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Los primeros taxis eléctricos ya están rodando en Bogotá. Esta vez hay llaves entregadas y conductores trabajando.
El arranque viene con nombre propio: FOPAT, el Fondo para la Promoción de Ascenso Tecnológico. Desde ahí, el Gobierno empezó a mover una apuesta que llevaba años en discurso y que ahora intenta aterrizar en el oficio más visible del transporte urbano.
“Hoy Colombia pasa del discurso a los hechos. Estos primeros taxis eléctricos (…) representan más oportunidades para los taxistas, mejor calidad del aire para nuestras ciudades y un transporte preparado para el futuro”, dijo la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, durante la entrega.
La primera fase apunta a 320 vehículos. Según la cartera, habría una reducción de hasta 34 % en emisiones dentro del segmento intervenido. Menos gasolina. Menos mantenimiento. Más margen para quien maneja.
El programa también abre una puerta financiera mediante una línea de crédito por COP 14.800 millones, respaldada por Bancóldex y el Fondo Nacional de Garantías, con condiciones preferenciales.
La demanda ya apareció. Más de 220 postulaciones en la primera convocatoria. Casi tres de cada diez vienen de mujeres, con participación de víctimas del conflicto. Hasta ahora, 48 solicitudes aprobadas.
Según la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos), en 2025 se matricularon 4.693 taxis en todo el país. Es el nivel más bajo en más de una década si se excluye la pandemia. Mientras el mercado automotor crecía 26,5 %, el segmento amarillo retrocedía 11 %. Las plataformas digitales ganaron terreno, la reposición se frenó y la regulación dejó zonas grises.
El problema es el costo. Un taxi eléctrico puede moverse entre COP 150 y 180 millones, de acuerdo con cifras de Mobily Portal. Sumando chatarrización, la cuenta supera los 250 millones. “No tenemos garantías ni seguridad jurídica. Estamos hablando de una inversión de más de 250 millones de pesos, sin certeza de recuperación”, advirtió el gremio en su momento.
El tamaño del mercado es inmenso. Solo Bogotá ronda los 138.000 taxis. Cundinamarca supera los 160.000. Antioquia pasa de 120.000.
Y está la infraestructura. Cargar un carro no es tan simple como tanquearlo. Las electrolineras todavía no acompañan el ritmo que exigiría una flota operando todo el día.
Aun así, el movimiento empezó antes de este anuncio. En 2025 Bogotá apenas matriculó 11 taxis eléctricos, después de un año en cero. Ahora el Gobierno quiere escalar el modelo a todas las capitales. “Hemos solicitado que este programa se extienda a todas las capitales del país, para que más taxistas puedan dar el salto a la movilidad eléctrica”, insistió la ministra.
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