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El destino de Gramalote parece haberse escrito con tinta provisional. Después de ser fundado dos veces, al célebre pueblo de Norte de Santander le llega la hora de su tercera reubicación. Hasta hace tres años los habitantes del lugar vivieron tranquilos entre montañas, asistiendo sagradamente a misa los domingos, reuniéndose con los vecinos en el parque, celebrando las novenas de navidad y alimentando el ganado que tenían en sus terrenos. Vivian calmados, sin sospechar que los típicos rugidos de los cerros acompañados de la oleada invernal que azotó al país en 2010 se llevarían consigo 130 años de historia.
Hoy, el Fenómeno de la Niña quedó en el recuerdo pero dejó a su paso las ruinas del municipio de clima templado que se encuentra a 29 kilómetros de Cúcuta y grandes secuelas en la mente de los gramaloteros que hoy viven en pueblos aledaños. A pesar que desde el desastre natural el programa 'Colombia Humanitaria' del Gobierno se había encargado de prestarle ayuda a los damnificados, en abril de 2012 esa misión paso a manos del Fondo de Adaptación; aunque Carmen Arévalo, gerente de la entidad, asegura que no han dejado de trabajar en pro de su reconstrucción, los pobladores afirman que todo lo que dicen son promesas de papel.
"Desde hace un año hemos estado adelantando toda la parte legal, analizando el tema de seguridad. Hoy a los gramaloteros ya se les puede decir que vivirán tranquilos porque la montaña no se va a deslizar. Gramalote se ha convertido para el Fondo de Adaptación en uno de los mayores retos dentro de la estrategia integral de reconstrucción nacional", aseguró Acevedo el pasado 12 de diciembre. Y agregó que las más de 900 familias afectadas cumplirán el sueño de tener un pueblo digno y seguro.
Sin embargo, las voces de esas familias que menciona, representadas en el Presidente de la Junta de Acción Comunal de Gramalote, un exintegrante de la Veeduría ciudadana y damnificados por la compra de predios, cuentan que lo que están viviendo desde hace tres años es una demora en los procesos y una serie de ilusiones con proyectos inexistentes. "Abandono, ese es el resumen de todo este tiempo. Es la hora y con nosotros no han hablado de lo que están haciendo. Invirtieron $5.800 millones para socializar pero esa platica se perdió porque nos tienen olvidados", dijo en un tono molesto Luis Ballesteros, presidente de la Junta de Acción Comunal de Miraflores, el terreno donde se planea edificar la nueva población.
Los gramaloteros dicen que hay una serie de inconsistencias que no les permiten creer que en el segundo semestre de 2015, como afirma Arévalo, ya estarán en su nuevo hogar. "Ellos afirman que ya tienen la mayoría de predios adquiridos para el área urbana, pero, por ejemplo, yo tengo un lote de nueve hectáreas que no pienso vender porque los precios que ofrecen son muy injustos. Para ellos eso es tierra baldía y ahí es donde tengo mis vacas, con eso vivo. Tocará esperar a que venga un juez", contó Margarita Correa, habitante del pueblo.
El problema no solo parece ser visto por los pobladores, sino además por entes gubernamentales como la Procuraduría General de la Nación, que el pasado 26 de agosto presentó varios reparos a las actividades que se han adelantado en el lugar de la tragedia.
"Todos quisiéramos que esto ya hubiese tenido solución, pero respecto a la primera rendición de cuentas que se realizó el año pasado hay avances… Me voy con un sabor dulce y amargo, pero con los insumos necesarios para seguir ejerciendo mis funciones de vigilancia, acompañamiento y control", precisó el procurador Alejandro Ordóñez en un artículo publicado por este diario.
Por otra parte, desde el Fondo Adaptación aseveran que en el lugar escogido para la reconstrucción los habitantes podrán mejorar sus actividades económicas. "Con las mujeres se está conformando un grupo de modistas, se sabe de la formación de una quesera, una panadería, artesanías, café y alimentos, en beneficio para 35 familias. A finales de este año se les van a entregar $6 millones a cada emprendimiento para que tengan sus propios planes de negocio y los vayan montando para el año entrante. La Universidad de Pamplona ha identificado también para ellos posibilidades de capacitación y ya adjudicó 30 becas", dijo Arévalo.
Al respecto, Fermín Méndez, integrante de la entonces Veeduría narra que "en Miraflores no vamos a tener prosperidad económica, es una zona de reserva hídrica donde piensan meternos. Más del 80% queremos que el reasentamiento sea en Pomarroso, donde hay más movimiento por el turismo, pero ellos decidieron todo de forma autoritaria. No sé qué van hacer cuando tengan listo el espacio y nadie se quiera ir para allá". Y en cuanto a la reunión que tendrán mañana con la entidad gubernamental y la alcaldía del municipio, dijo que no había nada que celebrar: "Nos vamos a reunir pero para protestar, no queremos planes europeos. Exigimos hechos".