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Gobierno adjudica vía Estanquillo–Popayán, una megaobra de $8,8 billones en la Panamericana

El Gobierno adjudicó el megaproyecto vial El Estanquillo–Popayán, una obra de COP 8,8 billones que busca transformar el tramo más inestable de la Carretera Panamericana: solo 3 % se financiará con peajes. El contrato quedó en manos de la Estructura Plural ERG Vías Ciudad Blanca, única oferente en la licitación.

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05 de marzo de 2026 - 06:38 p. m.
Así deberá lucir la vía El Estanquillo–Popayán, según la ANI. El oferente presentó una propuesta por COP 6,5 billones para construir túneles, puentes y doble calzada en uno de los corredores logísticos más críticos del suroccidente.
Así deberá lucir la vía El Estanquillo–Popayán, según la ANI. El oferente presentó una propuesta por COP 6,5 billones para construir túneles, puentes y doble calzada en uno de los corredores logísticos más críticos del suroccidente.
Foto: Cortesía ANI
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En la audiencia de adjudicación del proyecto vial El Estanquillo–Popayán, el Gobierno confirmó que la única propuesta presentada en la licitación cumple con los requisitos del proceso y quedó en primer lugar del orden de elegibilidad.

Durante la revisión del Sobre 2, la Agencia Nacional de Infraestructura indicó que la Estructura Plural ERG Vías Ciudad Blanca “cumple con todas las garantías exigidas en el pliego de condiciones”, por lo que el contrato fue adjudicado al consorcio mediante acto administrativo leído en la audiencia.

El porcentaje en dólares que solicita el concesionario sobre las vigencias futuras (los pagos que el Estado realiza a lo largo del contrato) es de 49,8 %, mientras que la oferta económica presentada asciende a COP 6,5 billones.

“Es la obra más importante de infraestructura en la historia de Colombia”, dijo la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, en medio de la rueda de prensa.

El presidente Gustavo Petro dijo que la obra tendrá un cambio: la financiación no se basa en peajes, solo el 3 %; el resto es a través de las vigencias futuras.

El corredor es el tramo más complejo de la Carretera Panamericana en el suroccidente del país. Un trayecto montañoso, propenso a derrumbes y bloqueos, donde los viajes pueden alargarse durante horas cuando el clima o los deslizamientos obligan a cerrar la vía.

La intervención busca transformar esa realidad. El proyecto contempla:

  • 62,3 kilómetros de doble calzada.
  • 36 kilómetros de vías terciarias articuladas.
  • 14 túneles que suman casi 18 kilómetros.
  • 125 puentes vehiculares.
  • 15 puentes peatonales.
  • 9 intersecciones.
  • Más de 600 predios por adquirir.

La inversión estimada inicial ronda los COP 8,8 billones, una cifra que lo convierte en uno de los proyectos de infraestructura más grandes impulsados por el Gobierno Petro, a poco menos de cinco meses de terminar su periodo.

La obra reducirá en cerca de una hora los tiempos de viaje, generará más de 180.000 empleos y beneficiará a cerca de un millón de personas en Cauca y Nariño.

El contrato está diseñado para más de dos décadas de ejecución, que se derivarán de 2 años de preconstrucción, 4 años y medio de obras, 18 años de operación y mantenimiento y 6 meses finales de reversión del proyecto al Estado.

El proyecto que sobrevivió a meses de incertidumbre

La audiencia que hoy se desarrolló es el final de un proceso largo y accidentado.

Desde 2023, el corredor ha atravesado aplazamientos, ajustes técnicos y debates fiscales. Durante buena parte de 2025 incluso surgieron dudas sobre si el proyecto tenía respaldo presupuestal suficiente.

En mayo de ese año, la propia Agencia Nacional de Infraestructura reconoció en el Congreso que el proyecto no tenía cupo fiscal asegurado bajo el esquema APP, lo que generó inquietud entre inversionistas.

El panorama empezó a despejarse meses después.

En julio, el Departamento Nacional de Planeación emitió concepto técnico favorable. Y en septiembre el Gobierno aseguró que las vigencias futuras —el mecanismo que cubre cerca del 97 % de la financiación del proyecto— estaban garantizadas.

Con ese respaldo, la licitación volvió a tomar ritmo.

Una licitación con un solo competidor

Cuando se cerró el plazo para presentar ofertas, el proceso dejó un dato llamativo: solo llegó una propuesta.

La presentó la Estructura Plural ERG Vías Ciudad Blanca, integrada por:

  • ERG Compañía de Infraestructura y Desarrollos (90 %)
  • MIA Grupo Empresarial (10 %)

La empresa dominante del consorcio forma parte del grupo británico ERG International Group, con presencia en proyectos de infraestructura en distintos mercados.

En Colombia, el grupo participa actualmente en la renovación del Estadio El Campín, una obra urbana de gran escala prevista para ejecutarse entre 2026 y 2027.

Su socio minoritario, MIA Grupo Empresarial, es una compañía colombiana con más de dos décadas de trayectoria en soluciones para construcción.

Cuando una megaobra atrae pocos jugadores

Que una licitación de esta magnitud reciba una sola oferta no es necesariamente un fracaso. Pero sí dice algo sobre el momento que vive la infraestructura.

El proyecto combina varios factores que elevan el riesgo para los inversionistas. Entre ellos, la alta inversión (COP 8,8 billones), la maduración de largo plazo, la dependencia de recursos fiscales y la sensibilidad social en el territorio, especialmente por el tema de peajes en el Cauca.

Eso reduce el número de empresas dispuestas a competir.

En los últimos meses el país ha visto situaciones similares. Incluso proyectos con respaldo financiero sólido han tenido dificultades para atraer múltiples proponentes, como fue el caso del Aeropuerto de San Andrés.

Más allá de los detalles contractuales, el impacto del corredor se mide en tiempo y seguridad en la carretera.

Hoy, los trayectos por este tramo de la Panamericana pueden convertirse en una sucesión de cierres por deslizamientos o protestas que paralizan el tránsito entre el centro del país y el sur.

La obra busca reordenar ese cuello de botella logístico.

Su trazado pretende conectar de forma más eficiente a Valle del Cauca, Cauca, Nariño y Putumayo, y facilitar el acceso hacia la frontera con Ecuador.

¿Reversiones en camino?

Durante la adjudicación, el presidente Gustavo Petro señaló que la agudización del cambio climático mueve la aguja del desarrollo de infraestructura en la prevención de futuras emergencias. Planteó la necesidad de revertir líneas férreas y portuarias para construir modos multifuncionales.

También pidió la reversión, la “compra” de Autopistas del Café, para que retorne a manos públicas y “quitar peajes” en la zona cafetera.

“Nunca entregan vías para los territorios excluidos. Un ejemplo es la carretera Quibdó-Medellín. Eso es un tema del Invías”, argumentó.

Según Petro, los COP 100 billones invertidos en grandes obras viales se intensifican en Bogotá y Medellín. “Eso es para valorizar predios, no para movilidad”, dijo.

En el caso de El Estanquillo-Popayán, el mandatario dijo que se deben dejar los estudios hasta la frontera de Ecuador, en Ipiales, para conectar con América del Sur. “Y si lo logramos por el otro lado, en Cúcuta, tenemos los grandes conectores. América del Sur debe ser nuestro gran mercado de exportaciones y de importaciones”.

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