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Gestionar una deuda no siempre es sencillo. A muchas personas, por ejemplo, les resulta difícil interpretar correctamente el extracto de una tarjeta de crédito. En parte, esto se debe a que la terminología utilizada por las entidades financieras suele ser técnica y poco familiar para la mayoría de los usuarios.
Entender toda esa terminología es clave para la acertada gestión de su deuda.
Renegociar
Imagine que tiene una deuda por tres millones de pesos, pero las cuotas mensuales son tan altas que corre el riesgo de no poder pagar la próxima.
En ese escenario, una opción puede ser comunicarse con la entidad financiera para renegociar las condiciones del crédito. El objetivo es llegar a un acuerdo que haga más fácil cumplir con los pagos, por ejemplo, reduciendo el valor de la cuota mensual.
Sin embargo, es importante tener presente que este tipo de acuerdos suele implicar ampliar el plazo del crédito. Aunque eso reduce el valor de las cuotas y da un mayor alivio al presupuesto mensual, también puede hacer que, al final, se paguen más intereses y el costo total de la deuda sea mayor.
Refinanciar
La refinanciación es similar, pues también es un mecanismo en el que el usuario busca mejores condiciones. La principal diferencia radica en que se reemplaza la deuda actual por una nueva.
Un claro ejemplo es la unificación de deudas.
Para acceder a esta opción, usualmente se requiere que la persona tenga un buen historial crediticio, pues solo así es que los bancos brindan beneficios como tasas de interés más bajas.
Compra de cartera
Cambiemos de escenario. Ahora suena su teléfono y, tras contestar, al otro lado de la línea se presenta una persona como asesora de una entidad bancaria. Su propósito es uno: ofrecerle una compra de cartera.
En el sistema financiero, la palabra cartera se usa para referirse a las deudas o créditos que tiene una persona. Así, cuando un banco le ofrece una compra de cartera, lo que realmente le está proponiendo es pagar el saldo que usted le debe a otra entidad para que esa obligación pase a ser con el nuevo banco.
Esto conviene siempre y cuando le ofrezcan condiciones más favorables, como por ejemplo tasas de interés más bajas o el no cobro de cuota de manejo (si la obligación corresponde a una tarjeta de crédito).
En la práctica, la compra de cartera es un tipo de refinanciación de la deuda.
Lo más recomendable es escuchar la propuesta del asesor, pero no tomar una decisión de inmediato. Pídale tiempo para revisarla y compárela con las condiciones de su crédito actual. Para hacerlo, tenga a la mano el extracto de su producto financiero y revise aspectos como la tasa de interés, el valor de la cuota, el plazo y el costo total de la deuda. Si, después de hacer esa comparación, la nueva oferta resulta más favorable, la compra de cartera puede ser una buena alternativa.
Tenga en cuenta que usted también puede solicitar la compra de cartera, si es que encuentra una entidad financiera que le ofrezca condiciones más favorables.
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