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El gobierno francés anunció este lunes nuevas medidas de rigor para equilibrar el déficit fiscal en 2016, para lo que el Estado necesitará ahorrar 100.000 millones de euros, subir el IVA, y adelantar un año, a 2017, la entrada en vigor de la reforma de las jubilaciones.
"Varios años de esfuerzos nos aguardan", declaró el primer ministro François Fillon quien, a la luz de la crisis de la deuda, considera que la palabra "quiebra" "ya no es una palabra abstracta".
"Para conseguir el déficit cero para 2016, lo que es nuestro objetivo, habrá que ahorrar un poco más de 100.000 millones de euros", afirmó Fillon en una conferencia de prensa.
El gobierno, cuya prioridad es conservar la máxima nota, la triple A, que le atribuyen a Francia las agencias de calificación, anunció nuevos impuestos y medidas sociales, entre ellas un adelanto de la entrada en vigor de la reforma de las jubilaciones.
La reforma de las jubilaciones, uno de los proyectos emblemáticos del mandato de Nicolas Sarkozy, que aumenta en dos años la edad mínima para pensionarse, a los 62 años, entrará en vigor en 2017, un año antes de lo previsto. Ello permitirá ahorrar 4.400 millones de euros el déficit de las cajas de jubilación entre 2012 y 2016, dijo el primer ministro.
El Impuesto al Valor Añadido (IVA) pasará del 5,5 al 7% a "todos los productos y servicios con excepción de los productos de primera necesidad en particular la alimentación", que la equipara a la alemana, en una perspectiva de "convergencia".
Las grandes empresas también tendrán que aportar su contribución. "A título excepcional, el impuesto a las sociedades de grandes empresas -por encima de los 250 millones de euros de volumen de negocios-, subirá un 5% en 2012 y 2013, hasta que el déficit público quede por debajo del 3%", según el comunicado del gobierno.
Para 2012, año de elecciones, el gobierno francés pretende ahorrar 500 millones de euros adicionales en los gastos del Estado, que se suman a los 1.000 millones anunciados en el proyecto de presupuesto inicial para el próximo año.
Estas nuevas medidas de austeridad se producen tras la caída de la previsión del crecimiento, que pasa del 1,75% a 1% para 2012.
Suponen cerca de 7.000 millones de ahorro para 2012, que se suman a un plan de 12.000 millones de euros presentado a finales de agosto.
Fillon también anunció la congelación de los salarios tanto del presidente de la República como de los ministros hasta "el equilibrio estricto" de las finanzas públicas.