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A pesar de las medidas del Banco de la República para mantener una tasa de cambio estable, la inconformidad en algunos sectores de la economía continúa. Sin embargo, para algunos analistas la volatilidad en la tasa de cambio es la que permite controlar la inflación.
Para Pablo Breard, vicepresidente de Investigaciones de Scotiabank, la evidencia empírica en el manejo de los bancos centrales más eficientes del mundo dice que reducir la volatilidad del tipo de cambio con regímenes de fluctuación, como es el caso de Colombia, es fundamental para bajar las expectativas de inflación.
“La medida que adopta el Banco Central es a futuro y depende de la situación coyuntural de un país; puede ser seis, 12 o 18 meses, pero lo importante es entender que la reducción de volatilidad es un objetivo primario del Banco Central”, dijo.
Explicó que las expectativas de inflación, no la inflación per se, es lo que los bancos centrales combaten. “Lo importante de la intervención es asegurarse de que la política sea clara y creo que el Banco Central de Colombia ha sido claro en explicar las medidas, en generar un programa de compras”, dijo el experto. Agregó que en cierta forma el inversionista extranjero lo que quiere es transparencia en la política y que el tiempo dirá si las medidas son acertadas o no.
Frente a la conveniencia de las intervenciones para tratar de mantener una tasa estable, dijo que ésta debe ser para moderar la volatilidad. “Si está relacionada con flujos temporales, yo creo que la intervención no debería ser penalizada, pero si la intervención es para tener un tipo de cambio, eso es malo para la actividad económica, porque no permite que los precios se acomoden solos”, señaló el analista de Scotiabank.
Para el experto, la observación de que una moneda revaluada le resta competitividad a un país o a un sector, es algo común en los industriales de todos los países, porque es más fácil aumentar productividad vía devaluación que por un mejor manejo de los sectores. “Si empezamos a generar expectativas de que se puede cambiar el régimen cambiario por la vía política, le restaría credibilidad a Colombia y hoy el país tiene un sistema que es considerado un activo”.