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Después de más de un mes de dramáticas negociaciones, que incluso provocaron uno de los referendos más importantes en la historia helena, la Unión Europea y Grecia por fin llegaron a un acuerdo para iniciar el tercer rescate económico que se le hace a este país. Aunque los más de 50 mil millones de euros que recibirá esta nación les darán un respiro a su economía y también al mundo, esta ayuda le ha generado un serio daño de credibilidad al gobierno dirigido por el primer ministro, Alexis Tsipras.
El acuerdo logrado va en contra del resultado del referendo del pasado 5 de julio. El 66% de los votos indicaron que la mayoría de los ciudadanos iban en contra de las medidas de austeridad propuestas por los acreedores a Grecia. Y de hecho, el mismo Tsipras tomó parte en las elecciones al decir que el “No” le daría mayor poder de negociación, sin embargo, el resultado final pareció no reflejar esta estrategia.
El Premio Nobel de Economía Paul Krugman, quien ha sido uno de los que más ha seguido de cerca el manejo de la crisis europea, indicó en su columna en The New York Times, que “Grecia nunca tuvo oportunidades para negociar. Por un lado, Tsipras se dejó convencer hace un tiempo de que la salida de Grecia era imposible, además su partido político, Syriza, nunca hizo un plan de contingencia que contemplara una moneda griega que funcionara paralela al euro. Por lo que a menos de que la canciller alemana, Ángela Merkel, se apiade de ellos, sólo hay alternativas oscuras para esta nación”.
El acuerdo logrado significa una carrera contrarreloj para el gobierno griego. La Unión Europea, en cabeza de Merkel, ha mostrado su intransigencia y le ha puesto un plazo de 48 horas para que las principales reformas contempladas en el acuerdo se lleven a cabo. Por esta razón, este miércoles es la fecha límite para que se efectúe el cambio en el sistema pensional heleno y para que se eleve la tasa del impuesto del IVA.
Respecto a las pensiones, Tsipras reconoció que el sistema que rige actualmente su país es insostenible, por lo que se compromete a hacer reformas. De esta manera propuso el aumento progresivo, hasta el año 2022, de la edad de jubilación a los 67 años o un mínimo de 62 años siempre que se cumplan 40 años de trabajo cotizado.
En cuanto al IVA, el otro tema candente en las negociaciones, el gobierno griego unificará la tasa de recaudo en todo su territorio a 23%. Se espera que esta medida aumente los ingresos del Producto Interno Bruto (PIB) en 1% cada año.
Además, el gobierno griego tiene hasta el 20 de julio para aprobar la reforma a la justicia y deberá traspasar sus activos disponibles para su venta a un fondo supervisado por autoridades europeas. Si logra cumplir con todas estas condiciones, se iniciará el proceso de negociación para el tercer rescate.