A pesar de que, según cifras del sector, el consumo per cápita de donas en Colombia no supera los 450 gramos al año -mientras Estados Unidos ingiere cerca de 12 kilos-, el negocio de las rosquillas parece redondo.
Dunkin’ Donuts abrió en el país su punto de venta número 173 en diciembre pasado, cuando Nigel Travis, presidente de Dunkin’ Brands, vino al país y habló de que su lanzamiento de café colombiano como el primer café empaquetado con denominación de origen es muestra de la estrechez en la relación con este mercado.
Krispy Kreme escogió Colombia el año pasado para dar el salto hacia Suramérica con un voraz plan de expansión nacionalmente: 24 tiendas en cinco años. Para la primera apertura, en la Calle 116 de Bogotá, 1.200 personas se formaron en un fila que duró horas.
Pero Ramo, el que entra a jugar ahora, es un local. No tiene ni rastro de extranjero en su ADN, ni habla de decenas de miles de puntos de venta alrededor del planeta. De hecho, en el corto plazo no tiene como meta internacionalizarse. No por eso es un competidor menor. Es una de las marcas más recordadas por los colombianos, que llega a 200.000 puntos de venta en el país -lo que daría un promedio de 200 puntos por municipio- y que sacó al mercado su rosquilla, con fórmula propia.
“Ramo es una marca muy poderosa. Pero hay un problema: es más reconocido por productos tradicionales que nuevos. Entonces no necesariamente ser Ramo le asegura el éxito”, opinó Camilo Herrera, presidente de la firma Raddar. Lo que tiene a favor, según él, es la cercanía con la tienda de barrio, lo que da gran cobertura a cualquier lanzamiento. El 80% de los productos de la compañía se venden “tienda a tienda”, y sólo 20% en supermercados.
Sin embargo, dice el presidente de Raddar, “no es competencia de las experiencias en punto de venta de las otras donas, porque los otros (como Dunkin’ Donuts o Krispy Kreme) venden la experiencia, no la dona”. Pero, en todo caso, para el consumidor que va sólo por el producto, el precio de Ramo, no más de $1.500, sin duda será tentador.
Entre sus estrategias para mantenerse vigente en el mercado, Ramo está a punto de lanzar nuevos productos para competir en la categoría de snacks, con platanitos salados y maduros. Respecto a los cambios de imagen que ha tenido la compañía, como el cambio de empaque de papel transparente a metalizado, el director general afirma que es con fines de competitividad, pues el papel metálico aumenta el tiempo de conservación. Sobre la eliminación del tradicional don Tostaco de los paquetes, Santiago Molano dijo que se trata de renovación de marca. Martínez concluyó, entre risas, que “no es un atentado al consumidor”.