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El dólar arrancó su cotización de la semana al alza, tras registrar COP 3.725. Esto se traduce en un incremento de COP 5 frente al cierre del pasado viernes, que fue de COP 3.720.
Por su parte, la Superintendencia Financiera estableció que la Tasa Representativa del Mercado (TRM) está en los COP 3.704,87.
Los factores internacionales detrás del dólar
El dólar vuelve a moverse en una zona “estable” para el mercado colombiano. Ni sube con fuerza ni cae del todo. Se queda ahí, alrededor de los COP 3.700.
Pero el ruido global está lejos de desaparecer. Para Rodrigo Lama, de la fintech Global66, el mercado entró en “una fase de reordenamiento táctico”. La razón principal está en el estrecho de Ormuz.
El cierre de ese paso estratégico disparó el precio del petróleo. El WTI terminó la semana en USD 98,7 por barril, con un salto de 8,58 %, mientras el índice de volatilidad VIX subió más de 23 % y el dólar global (DXY) volvió a ubicarse por encima de los 100 puntos. En paralelo, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense tocaron máximos de casi dos meses, cerrando en 4,28 %.
Todo eso suele traducirse en una cosa: búsqueda de refugio. Y el refugio sigue siendo el dólar.
Aun así, el comportamiento no ha sido lineal. El mismo Lama advierte que este fortalecimiento responde más a un ajuste de corto plazo que a un cambio estructural. En otras palabras, el dólar se fortalece por miedo, no necesariamente por fundamentos sólidos de largo plazo.
Ahí entra otro ingrediente que sigue pesando, la política en Estados Unidos, pues el regreso de Donald Trump ha introducido una capa adicional de volatilidad. Sus decisiones en materia arancelaria y su postura frente a un dólar más débil han venido erosionando, al menos parcialmente, la fortaleza global de la moneda. De hecho, el índice DXY acumuló caídas cercanas al 10 % en 2025, en lo que fue uno de sus peores desempeños en décadas.
Ese telón de fondo explica por qué el dólar no termina de despegar, incluso en momentos de tensión.
¿Qué pasa en Colombia?
En el país hay factores propios en juego. El primero es el petróleo. Con precios elevados, el país recibe más dólares por exportaciones, lo que tiende a presionar la tasa de cambio a la baja. Es el mismo mecanismo que ya había explicado el mercado semanas atrás: más ingresos externos, más oferta de divisas.
El segundo es el frente político. Balaguera insiste en que las elecciones siguen siendo una variable clave. No tanto por lo que ya ocurrió, sino por lo que viene, las elecciones. Cualquier cambio en el mapa político puede alterar las expectativas de inversión y, con ellas, el comportamiento del dólar.
Las proyecciones del precio
Balaguera habla de una resistencia clara en COP 3.700, un nivel que el mercado no ha logrado romper con convicción. Global66 amplía el rango, con un soporte en COP 3.650 y techo cercano a COP 3.800.
Diego Franco, jefe de inversiones de Franco Capital Asset Management, coincide en que el mercado está dejando una señal distinta. “Al final de la semana, nuevamente buscó la zona de los 3.700. Nosotros consideramos que el dólar debería repuntar o crecer la próxima semana. No descarto que se ubique entre 3.765 y 3.800”.
“El dólar ‘barato’, por debajo de los 3.700, yo creo que está próximo a terminar”, advierte Franco. Incluso menciona la posibilidad de movimientos de hasta 100 pesos al alza en escenarios de ajuste.
Explicó que la tensión en Oriente Medio sigue presente, aunque el pico podría haber quedado atrás. Ahí entra el dólar como cobertura. Si eso se confirma, el petróleo, que ha sido uno de los principales soportes del peso colombiano, podría empezar a ceder terreno.
Nada definitivo, pues es imposible atinar con precisión a los ajustes de la divisa. Cualquier cambio, cualquier entrada de un nuevo actor, cualquier decisión al otro lado del mundo mueve el termómetro de la confianza.
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