Los retos de los nuevos líderes

Haciendo ciencia contra el narcotráfico

La mayor de la Policía Liz Cuadros lidera el equipo que se encarga de crear estrategia para combatir el negocio de la droga. Si conocen la pureza de la cocaína, podrán saber cómo funciona el sistema delictivo detrás de ella.

Liz Cuadros fue instructora Invitada de la Escuela Regional de la Comunidad Americana de Inteligencia Antidrogas. / Óscar Pérez

¿Quién es Liz Cuadros?

Soy una colombiana que hace más de 20 años tomó la decisión de ser policía, madre de un niño de 6 años. Soy hermana, soy policía antinarcóticos.

¿Qué hace en la Policía Nacional?

Hace 17 años tengo la fortuna de ser parte de la Dirección Antinarcóticos. En este momento soy la jefa del Centro Internacional de Estudios Estratégicos Contra el Narcotráfico (Ciena) y es una unidad que busca aprender de la experiencia que tenemos empírica para volverla metodológica y científica para trabajar contra el narcotráfico.

¿Cómo se formó en la Policía?

Salí de la Escuela General Santander en 1999, y de ahí continué mi carrera, estudié para ser administradora policial, he trabajado en varias unidades, en vigilancia en la Bogotá. Antinarcóticos ha sido casi toda mi vida institucional y la formación va de la mano del trabajo que realizamos diariamente.

¿Cómo es ser jefa de un centro de estudios estratégicos contra el narcotráfico en un país donde ese ha sido el mayor flagelo?

Ese ha sido el mayor reto. A la gente le cuesta mucho trabajo, cuando voy a presentar investigaciones científicas, libros, documentales..., la gente se aterra: ¿la Policía hace eso? Entonces se trata de mostrarles que nosotros queremos hacer las cosas de la mejor forma, que si tenemos errores lo tenemos que hacer mejor, y por eso nos apoyamos mucho de la academia y de los estudiosos para poderlo hacer. Yo creo que ha sido una de las mejores oportunidades que he tenido en mi vida para poder liderar un grupo de esta clase.

¿Qué grupo lidera?

Nosotros somos pocos, 15 personas, algunos tienen maestría, otros solo el pregrado, pero lo más importante es que conocen del trabajo antinarcóticos, conocen de la lucha contra las drogas en Colombia, son policías que han estado en las zonas de cultivos ilícitos, en los puertos, que conocen el fenómeno, y trabajamos en un contexto académico, como aliados de ministerios, de universidades, y empezamos a dar a conocer el fenómeno no desde la parte académica sino cómo nosotros desde la parte operativa les podemos ayudar a ellos para llegar a investigaciones científicas.

¿Cómo se lucha hoy en Colombia contra el narcotráfico?

Ha sido un caminar de aprendizaje durante 31 años de la Dirección Antinarcóticos. Recoger la experiencia y convertirla en estrategias que nos muestren resultados y que puedan ser medibles, no tanto en la parte de números, sino que se pueda ver el impacto de esas operaciones que realizamos a diario.

¿Cómo se hace para decirle al mundo que aquí sí se está librando esa batalla contra las drogas y que los que más lo hemos padecido somos los mismos colombianos?

Pues es mostrar cómo trabajamos, nuestros desarrollo tecnológico, nuestro compromiso, los policías que hemos tenido heridos, nuestros muertos, que todos estamos comprometidos en un trabajo contra el narcotráfico, no en contra del consumidor, en contra de quienes se lucran de este negocio tan desafortunado.

Ha tenido muchas misiones internacionales. ¿Qué experiencia puede traer a su trabajo como líder?

Uno aprende de cada viaje y de cada país algunos fenómenos, entender que el narcotráfico no es un problema de un gobierno, es un problema de falta de valores en el mundo. Con esa panorámica podemos crear nuevas estrategias para luchar contra ese narcotráfico.

¿De qué estrategias habla?

La estrategia integral contra el narcotráfico y la estrategia contra pequeñas cantidades. La primera está enfocada en afectar todo el sistema de las drogas ilícitas desde la producción, el tráfico, la distribución y delitos conexos, y es agrupar todas estas necesidades que se tienen para trabajar en contra de uno de los subsistemas. Nosotros ya no hablamos de la cadena del narcotráfico, sino del sistema del narcotráfico, entonces vemos con la teoría de los sistemas cómo ellos se organizan y cómo hacemos un sistema rival para poder atacarlos.

Sicóloga del Politécnico…

Estoy estudiando y terminando. Hace cinco años me enamoré de todo el tema de drogas psicoactivas, de nuevas sustancias psicoactivas. Hay que complementar con ciencias básicas la experiencia de policía antinarcóticos.

¿Cómo combaten ese tipo de drogas en este país?

Ese es otro hijito mío. Las drogas de síntesis es un fenómeno que la gente no ha querido visibilizar, me preocupa mucho que los muchachos consumen sin saber qué es eso. Hemos realizado estudios donde encontramos que todas son sustancias adulteradas y que los muchachos no miden los resultados de su consumo.

Hemos venido trabajando de la mano del Observatorio de Drogas de Colombia, creamos el sistema de alertas tempranas, trabajamos con la Fiscalía, con laboratorios forenses y estamos identificando todo ese tipo de drogas que se mueven en el país. También identificando la reducción del riesgo para las personas que son consumidores, porque no es venir a juzgar al consumidor, el consumo es una realidad; es buscar cómo ese consumo no afecte a la sociedad, al país.

Hemos sido, como país, históricamente productores, pero nos estamos volviendo consumidores. ¿Cómo frenar a las dos y qué responsabilidad tiene la Policía en esa labor?

Hemos implementado programas que buscan crear valores sociales, no a cubrir lo que la gente necesita, darle el pescado, sino a enseñarles a crear tejido social.

¿Y cuál es el resultado?

Bueno. En algunos municipios –no puedo nombrarlos–, pero es donde se cultiva, se procesa, se trafica, pero uno empieza a entender que venimos de 40 años donde los muchachos solo han empezado a trabajar raspando coca, procesando coca, llevándola en una lancha, y cuando uno va entendiendo esas necesidades reales de la sociedad, se ven resultados positivos que como persona, como mamá, como policía, le llenan a uno el corazón de felicidad.

¿Cómo es el día de una policía que se levanta a trabajar contra el narcotráfico?

Es un poco largo porque hay que ser mamá, desde las 4:00 a.m. empezando a dejar todo arreglado en la casa, ir a la oficina, revisar todos los casos que pasaron en la noche, reuniones de creación de estrategia, revisión de la misma, novedades del personal a nivel país, si hay que viajar se viaja; digamos que en antinarcóticos estamos acostumbrados a tener la maleta lista porque hay que salir en cualquier momento, atender reuniones de alto nivel, trabajar con los muchachos y escuchar esas necesidades, dos o tres veces a la semana hablamos con los muchachos que están en el área porque no queremos hacer ciencia desde un escritorio sino desde la realidad del tráfico y la situación de contexto en el país.

¿Cómo entender que la labor sí la están haciendo desde el territorio?

Es conocer un poquito. Decimos que cuando le contamos a los demás lo que estamos haciendo, la gente se aterra. Cuando le decimos a la gente que no puede fumar marihuana, no es que le queramos quitar la marihuana, lo que queremos es decirle que hay unos sitios donde lo puede hacer, y nosotros estamos para hacer cumplir las normas, no para ser el enemigo de la sociedad. Siempre decimos: la Policía salió de colombianos que quisimos ser policías. La sociedad debe tener un orden y para eso está creada nuestra institución.

¿Cómo creerle a una Policía que ha tenido tantos escándalos y que es tan criticada e incluso hasta odiada por tantos colombianos?

Es también ver que el uniforme nos hace más visibles, que hasta en las mejores familias pasan cosas, pero que somos muchos más los policías comprometidos, las mamás que salimos a trabajar todos los días, que dejamos a los niños en el colegio y nos vamos a trabajar por el colombiano, para que no le lleguen las drogas, para que esté bien informado, porque no le hurten su cartera, y somos muchas mamás y muchos papás que nos dedicamos a trabajar por la sociedad. En todas las profesiones pasa, nosotros tenemos una mayor vulnerabilidad al estar en contacto con la sociedad, pero sé que somos más los que lo hacemos bien y de corazón.

¿Qué tan sostenible es este proceso que adelanta usted contra el narcotráfico? Y se lo pregunto porque los cultivos siguen creciendo y pareciera que no se ven los resultados…

Digo que no son 30 años de lucha perdida, he perdido amigos con los que tomábamos el tinto, con los que salíamos con los niños a jugar. Ese crecimiento desmedido de los cultivos también obedece a algunos factores sociales: lo que hacemos nosotros es ajustar las estrategias, que si ya no podemos asperjar, qué podemos crear, y ahí es donde entra esa parte de la innovación y la tecnología, qué creamos para disminuir los cultivos y no se tenga un impacto ecológico tan grande, qué hacemos para que todas las entidades del Gobierno trabajemos con un solo fin. Es crear una estrategia para diez años, pero que si la debo cambiar en tres meses porque resulta necesario, se tenga que cambiar. Que estamos trabajando con la gente, porque esto es sociedad, que nadie tiene la última palabra… Esto ha sido un fundamento de que el Ciena, la oficina que lidero, tenga bastante trabajo, porque todos los días tenemos que estar inventando algo para trabajar.

Un ejemplo de cómo se lleva ese conocimiento a la calle…

Uno de los estudios importantes que realizamos casi trimestralmente es verificar toda la parte de la pureza de la cocaína. Por ley penal no tenemos la obligación de revisar la pureza, pero a nosotros esta pureza nos ayuda a comprender el precio, el cómo se mueven las organizaciones; podemos hacer la huella química y saber de dónde salió, a qué país iba, y todo esto nos sirve para ligarlo con organizaciones.

Hemos hecho dos estudios de la mano del Gobierno donde se revisa toda la composición química de las sustancias, los factores de contexto como tráfico, precio, peso, y todas estas variables nos dan lineamientos para crear política pública.

También el tema del canabis es apasionante, hemos venido trabajando para identificar cuáles son esas familias de canabis que tenemos en el país, trabajamos de la mano del Ministerio para crear la regulación y para que la gente empiece a confiar y que no se desvíe el canabis recreativo, sino que se busque para esos pacientes que necesitan trabajar el canabis terapéutico. Todo esto ha sido un aprendizaje muy bonito, el Ciena lleva 12 años y cada día uno se sorprende más haciendo ciencia contra el narcotráfico.

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