorables.

Por ejemplo:

  • Créditos para compras innecesarias o bienes perecederos
  • Avances en efectivo con altos intereses y plazos cortos
  • Pago de un capricho a plazos

No toda las deudas son malas

Estigmatizar la deuda es un error. Este tipo de herramientas, bien usadas, pueden convertirse en un vehículo adecuado para el cumplimiento de metas.

Para Marcela Garzón, quien es directora del programa de Administración de Empresas de la Fundación Universitaria del Área Andina, una buena deuda es la que se obtiene con el propósito de generar valor o ingresos a futuro.

Los especialistas de Bravo coinciden en esto, al agregar que una deuda bien manejada es aquella que se adquiere con planificación, está alineada con su capacidad de pago y responde a objetivos claros en el tiempo, como lo puede ser un crédito educativo, de vivienda o para el crecimiento de un emprendimiento.

“Un mito frecuente es creer que solo quienes tienen altos ingresos pueden manejar crédito de forma saludable. En realidad, la clave está en la organización, el conocimiento y la disciplina financiera, independientemente del nivel de ingresos.

La educación financiera juega un papel fundamental en este escenario. En Colombia, aún existe una brecha importante en el conocimiento sobre productos financieros, tasas de interés y planificación económica. Esto puede llevar a decisiones poco informadas que terminan afectando la estabilidad financiera de las familias”, señalan.

Para darle un buen manejo a las deudas, los expertos recomiendan:

  • Evaluar la capacidad de pago antes de adquirir cualquier obligación
  • Evitar destinar más del 30% de los ingresos al pago de deudas
  • Priorizar el pago de obligaciones con mayores tasas de interés
  • Mantener un presupuesto claro y actualizado
  • Buscar asesoría profesional en caso de dificultades financieras
  • No gastarse más de lo que se gana (hay que ajustar el nivel de vida a los ingresos)
  • Ahorrar una parte de los ingresos cada mes
  • Comparar precios y opciones antes de comprar
  • Educarse y fortalecer la inteligencia financiera
  • Dejar de pensar que para conseguir cualquier cosa es necesario acudir al crédito

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