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Rumores de volatilidad, pero el dólar colombiano resiste en rango de COP 3.650 y 3.800

El dólar cerró la semana en COP 3.720 en un mercado colombiano que se mantiene estable pese a la volatilidad global. Mientras el petróleo bajó hasta los USD 99 después de una fuerte alza hasta los 112 dólares, factores internos como mayores ingresos por exportaciones, flujos hacia TES y expectativas políticas han contenido la divisa.

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24 de marzo de 2026 - 12:13 p. m.
Así se construye el precio del dólar en Colombia
Así se construye el precio del dólar en Colombia
Foto: Pexels
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El dólar vuelve a moverse en una zona “estable” para el mercado colombiano. Ni sube con fuerza ni cae del todo. Se queda ahí, alrededor de los COP 3.700, como si algo lo estuviera conteniendo.

La semana pasada cerró en COP 3.720, cincuenta y ocho pesos por encima del viernes anterior (3.662), una movida marginal frente al terremoto de noticias internacionales que suelen afectar a la divisa. Según explicó Jeisson Andrés Balaguera, CEO de Values AAA, “las noticias de la semana pasada de EE. UU. no influyeron en su precio”. Una pausa que contrasta con lo que ocurre afuera. Mientras el mundo financiero se agitó por la escalada en Oriente Medio, en Colombia la tasa de cambio prácticamente no se movió.

No es la primera vez que pasa. Hace apenas unos días, el dólar venía de cerrar cerca de COP 3.681 tras una caída semanal de 2,12 %, en un contexto donde el peso colombiano incluso llegó a destacarse frente a otras monedas emergentes. Ese desacople —ya señalado por analistas del Banco de Bogotá— sigue apareciendo.

Pero el ruido global está lejos de desaparecer.

Para Rodrigo Lama, de la fintech Global66, el mercado entró en “una fase de reordenamiento táctico”. La razón principal está en el estrecho de Ormuz.

El cierre de ese paso estratégico disparó el precio del petróleo. El WTI terminó la semana en USD 98,7 por barril, con un salto de 8,58 %, mientras el índice de volatilidad VIX subió más de 23 % y el dólar global (DXY) volvió a ubicarse por encima de los 100 puntos. En paralelo, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense tocaron máximos de casi dos meses, cerrando en 4,28 %.

Todo eso suele traducirse en una cosa: búsqueda de refugio. Y el refugio sigue siendo el dólar.

Aun así, el comportamiento no ha sido lineal. El mismo Lama advierte que este fortalecimiento responde más a un ajuste de corto plazo que a un cambio estructural. En otras palabras, el dólar se fortalece por miedo, no necesariamente por fundamentos sólidos de largo plazo.

Ahí entra otro ingrediente que sigue pesando, la política en Estados Unidos, pues el regreso de Donald Trump ha introducido una capa adicional de volatilidad. Sus decisiones en materia arancelaria y su postura frente a un dólar más débil han venido erosionando, al menos parcialmente, la fortaleza global de la moneda. De hecho, el índice DXY acumuló caídas cercanas al 10 % en 2025, en lo que fue uno de sus peores desempeños en décadas.

Ese telón de fondo explica por qué el dólar no termina de despegar, incluso en momentos de tensión.

En Colombia, además, hay factores propios que siguen jugando.

El primero es el petróleo. Con precios elevados, el país recibe más dólares por exportaciones, lo que tiende a presionar la tasa de cambio a la baja. Es el mismo mecanismo que ya había explicado el mercado semanas atrás: más ingresos externos, más oferta de divisas.

El segundo es el frente político. Balaguera insiste en que las elecciones siguen siendo una variable clave. No tanto por lo que ya ocurrió, sino por lo que viene, las elecciones. Cualquier cambio en el mapa político puede alterar las expectativas de inversión y, con ellas, el comportamiento del dólar.

Y hay un tercero, más tímido al ojo público: los flujos.

El apetito por activos locales —como los TES, que han ofrecido rendimientos cercanos al 14 % en semanas recientes— sigue atrayendo capital extranjero. Eso también mete presión bajista sobre la tasa de cambio.

Con todo eso sobre la mesa, el mercado mira hacia adelante con cautela.

Esta semana hay varias referencias en Estados Unidos que pueden mover la aguja. El PMI manufacturero, los inventarios de petróleo y, sobre todo, el tono de la Reserva Federal. Aunque el mercado da casi por hecho que no habrá cambios en las tasas (con una probabilidad cercana al 98 %, según estimaciones recogidas por Global66), lo que diga la Fed sigue siendo determinante.

Si el banco central insiste en mantener tasas altas por más tiempo —apoyado en los riesgos inflacionarios derivados del petróleo—, el dólar podría tomar algo de fuerza. Si el discurso es más equilibrado, el impulso reciente podría diluirse.

En ese punto, los analistas ya trazan rangos.

Balaguera habla de una resistencia clara en COP 3.700, un nivel que el mercado no ha logrado romper con convicción. Global66 amplía el rango, con un soporte en COP 3.650 y techo cercano a COP 3.800.

Diego Franco, jefe de inversiones de Franco Capital Asset Management, coincide en que el mercado está dejando una señal distinta. “Al final de la semana, nuevamente buscó la zona de los 3.700. Nosotros consideramos que el dólar debería repuntar o crecer la próxima semana. No descarto que se ubique entre 3.765 y 3.800”.

En el medio, volatilidad, siempre como trazo en el billete verde. Actualmente, hay dos escenarios sobre la mesa.

Uno, con tensiones geopolíticas persistentes, petróleo alto y un dólar fortalecido que podría acercarse nuevamente a los COP 3.750.

Otro, con una moderación del conflicto y un mercado que vuelve a activos de riesgo, lo que abriría espacio para que el dólar retome una tendencia bajista hacia los COP 3.650.

Sin embargo, Franco contrasta con la perspectiva. “El dólar ‘barato’, por debajo de los 3.700, yo creo que está próximo a terminar”, advierte Franco. Incluso menciona la posibilidad de movimientos de hasta 100 pesos al alza en escenarios de ajuste.

Explicó que la tensión en Oriente Medio sigue presente, aunque el pico podría haber quedado atrás. Ahí entra el dólar como cobertura. Si eso se confirma, el petróleo, que ha sido uno de los principales soportes del peso colombiano, podría empezar a ceder terreno.

En las últimas semanas, el alza del crudo ha reforzado la idea de que entran más dólares al país por exportaciones, lo que amplía la oferta y contiene la tasa de cambio. Si ese flujo se modera, también lo hace ese soporte.

Nada definitivo, pues es imposible atinar con precisión a los ajustes de la divisa. Cualquier cambio, cualquier entrada de un nuevo actor, cualquier decisión al otro lado del mundo mueve el termómetro de la confianza.

Por ahora, el mercado no encuentra una dirección clara, y en ese sentido, si el petróleo se asoma como en chubascos repentinos al panorama, pese a que Trump suavizó el tono en la guerra de Irán, o si los factores internos amortiguan los choques, cualquier giro en el timón se verá reflejado en los costos de vida del país, pues un dólar más fuerte son más ingresos para los exportadores y más costos para los importadores.

Y eso sí se ve en la mesa de los colombianos.

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